Es una de las diseñadoras más reconocidas del país y sus vestidos son lucidos habitualmente por las principales figuras de la política, los medios y el espectáculo. Sin embargo, Paz Cornú está muy lejos de esa frivolidad que muchas veces se le suele adjudicar a todo aquello relacionado con la moda.

Comprometida con distintos temas sociales, esta vez la vestuarista se involucró de lleno con la lucha contra la faena equina a partir del reciente caso que tomó estado público en relación a la aparición de alrededor de 400 animales en estado de desnutrición en un campo de Ezeiza. Y lo hace no sólo desde el trabajo incansable en pos de la sanción de la ley que los proteja sino también a través de su propio arte, ya que se inspiró en los caballos para su más reciente producción fotográfica.

Yo me metí con este tema del campo de los caballos porque me llegó una foto que decía “el campo del horror”. Entré y me metí en un mundo que desconocía, que es el del maltrato del caballo en especial. Tengo una pasión desde que soy muy chica por los caballos porque nací en el campo, rodeada de estos animales. Entonces, desde muy chica tengo un vínculo muy cercano, especial, los mejores momentos de mi vida fueron arriba o cerca de un caballo. Y ver esa foto fue como abrir la ventana del terror, como cuando te metes en el tren fantasma”, arrancó la charla.

“Mucho tiempo compartí con estos animales, siempre soñé con vivir rodeada de caballos, y de golpe ver la crueldad del ser humano con un animal para mí tan noble fue terrible. Ahí dije 'yo quiero desde el lado de la moda mostrar el vínculo cercano que uno puede tener con un animal tan fuerte, lo lindo que es, cómo vincular mi profesión y mi persona con esos animales. Después de esto quedé como muy shockeada de ver a un animal tan fuerte en un estado tan débil", recordó.

"Yo sé la fortaleza que tienen, he cruzado montañas, ríos, piedras, lugares que el hombre no puede caminar yo lo he hecho con el caballo y siendo como muy compañera y amiga. Por eso desde mi lugar trato de ponerlos a la par, como protagonistas, porque es un animal para mí perfecto por la fuerza, la estética, su armonía. Las campañas más grosas del mundo están hechas con caballos”, sentenció.

“Yo ahora estoy con un proyecto bastante largo porque quiero ir por la ley. No me daban ganas de hacer las fotos si no tiene un fin, y el mío es poder aportar algo. Por ejemplo ahora, si hago un desfile, me gustaría que sea en una asociación que va a hacer promocionar el veganismo", explicó.

"Yo la producción de fotos la podría haber hecho en mi estudio, tengo las luces, no me tengo que mover, pero a mí me moviliza aportar algo, todo lo que yo hago me tiene que generar ganas, y me genera ganas cuando siento que aporto o muestro algo bueno. Obviamente que hago donaciones y todo lo que esté a mi alcance, pero mi forma de mostrar lo que hago es haciendo algo bueno”, resaltó.

“Alguien podría decir ‘si, pero para la producción de fotos usó al caballo’, pero yo no lo siento así porque tengo mucho amor por ellos. No es que voy, lo agarro y lo tiro, lo maltrato. Yo le pongo la montura, me conecto, mi lugar es ése, mi sentimiento es ése, y, como la moda es mi profesión, entonces las combino para generar algo bueno", destacó.

“A la cantidad de gente que yo llamé y escribí no te lo puedo explicar, me pasé día y noche totalmente metida con el tema, me fui hasta allá y estuve muy involucrada. Entonces, obviamente que para mí se abrió una puerta que yo desconocía, juro por mi vida que no sabía ni siquiera que se mataban caballos para comer, pensé que no pasaba. Y después me di cuenta que se matan de una manera cruel, porque ni siquiera les dan de comer, estaban así porque no estaban alimentados ni con agua ni con comida ni con nada, y llenos de parásitos", expresó indignada.

"Ésta es una movida que recién empieza y que puede tener una trascendencia mundial, porque yo creo que ni los europeos saben lo que están comiendo. O sea, esa carne se exporta a Europa, y te digo la verdad, yo antes que comer eso prefiero morirme de hambre, porque están llenos de parásitos y un montón de otras bacterias. A mí me interesaría mucho promocionar esto, pero con el fin de la ley de no más muerte equina, no más muerte de tantos caballos para beneficio de unos pocos”, analizó.

“Ahora viene la fiesta vegana, que vienen miles y miles de personas, y después de esa fiesta estoy viendo de hacer un evento en Punta del Este previo a Navidad y Año Nuevo, con un desfile y una movida más que nada de gente que se dedica a productos ecológicos que no te contaminan el ambiente ni se mata ningún animal. La gente que tiene un poco de conciencia, sentido común, corazón, llamalo como quieras, no quiere más esto. La que va a hacer que esto cambie es la gente”, lanzó.

Cada vez más la gente se está dando cuenta de que quiere un cambio, que quiere aportar y que quiere frenar esto que está pasando respetando un poco el mundo, la naturaleza que tanto nos da. ¿Qué mal le pueden hacer los animales al ser humano? Yo tomé conciencia muy fuerte de todo esto y cada vez más. Es una movida grosísima, porque el mundo se da cuenta que si no hacés algo ahora no sé dónde terminamos. Y desde mi pequeño y humilde lugar, lo que más quiero es contarle a la gente que nadie está obligado a nada, pero que si un poco lo vas probando te das cuenta que podes, y que te hace bien también dejar ciertos hábitos de tanto consumo de carne, de tanto consumo de lácteos. Que te hace muy bien lo otro, y que podés estar perfectamente”, subrayó.

“Los diseños son básicamente los mismos. Ahora estoy averiguando de una colección ecológica, una cosa te va llevando a la otra. Lógicamente que yo tengo que cambiar todavía muchísimas cosas de mi negocio para estar en esta sintonía. Yo ya no uso cueros y esas cosas, pero siempre hay más por hacer. Por eso, mi primera puerta fue acercarme a los animales que amo, a los caballos, y mostrar la moda desde el lado de un animal tan estético, tan fuerte, tan noble", resaltó.

"Voy a ir avanzando por ese camino. Ya estoy averiguando por telas ecológicas, cómo son, cuánto hay que comprar, cuánto hay que teñir. Pero bueno, los cambios uno los va haciendo de a poco, cuando le va tocando, y algo que uno haga, por poco que pueda parecer, es un montón. Yo a todo mi círculo le quemo la cabeza, por así decirlo, con mi forma de vida, porque a mí me resulta”, destacó sobre hasta qué punto está involucrada con el tema.

La ley contra la faena equina básicamente es eso, que no se maten más caballos para consumo humano. Ya hay muchas fundaciones que están trabajando a nivel mundial con este tema, difundiendo toda la problemática de los caballos, del estado en el que están, entonces ése es el objetivo”, concluyó ilusionada.

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