"Nunca soñé con tener lo que tengo. Lo que anhelaba era respeto, cariño, y eso la vida me lo ha dado", agradece Pepe Cibrián a días del debut de La dama de las rosas. "Pude salir de dos cánceres, puedo recordar a mis padres, y sé que tengo el afecto de la gente", dice, sin temor a hablar de todo, desde criticar al Gobierno a contar que tuvo que hipotecar su casa por las deudas de tarjeta de crédito: "Cuando uno puede hablar es cuando no ha estado metido en nada".

Con uñas larguísimas, Pepito afirma: "Me da igual lo que piensen o no cuando ando por la calle. A mí no me importa nada". Y habla del trabajo que está realizando para empezar a mimetizarse con los dos personajes femeninos que compone en su nuevo espectáculo. Desde hace un mes, usa tacos. Y se cambia de ropa todo el tiempo. "No puedo ensayar de otra manera", aclara.

"He invertido bastante dinero -dice Cibrián-. Toda mi vida he golpeado las puertas; a mí, es raro que me llamen". Convencido de la importancia de la cultura, decidió mantener las entradas a precios muy accesibles, que permitan a todo el público acceder al espectáculo. "Tengo 71 años, no sé cuánto tiempo voy a estar. Y si me puedo dar el privilegio de hipotecar algo porque así está la vida, no pasa nada. Lo hice con mucho amor". Además, confiesa que todavía siente nervios previos al estreno de la obra. "Cuando estás por salir al escenario decís: '¿Por qué coño yo estoy en este mundo, porque no fui astrólogo' pero pisás el escenario y te olvidas de todo"

A días del estreno y con muchas ganas de enamorarse, Pepe mantuvo con Teleshow una charla a corazón abierto. A continuación, las principales frases de la entrevista que puede verse completa al pie de la nota, en el prestigioso artista se refiere a la situación del país y los problemas económicos, tanto como a la manera de relacionarse a través de las aplicaciones del celular y el deseo sexual. Al fin, un Cibrián auténtico.

La cultura

—La desculturización lleva muchos gobiernos. Pero a este Gobierno tampoco le importa un coño la cultura. (Mauricio) Macri lloró en el Colón (en la cumbre del G20), pero yo creo que fue porque nunca lo había visto.

—No hay un movimiento para la cultura, tampoco lo hay para la educación, no lo hay para la salud… No lo hay.

—¿Me querés decir para que han arreglado la calle Corriente? ¿Me lo querés explicar para qué coño si nos pasamos 4000 mil años diciendo que se agrandó en el año 40? Y ahora la vuelven a achicar. Costó fortunas y va a ser un despelote de tránsito. Esto no es Broadway, que no tiene ese problema.

Su desengaño con Macri

—El Gobierno me desilusionó muchísimo porque creo que tuvieron una gran oportunidad. Lo que tendría que haber dicho Macri es decir: "Señores argentinos, en este momento estamos como el culo. No sé cómo lo vamos a arreglar, no sé cuánto tiempo va a llevar, vamos a tener sangre, sudor y lágrimas". Entonces el pueblo se prepara para una situación que ha venido de lo que sea. No, "en seis meses…". Mentira: pasan seis, pasan 12… Y la realidad es que estamos desesperados.

—Se equivocan, no saben cómo comunicar. Entonces hacen algo, se echan para atrás, se van 56.000 millones de dólares afuera; se han cerrado 1.600 fábricas, los negocios cierran todos los días porque no tienen cómo poder pagar nada. No paramos de subir las tarifas, que había que subirlas, indudablemente; en Buenos Aires, porque las provincias tenían las tarifas. "Pero todo esto está muy bien". No, no está muy bien. Tengo un cáncer y tengo que salir a pelearlo. Pero si no me lo dicen, yo me muero.

