“Luisito: 30 entrevistas al universo spinetteano”
“Luisito: 30 entrevistas al universo spinetteano”

El nuevo libro sobre Luis Alberto Spinetta no es un libro más. El lector que se acerque a este texto no va a encontrar el detalle de su obra ni una descripción de cada etapa de su vida personal o artística. Por el contrario, va a toparse con la palabra de 30 personas que lo conocieron de cerca, que compartieron miles de momentos y que lo recuerdan con un amor inmenso.

El autor conversó, entre otros, con los hermanos del "Flaco", además de músicos, luthiers, mánagers, amigos, su odontólogo (y compañero de colegio), su médico y hasta su histórico asistente.

Los 30 entrevistados -por orden alfabético- son: Guillermo Arrom, Aníbal La Vieja Barrios, Juanjo Carmona, Daniel Colombres, Baltasar Comotto, Grace Cosceri, Nico Cota, Mario Pototo D'Alessandro, Juan del Barrio, Juan Carlos Diez, Paul Dourge, Lito Epumer, Dhani Ferrón, Bocón Frascino, Javier Galarza, Martín García Reinoso, Cristian Iannamico, Héctor Pomo Lorenzo, Pablo Mangone, Matías Méndez, Jota Morelli, Roberto Mouro, Marcelo Novati, Frank Ojstersek, Gerardo Pricolo, Daniel Doc Rawsi, Ana Spinetta, Gustavo Spinetta, Marcelo Torres y Sergio Verdinelli.

Jorge Kasparian
Jorge Kasparian

En diálogo con Infobae, Jorge Kasparian narró sus sensaciones, contó intimidades del músico y de sus entrevistados: "Todos coinciden en su buen humor, predisposición y generosidad", resaltó.

¿Cómo te surgió la idea de conversar con 30 personas del "universo spinetteano"? ¿Qué aspectos tuviste en cuenta para la selección de los entrevistados?

En realidad todo esto surge a raíz del programa de radio que durante tres años y medio hice en el aire cordobés y se llamó La Biblia Spinetteana, cuyo nombre responde a un libro con páginas de tela, impresos en serigrafía, que hice con todas las letras de todos los discos de Luis Alberto. Fueron 200 ejemplares que no estuvieron a la venta y se los entregué a 200 personas que quería que lo tengan, comenzando por Lumila y Alexandra, que son mis hijas; y Gaby, que es mi mujer. Además, fueron numerados uno por uno y fueron 240 páginas repartidas en cuatro tomos.

Tuve en cuenta a todos los que rodearon el universo spinetteano

A raíz del programa, en donde pasábamos discos completos, shows en vivo, inéditos, rarezas y entrevistas, los nombres fueron surgiendo por la dinámica misma del ciclo. Hasta que estuvo al aire, había cerca de 70 entrevistas hechas y difundidas. Luego de que se levantara, seguí grabando y tengo más de 100.

Tuve en cuenta a todos los que pasaron de una u otra manera, a todos los que rodearon el universo spinetteano, y a cada uno le dedicaba los programas que hacían falta, ya que fueron capítulos atemporales con comienzo y final. La cantidad de capítulos dependía del tiempo que el invitado estuvo vinculado a Luis Alberto, a su obra o a la importancia del mismo dentro del ecosistema spinetteano. Te podrás imaginar todo el material que quedó afuera de Luisito…

“La Biblia Spinetteana”
“La Biblia Spinetteana”

¿En qué coinciden con respecto a la intimidad del "Flaco"?

Todos coinciden en su buen humor, su predisposición, su generosidad, su preocupación de que todos estén bien y tengan guita en el bolsillo. Todos hablan de una persona única, irrepetible y de un talento descomunal.

Al comienzo del libro contás que la mayoría de los entrevistados se refiere a Spinetta en "tiempo presente". ¿Eso te llamó la atención? ¿Por qué creés que es así?

Claro, es de lo primero que cuento porque al principio pensé que era alguno que otro que se había confundido. O tal vez antes de la entrevista, al entrevistado -haciendo memoria- se le venían vivencias fuertes y por eso pasaba. Pero la sorpresa pasó a realidad a medida que avanzaban las mismas. Esto se hizo común y no paraba de llamarme la atención: parecía que una vez terminada la nota, se iban a juntar a comer o a jugar al ping pong o lo pasaban a buscar a Spinetta para ir a la cancha o a algún ensayo.

Fue tremendo esto, así como también el respeto, la admiración y el amor con el que todos hablaban de Luis Alberto. Ahí pude entender y vivir plenamente la diferencia entre fanatismo y devoción: Spinetta nos transformó en devotos.

