
“Siempre se habla de que las embarazadas son las más lindas, que tienen un brillo especial, que se sienten plenas. Pero también existe un lado que nadie te cuenta y es que cada mujer lo procesa como puede. En mi caso, nunca me sentí plena ni con ese brillo especial”.
Embarazada de seis meses, fruto de su relación con el futbolista uruguayo Federico Valverde, Mina Bonino compartió con Teleshow sus sensaciones sobre su estado y cómo transita los cambios en su cuerpo.
Según su relato, Mina está feliz porque “fue un bebé muy buscado”, pero también explica que se siente angustiada por notar que su ropa le queda chica por el crecimiento de su panza y admite que debió acostumbrarse “a un cuerpo nuevo” (aumentó seis kilos). “Pasé de un corpiño 85 a 120 y cada día crece más y más. Me cuesta mucho vestirme y que nada me entre, o haber tenido que cambiar todos los hábitos alimenticios porque el embarazo hace que odies todo lo que antes comías. También tenés que acostumbrarte a síntomas nuevos, experimentar otros gustos, a sentir más feos olores...”.
La periodista de 26 años -que está viviendo en España desde marzo junto al jugador del Real Madrid- describe el embarazo como “un estado raro”. “Es hermoso porque llevás una vida dentro tuyo y cuando ves las ecografías, o escuchás el corazón, te cuesta asimilar que estás formando otro ser. Pero también te toca combatir la mirada ajena, porque a la mayoría de las chicas no se les nota la panza hasta los cuatro meses, pero sí en la cara o en la retención de líquidos. Y claro, uno quizá te pregunta sin saber que estás creando una vida. Pero son enseñanzas”.

“He leído muchas madres embarazadas con tanta emoción, tanto sentimiento que la primera vez que me hice una ecografía y escuché el latido de su corazón no me emocioné, y me sentí culpable. O pensé que iba a ser una mala madre y me preguntaba: ‘¿Por qué? Si todas se emocionan, y cuando están embarazadas aman a sus hijos sin haber nacido...’”. Bonino cuenta que había días en los que se “olvidaba” que estaba embarazada: “No tenía síntomas, tampoco panza, y seguía mi vida con normalidad".
Entonces, siempre según sus sensaciones, sentía culpa por no atravesar el embarazo como siempre le dijeron iba a vivirlo. "Hasta que entendés que todo eso es parte de un proceso y que cada una lo transita como quiere y puede. A mí no me salía subir una foto a las redes sociales y poner ‘Te amo, hijo’ cuando todavía no caía. Sentía que era todo muy abstracto. Pero nadie lee esas cosas, siempre es: ‘Te cambia la vida, es un estado único’. Y cuando sentís algo diferente te sentís culpable, porque también pensás que hay tantas mujeres que quieren tener hijos y no pueden y yo, que pude, soy egoísta y me preocupo por mi cuerpo”.
“Pero la realidad es que cada uno lo vive a su manera. No está bien ni mal. Somos diferentes. Por lo menos a mí me pasó esto... Tengo amigas que cuando estaban embarazadas ni siquiera se hacían las uñas por miedo, y todos los días buscaban en Internet las diferencias entre un parto normal y una cesárea. Y otras, como yo, que se lo tomaban de manera más relajada. Mi hijo fue totalmente deseado, lo esperamos y desde el día en que supe que estaba embarazada fue una alegría. Pero creo que el amor verdadero, y ese sentimiento, será una vez que nazca”, considera Mina, quien espera la llegada de Benicio en febrero, en Madrid.

“No obstante, van pasando los meses y ya me imagino cosas... El papá está re feliz y me da mucha ilusión, así como a mi familia. Quizá yo sea más fría y lo tome más relajada, pero lo que al principio me daba culpa y después entendí que era parte de un proceso y que a muchas nos pasa, pero poco se habla”, continúa Mina, que durante el embarazo no se tomó demasiadas fotografías. “Tampoco me nace decirle (a Federico) que me de un beso en la panza y nos saquemos una foto”.
La presión del qué dirán
Por su parte, hace hincapié en que las redes sociales juegan un rol en contra, “sobre todo en temas como la maternidad”: “Eso también contribuye a que creamos que en el embarazo todo es color de rosa”, advierte.
“Lo mismo pasa con el tema de la lactancia. Se habla desde la ignorancia. Hace unos días subí unas historias a Instagram mostrando las mamaderas que me habían dado. Muchas respuestas fueron: ‘Pero, ¿mamadera? Si tenés que darle teta'; ‘¿Cómo vas a comprar una mamadera si el bebé toma teta?'. Y así, miles... Ojalá tenga la posibilidad de amamantar, pero no depende cien por ciento de mí. ¿Y si no me sale? ¿Y si me agarra una mastitis? O peor, ¿si tomo medicación y no puedo darle la teta? ¿Cómo estaría esa madre que desea amamantar pero no puede por culpa de la medicación? Frustrada. Se sentiría hasta menos madre, porque con todas las cosas que leés parece que si no das teta no existe esa conexión de madre e hijo”, agrega la periodista, que es oriunda de Quilmes.

“Me parece importante remarcarlo porque hay muchas mujeres que sufren si no pueden darle. O mismo si no quieren. Es su decisión, su cuerpo. Lo mismo se traslada al parto natural o cesárea: te inculcan lo natural como si no hubiese otra alternativa. A mí me encantaría poder hacerlo naturalmente, pero entiendo que si mi hijo no está en posición, pesa 4,300 -como fue mi propio caso- y es contraproducente, no voy a poner en riesgo ni su salud, ni la mía. Parece que hoy la lactancia natural y los partos naturales te hacen más madre, cuando en realidad son todas basuras las que leemos”.
A su vez, Bonino resalta que “lo importante es que el bebé y la madre tengan la mejor salud posible”. "Lo pienso ahora, y lo pensaba antes de quedar embarazada. Hay una cantidad de posteos, fotos y textos que hasta te dicen que uno tiene que elegir dónde poder parir porque es un derecho. ¡Y está perfecto! Pero yo no voy a tener a mi hijo en mi casa, en la bañera con música zen de fondo, y sin un médico. Porque es lógico que si algo se complica no tengo las herramientas, ni la sabiduría, para saber salir de la situación. Entonces, me parece importante siempre decir que cada mujer hace lo que quiere con su cuerpo, pero sin que te influencien o te digan cómo hacerlo. Porque es muy frustrante si después no podés hacerlo como creías que era lo mejor. Y no hay algo mejor, sino lo que uno crea lo más saludable para ambos”.
"Esta es mi experiencia. Obviamente, muchas se pueden sentir identificadas, y otras no. Hoy lo vivo así. Entendiendo que cada mujer es un mundo y el embarazo se vive de diferentes maneras”, concluye Mina Bonino, bromeando sobre la reacción de su pareja durante el embarazo: “¡Fede es lo más! Siempre me dice que estoy linda, que soy hermosa. Y yo pienso ‘¡Hdp, cómo me miente!’. Es más bueno, está en todas”.
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