Si me decís a quién voy a votar, no tengo la menor idea. Hace mucho tiempo votamos al supuesto mejor de lo peor. Yo no tuve la vocación de votar a Fulano, salvo a Alfonsín. Voté a De la Rúa por Chacho Álvarez, y a los dos minutos Chacho Álvarez se fue y me dejó cagando. Voté a Menem no en el primero sino en el segundo mandato, porque la economía a mí servía, honestamente. Voté a Cristina porque me parecía una mujer que iba a ser una estadista y no resultó lo que yo pensaba que iba a ser. Ahora, no hay nadie, no hay una persona que a mí me identifique. A Macri lo voté porque no quería votar al otro porque me da la gana, porque soy democrático, tengo derecho a hacer lo que me da la gana.

—Fijate vos qué curioso: no salen seis millones de personas a la calle pacíficamente, que es lo que tendríamos que hacer. Seis, no 100 mil, seis millones, pacíficamente. El pueblo ahí parado, a ver qué solución nos dan. Se han ido 56.000 millones de dólares o más. ¿Por qué se han ido? Porque de todo esto, alguien se queda con la plata.

Los planes sociales

—Las generaciones jóvenes van a tener grandes conflictos. Chicos de 20 años a la salida del (Teatro) San Martín, pidiendo un peso, entonces una persona dice: "¿Por qué no trabajan?". Porque están inempleables, no desempleados; están con la cabeza quemada. No han tenido futuro porque la educación que les han dado es nula porque sus padres y los hijos de sus padres, que reciben muy merecidas subvenciones, no trabajan.

—Estos chicos, que ven que su familia se la rebusca con esa subvención, lo que hacen es seguir el ejemplo. ¿Por qué van a ser distintos? Salvo excepciones. Con esa subvención que reciben no tienen para poder mandar a un hijo a un colegio y pagarle los libros. No se fomenta a través de eso la fantasía de "mi hijo el doctor".

(Adrián Escandar)
(Adrián Escandar)

La crisis económica

—¿Si tuve que recortar gastos? ¡¿Cómo no, mi amor?! Sí. Lo único que trato es mantener a la gente que trabaja conmigo. Mi tía Carmen, que es un sol, tiene 89 años y que me cuesta un huevo (ayudarla). Y sigo trabajando. Y si no, se empeña o se vende; he vendido muchas cosas.

—Claro que he bajado el consumo. ¿Cómo no voy a bajar? Pero feliz de la vida. Se va al súper; y si no hay, se come arroz. No voy a comer afuera. Pero no porque no me da la gana pagar eso. No tengo ganas de pagar.

—Me he hipotecado como todo el mundo se hipoteca. O sea, el señor que no puede pagar la tarjeta pide préstamos personales, el país pide al FMI, pero el FMI no tiene la culpa. ¿El FMI te lo va a regalar? ¿Y me va a regalar la tarjeta los 300 por mil por mes que tengo de gastos?

Hace dos años y pico que no trabajo. Santiago, cuando eramos pareja, para que yo no sufriera empezó a tarjetear. Un día le digo: "¿Cuánto debemos?". "2.400.000 pesos". "Saquemos una hipoteca de un departamento que tengo, y paguemos". Luego de eso dije: "Bueno, yo hasta abril no voy a poder trabajar, ojalá vaya bien". Saqué de mi otra casa otra hipoteca, de la de Pilar. Y está bien. ¿Qué voy a pretender, que me regalen la cuota del dólar? Igual, ya está en venta de nuevo, pero está en venta porque quiero cambiar mi estilo de vida. Quiero estar más liviano de equipaje.

—Estoy muy enojado porque nuestro país no merece esto. ¿Cómo vas a tener inflación de un 49% cuando todos los países tienen 0.1, 0.8, 1.4? ¿Por qué nosotros? Es una cosa que no la puedo entender…

Pepe Cibrián (Adrián Escandar)
Pepe Cibrián (Adrián Escandar)

La política migratoria

—Me parece bárbaro que vengan a estudiar del mundo entero. ¿Venís a estudiar porque es gratis? Entonces te tenés que quedar dos años para devolverle a la sociedad lo que te ha dado. Pero no, se van a su país, a dónde sea. No estoy de acuerdo. Y no estoy de acuerdo tampoco que a los hospitales vengan micros (con extranjeros) y de pronto no hay cama para los argentinos. Es nuestro país. Tiene que haber un rearme de todo esto. Porque si los hospitales no tienen ni para gasa y va a hacerse operar alguien en Bolivia, y le cobran lo que le cobran, o en Chile y lo que le cobran, y después vienen acá gratis… Me parece que el mundo está cambiando.

