
El calendario de maratones de calle del continente sudamericano tiene muchas competencias, varias de ellas muy desafiantes. En abril se realiza en San Pablo, Brasil, una competencia de indiscutible popularidad y al mismo tiempo de una dificultad propia del clima y la altimetría de la ciudad.
San Pablo es un lugar rico en competencias, empezando por su legendaria San Silvestre que se corre todos los 31 de diciembre, pero el evento para el que más se entrenan los corredores es su maratón.
En abril el clima de San Pablo es cálido y húmedo, dos condiciones típicas de la ciudad. El corredor puede estudiar todo lo que quiera el recorrido, pero el clima no lo puede cambiar. En esta edición 2023 los días prometían ser muy cálidos, casi imposibles para el desarrollo de una competencia en condiciones normales.
Pero a veces las cosas salen bien y los más de 16.000 participantes -en cuatro distancias distintas- vieron como el pronóstico se cumplía y el domingo de la carrera era el menos caluroso de toda la quincena. Con una mínima de 16 grados y una máxima de 22, la carrera se corrió con una temperatura alrededor de los 20 grados, aunque con una humedad del 74%. No es el clima ideal para un maratón, pero es lo mejor que podía ofrecer San Pablo.

La primera ola de los 42 Km salía a las 6.15 AM, cinco minutos después de los corredores de elite. En esos minutos una muy leve llovizna ofrecía un pequeño alivio. En ningún momento del día saldría el sol. Un poco de viento también ayudó a combatir el calor. Sabiendo del clima, los organizadores pusieron un puesto de hidratación prácticamente cada dos kilómetros, con agua fría en cada uno de ellos.
La gente en San Pablo tiene un buen humor que se notaba en la carrera. Aunque luego del kilómetro 30 nadie sonríe, el público ayudaba en esos momentos a que no decayera el ánimo. Lo más difícil de la carrera fue la altimetría, sin duda.
No hay cuarenta y dos kilómetros planos en San Pablo. Saliendo del espectacular Parque Ibirapuera, la carrera ya arrancaba con subidas y bajadas, un anuncio de lo que vendría. Aunque en la primera parte el promedio es hacia abajo, un largo túnel mostraba que el calor nos iba a acompañar, aún sin hacer temperaturas máximas. Pero el verdadero desafío venía al final.
Los últimos cinco kilómetros del maratón tienen ascenso, por lo cual los maratonistas agotados deben enfrentar lo más difícil al final. Dos largos túneles acompañan ese esfuerzo máximo, lo que le suma drama. Hay que estar mentalizado para tal tarea, de lo contrario es fácil rendirse.

Pero San Pablo es Brasil, y Brasil es una alegría que también está en las calles. El último kilómetro, nuevamente en el parque, tiene una larga curva y una recta final donde el público alienta con todo lo que tiene. La llegada justifica el sufrimiento del final y la hermosa medalla en el pecho es todo el premio que se necesita para cerrar tal maratón. Todo es fiesta en el parque y se termina con una sonrisa en el rostro. La organización fue impecable.
Una buena pauta de cuán difícil es un maratón es ver que marca hicieron los corredores de elite. El podio masculino se conformó de la siguiente manera: Vestus Cheboi de Kenia 2:15:20, en segundo lugar Tilehum Abebaw Nigussie de Etiopía 2:17:47 y en tercero Getu Kure Mideksa también de Etiopía 2:21:50. Y el femenino concluyó de esta manera: la ganadora Yadeni Alemayehu de Etiopía 2:34:48 seguida por Marlei Willers de Brasil 2:46:50 y en el tercer puesto Mabre Hale Degefa de Etiopía 2:49:32. Son grandes marcas, pero muy alejadas de lo que se ven en los grandes maratones del mundo.
Esa diferencia de minutos se aplica a todos los corredores aficionados también, que sufren el mismo recorrido y tienen las mismas condiciones climáticas. Pero al final de cuentas el motivo por el cuál uno corre un maratón y no otro muchas veces está relacionado con la ciudad. Y el maratón de San Pablo es un perfecto ejemplo de esto. No solo los locales y los teams paulistas forman parte del evento.
También corredores de muchos otros países del mundo llegamos a la ciudad. San Pablo hace que valga la pena, por la belleza de la ciudad y la enorme simpatía y amabilidad de toda su gente.
*Santiago García es maratonista, autor de los libros “Correr para vivir, vivir para correr” y “Volver a correr”. Completó la Six World Marathon Majors dos veces. En Instagram: @sangarciacorre.
Seguir leyendo:
Últimas Noticias
El Yin y el Yang de la moda: la dualidad perfecta de Anne Hathaway y Dakota Johnson en Nueva York
Las actrices eligieron propuestas opuestas para la presentación de Verity, con una silueta negra de gran volumen y un conjunto blanco de flecos como ejes de la alfombra roja

Desnutrida, herida y atrapada en un estanque: la historia de Pretzel, la cachorra que sobrevivió con tres patas
La encontraron en un desguace de Cleveland, Texas, con una fractura expuesta, anemia y signos de abandono. Tras dos transfusiones de sangre y una amputación, permanece bajo cuidado veterinario en un hogar de tránsito

Receta de hojaldre de plátano y manzana, rápida y fácil
Una alternativa práctica para resolver un antojo dulce sin complicaciones, con ingredientes cotidianos y una presentación que invita a servirla apenas sale del horno

Receta de avena con chocolate y vainilla para desayunar, rápida y fácil
Incorporar la esencia justo al retirar la olla del fuego evita que el calor arruine su aroma natural, logrando que la primera comida del día colme de sabor el paladar

Jennifer López revolucionó París: el accesorio que se robó todas las miradas en la Semana de la Moda
La artista asistió al desfile de Stella McCartney con un velo negro de malla que aportó una referencia vintage a un conjunto en tonos marrones y oscuros


