Nadar en aguas abiertas: riesgos, recomendaciones y claves para una experiencia segura

Sumergirse en el mar exige preparación y atención constante

Guardar
Nadar en aguas abiertas implica
Nadar en aguas abiertas implica riesgos como corrientes impredecibles, oleaje intenso y ausencia de referencias, por eso exige preparación y atención (Imagen Ilustrativa Infobae)

La práctica de nadar en aguas abiertas combina desafío, aventura y contacto directo con la naturaleza. Sumergirse en el mar despierta sensaciones únicas, que van desde la adrenalina hasta el placer de avanzar entre las olas y sentir la inmensidad del océano.

A pesar del atractivo y los beneficios que ofrece, el mar impone riesgos particulares que superan ampliamente a los de la natación en piletas. Las corrientes, el oleaje, la temperatura del agua y la ausencia de puntos de referencia exigen preparación, atención y respeto por el entorno. Quienes buscan iniciarse o perfeccionarse en esta disciplina encuentran en la información y en la prevención las claves para cuidar su integridad y disfrutar plenamente la experiencia.

Riesgos y advertencias para nadar en aguas abiertas

El Sindicato de Guardavidas de Mar del Plata ha enfatizado que las corrientes y mareas pueden ser impredecibles y peligrosas, ya que alejan a los nadadores de la costa o los arrastran hacia obstáculos como rocas. Además, el oleaje intenso complica la flotabilidad y eleva el peligro de ahogamiento, sobre todo porque “nadar en el mar no es lo mismo que nadar en una pileta”, según publicaron en una advertencia oficial en su cuenta de Instagram.

Se sugiere llevar siempre elementos de seguridad: torpedos, salvavidas, boyas de protección personal y traje de neopreno, ya que contribuyen a evitar ahogamientos en caso de calambres, lipotimia (desvanecimiento o pérdida pasajera de conciencia causada por una disminución repentina del flujo sanguíneo al cerebro), hipotermia o problemas de salud.

Las corrientes y mareas pueden
Las corrientes y mareas pueden alejar a los nadadores de la costa, el oleaje intenso dificulta la flotabilidad y aumenta el peligro de ahogamiento (Jose Tetty)

Destacan que “si tomás la decisión de nadar en mar abierto, no ingreses solo y siempre avísale al guardavidas antes de entrar al mar, él te va a saber decir si es conveniente nadar y si es fuera de temporada, avisa a alguna persona que vas a ingresar al mar. Tené en cuenta estos riesgos y tomá precauciones para mantenerte seguro“.

También advierten que, durante el invierno, las condiciones climáticas adversas, como el agua fría, disminuyen la resistencia física y pueden provocar hipotermia. Fuera de temporada, cuando no hay servicio de guardavidas, la ausencia de supervisión profesional aumenta considerablemente el riesgo de accidentes, incluso fatales.

Claves y recomendaciones para principiantes

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través de la experiencia de Cecilia Arratia del Castillo, deportista y responsable de Cultura Física en la Dirección del Deporte, subraya la importancia de dominar estilos de natación como el crol y el pecho para afrontar las corrientes marinas con mayor seguridad.

Señala que estos estilos facilitan el avance en el mar y ayudan a sortear dificultades, especialmente cuando la costa se encuentra a mayor distancia. Recomienda que quienes se inician en la natación en aguas abiertas lo hagan a su propio ritmo, comenzando cerca de la orilla y aumentando la distancia de manera gradual según la confianza y el estado físico.

Nunca se debe nadar solo
Nunca se debe nadar solo en aguas abiertas, el uso de boya inflable mejora la visibilidad y brinda apoyo ante calambres o cansancio (Imagen Ilustrativa Infobae)

La especialista resalta que nunca se debe nadar solo, sin importar la edad o el nivel de experiencia. Aconseja el uso de boya inflable para asegurar visibilidad y contar con un apoyo adicional en caso de cansancio o calambres. Entre sus sugerencias también figuran prestar atención al entorno, observar el estado del oleaje, evitar zonas donde circulan lanchas o motos acuáticas y no consumir alcohol antes de ingresar al agua. Para evitar mareos al salir del mar tras nadar más de media hora, recomienda aumentar la frecuencia de las patadas al acercarse a la playa, lo que favorece el flujo sanguíneo hacia el cerebro.

Arratia del Castillo incluye el uso de protector solar y evitar objetos brillantes, como pulseras o piercings, para no atraer peces. Para quienes dan sus primeros pasos en el mar, sugiere ingresar desde la playa, atravesar las primeras olas y nadar en la zona más próxima a la orilla, incrementando la distancia solo cuando se haya adquirido suficiente confianza. Insiste en que el mar requiere respeto constante, ya que las condiciones pueden cambiar de manera inesperada y las corrientes a menudo resultan engañosas.

Equipamiento y técnicas de seguridad

Las recomendaciones de la Royal National Lifeboat Institution (RNLI) y el National Water Safety Forum, ambas organizaciones del Reino Unido, aportan pautas técnicas para una práctica segura. Según la RNLI, el uso de traje de neopreno resulta fundamental para mantener la temperatura corporal y mejorar la flotabilidad, lo que permite prolongar la permanencia en el agua antes de fatigarse. Recomiendan portar gorro de natación de color brillante y boya de arrastre fluorescente, que pueden incorporar un silbato o un compartimento impermeable para el celular.

Nadar acompañado, conocer el área
Nadar acompañado, conocer el área y consultar tablas de mareas son pautas clave para la seguridad en aguas abiertas, según expertos (José Tetty)

Ambas instituciones insisten en la importancia de nadar acompañado, evitar la soledad y avisar a alguien sobre el lugar y la hora estimada de regreso. Sugieren también conocer el área, consultar pronóstico meteorológico, tablas de mareas y reportes de oleaje. El National Water Safety Forum aportó datos comparativos: uno de cada 200.000 nadadores en aguas abiertas sufre un ahogamiento fatal, un riesgo mayor al de la natación en piscinas gestionadas. Cada año, unas 40 personas mueren en el Reino Unido mientras nadan, saltan o juegan en aguas abiertas.

En cuanto a la técnica, la RNLI aconseja nadar paralelo a la orilla, cerca de la zona de salida, y elegir el estilo más cómodo, evitando el nado de espalda para no perder la referencia del rumbo. Destacan la necesidad de reconocer puntos de entrada y salida seguros, evitar estructuras peligrosas y no ingresar al agua si se observa contaminación o signos de polución. El uso de calzado acuático protege los pies al entrar y salir y las antiparras facilitan la detección de obstáculos bajo el agua.

La RNLI resumió: “No importa cuánta preparación hagas o cuánta experiencia tengas, si nadar no te hace sentir bien, no hay vergüenza en salir del agua inmediatamente o no entrar”. La consigna general de los organismos de prevención es clara: preparación, equipamiento y respeto por el entorno natural son los pilares para disfrutar de la natación en mar abierto sin exponerse a riesgos innecesarios.