—Si vienen los venezolanos y trabajan es porque el trabajo estaba. No inventan trabajos solo para venezolanos. Porque si estaba ese trabajo, los argentinos no hacemos de mozo. Vivimos en época de fortunas pasadas, de glorias que no están. Nos han educado a eso. No es culpa del argentino, es culpa de la sociedad, de los gobiernos.

La edad de imputabilidad

—Estoy totalmente de acuerdo en que hay que bajar la edad de imputabilidad de los menores. Sí, yo estoy de acuerdo con eso porque primero entran, salen; todo esto de los derechos humanos, que me parecen maravillosos. Vos ves en Europa, cuando hay manifestaciones agresivas, salen los carros con agua, y no son más que democracias grandes. Estos nos dijeron que no iba a haber piquetes. Los piquetes me parecen una agresión brutal porque yo también tengo derecho a trabajar, y tengo derecho a no morirme como en las ambulancias se ha muerto gente. Entonces, hay todo un gran despelote.

Las denuncias por abuso en el medio

—Me parece que está muy bien que los denuncien. Creo también que hay que probarlo. Me parece bárbaro que se denuncie. Tiene que ver con un derecho de libertad de expresión, de poner en juego lo que ha sufrido. Hay un punto donde la dignidad no puede estar en juego en el trabajo. No pueden decir: "Para no perder el trabajo, yo acepté cosas". Si las aceptaste, es un horror que las hayas aceptado. Cargá bolsas, hacé lo que sea, pero no se puede perder la dignidad.

El amor y el sexo

—Tengo muchísimas ganas de enamorarme. Yo lo amo a Santiago, y nos hemos divorciado. Pero sí deseo un compañero, alguien grande que me dé compañía de verdad. Yo he vivido mucho, mucho. Me gusta una persona hecha, de 45, 50 años para arriba. Yo estoy bastante bien: tengo 71 pero estoy espectacular, no se puede creer. Que le guste lo mío y a mí me guste lo suyo. Aunque no entienda de arquitectura, por ejemplo, podría ir a ver sus construcciones. Darle fuerza.

—Me es muy difícil conocer a alguien, no soy nada sociable, de ir a lugares. Hace tres días me dije: "Bueno, me voy a poner en Tinder". Porque Grinder es para sexo, entonces me puse en Tinder. A los cinco minutos dije: "¡Borrame!". Me sentía un pelotudo. No me divertía mucho. Cuando sos público te empiezan a preguntar bobadas.

Estoy asexuado, sí. No es que no tenga deseos, pero con los dos cánceres, depresión y demás, estoy muy medicado. El deseo lo tengo, pero tengo deseo más de otras cosas. Soy una persona, soy sexual, y todo lo hago muy bien porque tengo mucho oficio y creo que el placer más grande es dar placer al otro. Eso me encanta, y ahí no importa tanto. Soy muy habilidoso.

—Lo único importante es dormir en casa. Entiendo que la fidelidad no existe por ahí, no pasa por ahí. Es mucho más peligroso que tu pareja tome tres días seguidos café con alguien, pero que se echen un polvillo por ahí no es grave. No me lo digas; hacelo bien, no me jodas. También creo que la fidelidad es no pensar en otro mientras estás con tu pareja. Si mientras estás haciendo el amor tu pareja piensa en tal señor o tal señora, es porque te está siendo infiel desde ese lugar.

—Por supuesto tuve muchas relaciones con mis elencos. Ahora ya no porque soy una momia, ya son como hijos, ya no más, pero sí había una condición fundamental cuando yo invitaba a tomar un café a alguien: "Quiero que sepas que te invito porque soy un ser humano y tengo derecho, pero por no tomar el café yo no te echo, ni por tomarlo te doy un protagonista. Nada cambia". Si te quiero invitar un café, ¿por qué no te voy a poder invitar un café porque soy el director?

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