Spinetta nos transformó en devotos

Creo que es así porque hay situaciones que nos pasan a todos, ya que mi relación con la mayoría de los entrevistados sigue y hemos hablado mucho de esto y a todos nos pasó algo parecido. Yo, de bien que estoy, se me llenan los ojos de lágrimas y empiezo a sentir una terrible orfandad, entonces me encierro en la oficina de mi taller, cierro las cortinas y me pongo a ver Las Bandas Eternas y de a poco se me va pasando.

Hay momentos en que espero que la radio anuncie cuando toca de nuevo en Córdoba. Los entrevistados me hicieron ver lo que me pasa a diario.

El tomo 3 de “La Biblia Spinetteana”
El tomo 3 de “La Biblia Spinetteana”

Recién lo mencionaste brevemente pero no todos saben que sos el creador de La Biblia Spinetteana, un libro de páginas de tela que condensa la obra del "Flaco". ¿Podés contarle a la gente en qué consistió ese proyecto? ¿Cómo se te ocurrió llevarlo adelante? ¿Qué sentís al ver la repercusión que tuvo con el paso de los años?

No todos lo saben y menos aún en capital, ya que anduve por muchos lugares del país presentando el libro pero no aterricé todavía en la gran ciudad. Surgió a partir del dolor por la muerte del "Flaco". Yo en ese momento estaba de vacaciones con mi familia y sabía lo que pasaba y andaba todo el tiempo en silencio. Esa tarde me empezaron a enviar mensajes al celular, muchos dándome el pésame, y fue terrible. Yo estaba con Gaby y las nenas; y más allá de que traté disimular el dolor y mantenerme entero, sentí lo mismo que cuando murió mi vieja, que tuvo una enfermedad larga y cruel. Mis hijas me dieron un abrazo y mi mujer se las llevó a dar una vuelta y me dejaron solo porque era lo que necesitaba mientras miraba la tele y pensaba en la familia del "Flaco".

Volví de vacaciones, encontré Superstición -mi primer libro con las páginas de tela dedicado a Luis Alberto, que hice allá por el '95 y '96- y se me cruzó hacer uno nuevo con parte de las letras de los temas. La idea era no más de 50 páginas, que pasaron a 240 divididas en cuatro tomos. Para mí fue curar las heridas, estar solo haciendo el libro, un poco todos los días, escuchando la música de Luis, tomando mates y acomodando en mi cabeza todo lo que había pasado. Estuve tres años laburándolo.

Ahora estoy terminando otra Biblia Spinetteana de 800 páginas, 14 tomos, en donde se involucraron 132 personas

Yo soy de los que hacen sin joder a nadie pero con la idea clara y el norte marcado arranco y sé que llegar a la meta es solo cuestión de tiempo. La Biblia Spinetteana, que nunca estuvo a la venta (Supertición tampoco) fue entrar en un plano desconocido ya que no tenía redes sociales, nunca había estado en los medios y, lo más increíble, es que me llamaban a presentarlo a los lugares mas insólitos y la gente se emocionaba e iba sabiendo que no lo iban a poder tener nunca, ya que más allá de no venderlo, no tengo más ejemplares. Sólo me queda el mío.

Ahora estoy terminando otra Biblia Spinetteana de 800 páginas, 14 tomos, en donde se involucraron 132 personas, muchas de las cuales jamás vi en mi vida. Por supuesto, es con páginas de tela y, además, estamos terminando de editar un documental de 55 minutos en donde quiero mostrar, desde mi oficio de estampador, cómo se hace un libro con las páginas de tela.

La portada de “Luisito: 30 entrevistas al universo spinetteano”
La portada de “Luisito: 30 entrevistas al universo spinetteano”

En una entrevista leí que dijiste que la convocatoria para realizar Luisito: 30 entrevistas al universo spinetteano fue inesperada, dado que vos te dedicás a estampar remeras y no querías "usufructuar" con esto. ¿Qué te impulsó a aceptar este lindo desafío?

Sí, es como vos decís. Yo vivo de la venta e impresión de remeras. Allá por el '86 la primera que me hice para mí fue la tapa de La, la, la y se la terminé regalando al "Flaco" en un Chateau Rock.

Imaginate que las tapas de los discos de Spinetta los hice a todos, una remera por disco y con el color que corresponde: Kamikaze es fucsia, Artaud es verde, Estrelicia es naranja. Cualquiera hace la remera del primer disco de Almendra pero nadie hace Camalotus o el disco en inglés.

