El escándalo que Florencia Peña protagonizó en estos días de manera involuntaria, con la aparición de una modelo de 26 años intercediendo en su pareja con el abogado salteño Ramiro Ponce de León, puso en escena una nueva construcción social, o cuanto menos, la visibilizó: el poliamor. "¡¿El qué?!", exclamó Cristina Pérez cuando fue consultada al respecto por Jorge Fernández Díaz, en el clásico pase que hacen todos los días en Radio Mitre. "Me parece triste, deprimente. Si la pareja no va, ¡dejalo!", agregó la conductora.

(Instagram)
(Instagram)

No obstante, el imaginario colectivo acaba de incorporar una palabra. Aunque su verdadero significado —y hasta sus consecuencias— no quede del todo claro. Por eso Teleshow quiso indagar más en la postura de quien dice ser "la última romántica": Cristina Pérez, por supuesto.

La conductora del Telefe Noticias no solo descree del poliamor: lo considera un "eufemismo", un "cuerno blanqueado", que en realidad busca "estandarizar una situación en la que entran tres en la cama". Y que sucede, claro, cuando aparece la tan temida infidelidad.

"A veces las relaciones llegan al límite de tener que reconocer que tal vez no van más. Y un síntoma de eso es la infidelidad. Pero hay personas, y parejas, que prefieren no enfrentar la ruptura. Sufrimos mucho cuando nos dejan de querer. Y como no lo toleran, terminan siendo capaces de aceptar la infidelidad. Primero, como algo que se negaba o se escondía debajo de la alfombra. Y ahora, con este formato como más superador que llaman poliamor", sostiene Pérez.

¿Se vislumbra entonces un dejo de resignación al pactar esta clase de relación múltiple? "Sí. Es como aguantar algo en nombre de una pareja, para lograr que siga. Pero que lo haga con pulmotor…". Y argumenta: "El poliamor es reaccionario, gatopardista, porque en el fondo vos no te animás a encarar que la relación terminó, no la podés romper, y te bancás algo que, si no lo llamás poliamor serían cuernos. El poliamor es el blanqueo de los cuernos".

"El poliamor es un formato decoroso de la infidelidad, la consiente, porque lo que hace es reconocer los límites de una pareja y encontrar una salida confortable para no romper sus beneficios y tener una relación paralela sin que eso signifiquen cuernos. Sí, es un eufemismo de los cuernos. Aunque le digamos poliamor, es la persona que yo amo… deseando a otra. No entiendo en qué parte eso es lindo. Prefiero que me dejen".

¡Momento! Porque aquí asoman los mandatos sociales. "Para algunos, el valor de la pareja excede incluso a la pareja misma. Ven un orden para la vida, porque tuvieron un hijo o porque están organizados económicamente de una manera. Y se bancan los cuernos", dice la conductora.

En el poliamor, el cornudo es en realidad un avanzado, un evolucionado que llegó a un extremo novedoso de civilización en el que no le importa que la persona que ama se acueste con otro

"La mayoría de nosotros no estamos dispuestos a perder al otro. Y la gente se banca más estos inventos de blanquear un cuerno, disfrazado de poliamor cool, que aceptar que el amor tiene un ciclo y termina. En mi caso, me parece más digno concluir la relación antes que aguantar eso…".

Pero está la mirada ajena. Y entonces… "Eso (por la infidelidad) no se dice: no está bien visto que se anuncie socialmente -remarca Cristina-. Entonces ahora, con este formato llamado poliamor, se lo pone en un nivel no vergonzante donde el cornudo es en realidad un avanzado, un evolucionado que llegó a un extremo novedoso de civilización en el que no le importa que la persona que ama se acueste con otro".

La periodista no lo encuentra como algo posible en su vida. "Si un hombre no me desea… 'No me interesa que te vayas ahora. Andate… ¡ayer!'", bromea. "Yo prefiero dejar a la persona, o que me dejen, porque en mi cabeza no entraría querer a dos hombres. Y no sé si el poliamor da placer. Si tener una pareja es un tema… ¡lo que será tener dos, tres! Es un desastre. No lo puedo imaginar".

Al fin de cuentas, todo se trata del bendito amor… ¡Maldición! Sí, porque — como explica Cristina— "el amor te pone en riesgo, te hace sentir que dependés de otro, que no podes controlar, que no decidís, que te destrona". Así las cosas, "el amor te pone en problemas". "A mí me gusta el amor difícil —confiesa la conductora—. Yo no le pido garantías al amor. El amor es un salto al vacío: a veces al amor le das y no le tenés que pedir porque te demanda todo y no te da nada. Te va a quitar".

Y pese a todo, el amor nos salva: "Saca lo mejor de nosotros, cosas que no sabíamos que éramos, y no podríamos ser sin la persona amada". Y también, el amor es exclusivo. "En el fondo uno tiene el anhelo de ser el elegido, de ser amado, de sentirse especial y de ser descubierto por otro, de ser reconocido como una persona única para ese otro. El amor nos diferencia de todos los demás. Eso es lo que tiene de mágico. Por eso, si diera lo mismo poner en el carrito varias personas, es que uno no fue reconocido como especial. El amor nos genera esa magia que no la puedo convertir en una fábrica de hamburguesas…". Para la periodista, estamos en tiempos de devaluación. Monetaria, por supuesto. Y también amorosa.

Cristina hace una salvedad sobre en su postura, que en todo caso es inicial: "Hablo en nombre mío, no en nombre de otro. Esto es lo que yo pienso, no digo que nadie más lo viva igual. Cada uno elige lo que quiere". Porque al igual que las emociones, los sentimientos son únicos, personales, intransferibles. Y la periodista tiene su propia fórmula: "Yo creo en el amor. Si no hay amor, que no haya nada".

(Foto: Gente)
(Foto: Gente)

SEGUÍ LEYENDO