La de Dany Lescano es una vida difícil. Estuvo en prisión, tras haber cometido una "equivocación" -como admite- de joven. Dejó las rejas siendo una persona libre y fuerte, pero desconfiada. Fue entonces cuando se convirtió en un referente de la cumbia villera al formar Flor de Piedra junto a Pablo Lescano. Y llegó la consagración. Pero hoy, todo es distinto: Daniel ya no se encuentra en un gran momento de trabajo debido a la situación actual del país, según describe. Con mucho esfuerzo, pelea el día a día. Y de todo eso habla en esta nota con Teleshow.

¿Por qué empezaste cantando cumbia villera?

—Mirá, yo salía de estar preso. A veces nos equivocamos, pagamos. Y después (dije): "Esto no era para mí; sigo con esto (por la música)".

—¿Cuánto tiempo estuviste preso?

—Casi cinco años.

—¿Cómo fue esa experiencia?

—Yo era chico, era joven, fue una mala experiencia, no se la deseo a nadie. Pero bueno, siempre el ser humano es muy curioso, te dicen: "No vayas contra la columna", y la chocás. Uno quiere experimentar. Y más cuando uno es joven.

—¿Qué edad tenías?

—18, 19, por ahí.

—Entraste a los 18 y saliste a los 23.

—No, porque te dan cinco años pero después es cumplir dos años y pico, tres, y después salís. Tengo experiencia más que los peores recuerdos. Mucha experiencia.

—¿Por qué llegaste?

—Era chico e iba a Mar del Plata todos los años. Era de una familia muy humilde, no tenía la posibilidad. Me colo en un vagón de trenes, me voy a Mar del Plata con la guitarra y empiezo a cantar. La gente me daba plata y seguía cantando, y me daba más. Me alquilé un departamento. Me iba a un bar, a una pizzería a cantar, y el dueño: "Vení a cantar, tomá". Y bueno, conozco un muchacho de traje y corbata, se me pega. "Qué bien que cantás, Dany, que esto, que lo otro…". Todos los días. Hasta que un día me dice: "Vamos a mi casa". Listo. A las 2 de la mañana nos vamos en un remís, llega a la casa, se vuelve, nos vamos al centro, nos sacan una pistola y le dice: "Dame el auto". Yo iba con mi guitarra y el remisero iba a la plaza a dejarlo a él, y cuando va a hacer la denuncia le hicieron dos, uno con guitarra y pelo largo, y yo me bajé y digo: "Me voy a la mierda". Me fui al departamento. Me imaginaba lo que me podía pasar. Y bueno, se apareció con la policía y el remisero le dijo: "Él era, también estaba en el auto…".

—¿Y quedaste pegado por ese hecho?

—Quedé pegado.

—¿No te defendió un abogado?

—No tenía abogado. No había nada.

—O sea, por algo que no hiciste pagaste cinco años de prisión.

—Tres y pico, sí. Pero bueno…

—¿Cómo le explicaste a tu familia?

—No le avisé a nadie. Después se enteró mi mamá, me fue a buscar y todo eso…

—¿Pudiste hacer amigos en la cárcel?

—Sí, pude hacer amigos.

—¿Y cómo es un día ahí?

—Y era feo porque mandaban ellos, los guardiacárceles. Vos les pedías ir al baño y te decían: "No, no puede ir al baño". "Por favor, señor, quiero ir al baño". "No, no puede…". "Bueno, muchas gracias". Sentado, te decía: "Usted se la merece".

—¿Te pegaban?

—No, no te pegaban, pero adentro la tenías que pelear, tenías que sobrevivir.

—Sobrevivir. ¿Y el tiempo no se pasaba más?

—No. No se pasaba más.

—¿Cómo luchabas con tu mente?

—Sí, la mente trabajaba mucho. Pero después aprendés. El que quiere aprende a vivir ahí adentro; el que no, la pasa mal.

—¿Cómo aprendiste?

—Trabajaba en la escuela, en el colegio. En esa época se usaban estampillas de correo. Los maestros tenían buena onda conmigo, yo cantaba, organizaba festivales adentro de la cárcel, venían los maestros y me daban facturas, estampillas. Y yo: "Tomá estampillas"; a los chicos, facturas, azúcar…

¿Cómo fue salir?

—Salí, me dieron un boleto de micro, y me llaman y me dicen: "Usted se va en libertad". "No me joda con eso que es feo". "No, mire: acá está el papel". Y me fui. Otro mundo.

—¿Qué aprendiste de esa experiencia?

—Y… aprendí cosas. Que hay gente que es muy mala, y hay gente que es muy buena, ¿entendés? Hay gente muy mala, y hay gente muy buena.

—¿Adentro, afuera?

—Afuera, y adentro también. Pero bueno, me traje mucha experiencia de con quién tenía que estar: con quién sí y con quién no.

—¿Cómo fue que empezó Flor de Piedra?

—Yo salía de un grupo que se llamaba La Charanga, hacía cumbia norteña. Y viene Pablito Lescano a mi casa con su teclado. Él tocaba en Amar Azul, me dice: "Tengo esto, mirá, ¿qué te parece?". "Está bueno". Yo venía de hacer cumbia norteña y él me venía con esto. Y bueno, "Vamos a grabarlo". Porque él me decía que había probado a muchos cantantes antes de llegar a mí, y justo yo tenía buena onda y bueno…

—¿Hoy con Pablo Lescano te llevás bien? ¿Tenés relación?

—No tengo relación. No tengo relación.

—¿Terminó por algo en especial?

—No sé por qué se habrá terminado. Nunca lo pude saber, venía conversando con un amigo recién que no sé por qué se terminó la relación, hasta el día de hoy yo no sé.

—¿Es fácil progresar en la cumbia villera?

—Es difícil. Es difícil porque hay muchos artistas que cobran tal precio, y después vos vas a querer cobrar más porque creés que valés. Yo soy el primero de la cumbia villera, el primero, en poner la cara y cantar todos esos temas que canté. Creo que merezco un respeto por la trayectoria más que nada, como cualquier ser humano que trabaja en una oficina, en cualquier lado.

—¿Sentís que no te respetan?

—Hay muchos empresarios que no respetan, no respetan el valor real. Después vos vas a querer ir a cobrar más y te dicen: "No, si Fulano es bueno, llevalo a Fulano". Y yo siempre que voy a los bailes están llenos; toda la gira que hago por todos lados, están llenos. Entonces creo que merezco un respeto. Es lo mismo que cuando se muere el artista. Después de que se muere, ya se murió, y pobre…

—¿Te cuesta llegar a fin de mes?

—Me cuesta llegar a fin de mes.

—¿Cuántos shows tenés que hacer para llegar bien?

—¿En un mes? 10 mínimo. ¿Por qué? ¿Quién me valora? No solamente a mí; yo hablo por mí, pero tengo que hablar también por los que no pueden expresarse, no tienen la posibilidad de llegar acá, como estoy llegando contigo, ¿entendés? ¿Por qué? ¿Por qué estamos tan desamparados los cantantes? Los músicos también, porque antes de cantar fui músico también.

— ¿Esto lo ves ahora o antes también te pasaba?

—Antes también. Quiero hacer algo para que los artistas, los cantantes, no estemos tan desamparados. Y sobre todo la cumbia villera, que nadie nos quiere. La mayoría no nos quiere: "Este negro canta cumbia villera, o dice malas palabras".

—¿Este año te costó hacer más shows?

—Este año… cada año está costando más, porque la gente no tiene dinero para salir. Hoy, para salir tenés que tener tres, cuatro mil pesos. La gente prefiere quedarse en la casa.

—¿Tuviste que achicar tu estilo de vida?

—Sí, sí.

—¿En qué cosas achicaste, por ejemplo?

—Por ejemplo, en años anteriores, todos los días los chicos me decían: "Mc Donald's, papá, Mc Donald's, papá. ¡Vamos a Mc Donald's!". Y ahora no los podés llevar porque tenés que tener dos lucas, mínimo. Yo tengo dos. Y una vez cada tanto los podés llevar, pero… Porque les gusta divertirse, son vivos, tienen los juegos esos de los chicos. Los juguetitos que te dan.

—¿Que pensás de la actualidad?

—Miramos a ver si fulano hizo lío y están todo el día enfocado en eso. ¿Por qué no se preocupan un poco en los chicos que van a comedores? Les bajás la comida, no podés… Un ser humano no puede vivir si no come, los chicos, ¿qué van a hacer el día de mañana? Sin comida, yendo a comedores, ¿a qué los están llevando? A que el día de mañana sean delincuentes. ¿Por qué no nos preocupamos un poco por la educación? Que es lo primordial. La salud, la seguridad, ¿por qué? ¿Por qué tanto que se fijan en la plata, en la plata, si cuando te morís no te llevás nada?

—¿Cuándo te empezó a pasar esto? ¿Desde el principio de este Gobierno?

—Desde el principio de este Gobierno.

—¿En el anterior no te pasaba?

—Nada, para nada.

—¿Antes cómo vivías?

Vivía bárbaro: trabajaba más, me pagaban más. Si robaron o no robaron, yo no tengo… Yo soy peronista, pero viejo: peronista viejo de Perón. No soy kirchnerista, no soy macrista, no soy (de Sergio) Massa, no soy nada. Al que le puedo dar una mano se la doy, porque tengo convocatoria y la gente me sigue. Y ellos aprovechan y me usan a mí.

—¿Hoy ya no queda eso?

—Nada. Siempre dicen lo mismo: "Yo si no trabajo". Pero todo el mundo si no trabaja no tiene nada, ¿qué me vienen a decir? "No… yo porque los gobiernos, nadie me da nada". Y yo también, vos también, cualquier ser humano que tenga un poquito de cerebro tiene que trabajar, si no no tiene nada. Pero si no hay trabajo, ¿de qué vas a trabajar? Yo miro los noticieros todo el día. Se la pasan hablando de Cristina (Kirchner). A mí no importa: si tiene que ir en cana, si robaron, quiero que se encargue la Justicia. Vamos a ocuparnos de esto, de la salud, la educación, los niños que no tienen para comer. Ando por todo el país, yo lo veo, a mí no me lo cuenta nadie. Dejá que actúe la Justicia, todo el día pendiente de los fulanos, de los cuadernos; ya me tienen cansado. Bajame la comida, papá. Un yogurt para mis hijos 60 pesos, ¿te parece a vos? Decime la verdad, ¿te parece? Ponete a sacar cuentas: ¿cuánto tengo que ganar? Y para no ser pobre tenés que tener 19 mil pesos. ¿De dónde la sacaron? La luz, el gas, el colegio, las zapatillas, que crecen todos los días, la ropa, la ropa mía porque yo tengo que andar más o menos vestido, para que… Porque si te ven mal, la gente…