También está claro que si bien tengo muchos cuentos y relatos escritos de manera amateur si se quiere, no me considero un escritor y cuando Roque, editor de Colección Vademécum, me propone hacer el libro, lo pensé mucho, lo hablé con algunas personas de mi confianza y que me conocen mucho, pregunté cuestiones editoriales y entendí que para ganar guita con esto hay que ser Paulo Coelho o Florencia Bonelli o que sé yo quien. Y a nosotros, con Luisito, nos faltan vender unos 300 millones de ejemplares para ser ricos y famosos (risas).

A varias entrevistas las tuvimos que parar porque era tremendo lo que nos pasaba a todos. Sentíamos que, al menos por un ratito más, estábamos con Luis Alberto

¿Por qué le pusiste "Luisito"? ¿Así lo llamaban los entrevistados?

El nombre salió sin buscarlo, fue lo más fácil de todo este periplo. Todos los entrevistados en algún momento de la nota lo llamaron Luisito, pero no desde el nombre por el nombre mismo: era con respeto, con amor, con cariño. A varias entrevistas las tuvimos que parar porque era tremendo lo que nos pasaba a todos. Sentíamos que, al menos por un ratito más, estábamos con Luis Alberto.

Me detengo en la entrevista que le hiciste a Grace Cosceri (coach vocal del "Flaco") porque decís en el libro que fue una de las más emocionantes. ¿Por qué te resultó de esa manera?

Grace es inmensa. Luis la convoca a laburar con él y ella hace su trabajo de manera impecable. No sólo como corista en un montón de canciones, sino en su laburo de vocal coach. Ella le marca todo lo que Luis necesitaba para conservar la voz después de tantos años de carrera, shows, ensayos, cigarrillos… Y, a fuerza de laburo y constancia, la frutilla del postre fueron las cinco horas de Las Bandas Eternas. Mucho de lo que pasó ahí se lo debemos al laburazo que hizo Grace junto con Luis.

La nota de ella, junto a la de Ana (Spinetta, la hermana de Luis), fueron muy especiales, las dos mujeres que participan en el libro. Hablaron desde otro lado. A medida que iban contando lo que les surgía, todos los que estábamos en el estudio de la radio guardábamos silencio y asentíamos con la cabeza. Cada vez que grabábamos alguna nota, mas allá de mis compañeros de radio y el operador, había curiosos que daban fe de todo lo que estaba ocurriendo.

Jorge Kasparian, autor del libro “Luisito: 30 entrevistas al universo spinetteano”
Jorge Kasparian, autor del libro “Luisito: 30 entrevistas al universo spinetteano”

Además de conversar con mucha gente de su entorno, también tuviste la chance de recoger los testimonios de Ana, que recién contabas, y Gustavo Spinetta, sus hermanos. ¿Qué sentís que aportaron ellos con sus dichos desde la relación familiar que los unía?

Infinidad de cosas aportaron: alegría, dolor, pena, recuerdos, amor. Los Spinetta son una familia de las de antes, de las clásicas, y se apoyaban, se querían y defendían a muerte.

Todo lo que me contaron después lo pude vivir en vivo y en directo en Arribeños. Ana, mientras tomábamos mates, me mostraba cada uno de los lugares de cada cosa que me había contado: "Ves, acá había unos ventanales gigantes y como yo era arquera, el arco estaba de este lado y Luis pateaba los penales desde aquella pared" o "cuando salió el disco de Los Beatles, Luis y Gustavo lo escuchaban sentados en el umbral de la puerta de mi casa y lloraban de la emoción". Y la pared está y el umbral también está y los Spinetta están adentro de esa casa.

Spinetta me cambió la vida, me cambió la forma de pensar y ver las cosas

Por último, te tengo que preguntar qué significa Spinetta en tu vida y cuál fue, a tu criterio, su principal virtud como artista.

Spinetta me cambió la vida, me cambió la forma de pensar y ver las cosas. Me enseñó que hay buscar un norte y, una vez que está claro el proyecto, avanzar con lo que se tenga y como se pueda, sin joder a nadie, sin molestar, en silencio. Me mostró que, más allá de talentos individuales, necesitamos apoyarnos en otros para llevar a cabo nuestros sueños, para materializarlos. En todo este proceso hay personas que fueron indispensables: Pricky, Dhani y Aníbal. Cada uno aportó lo suyo y me guiaron. "El Flaco" me enseñó a animarme, a no claudicar, me mostró la sutileza del arte, que -en su obra- va mucho más allá de la letra y la música de las canciones.

Luis Alberto no tiene idea todo lo que hace por mí a diario y no sabés las ganas que tengo de ver de nuevo a Spinetta Jade. No te imaginás lo que añoro poder escuchar cantar en vivo una vez más a Luisito…

SEGUÍ LEYENDO: