Buena parte del elenco del thriller policial El Jardín de bronce se reencuentra en el set. Además de Joaquín Furriel y Luis Luque como el detective privado, a Julieta Zylberberg (Lidia Blanco), Maite Lanata (Moira), Claudio Tolcachir (Iván Rauch), Rodolfo Ranni (Ernesto Danubio), Mario Pasik (Carreras) y Fernanda Callejón (Julia Doberti), se suman Paola Barrientos (Graduados, Viudas e hijas del Rock & Roll), Claudio Rissi (El Marginal) y Marcelo Subiotto (Animal).
Furriel volverá a interpretar a Fabián Danubio, el arquitecto que buscó desesperadamente a su hija perdida durante la serie emitida con gran éxito en más de 50 países. Esta vez la historia comienza un tiempo después del reencuentro con la pequeña, mientras intentan dejar atrás las experiencias traumáticas, deben enfrentar una brutal verdad: Moira no es su hija biológica. En tanto ambos personajes intentan lidiar juntos con los nuevos acontecimientos, una madre de un chico de 15 años que lleva un tiempo desaparecido va en busca de la ayuda de Fabián Danubio, quien primero se niega, pero luego de descubrir que el que llevaba el caso era Doberti, decide formar parte en la investigación.
En una charla con Joaquín Furriel nos habla de sus expectativas por el rodaje.

—¿Te sorprendió, segunda temporada de El jardín de Bronce?
—Un poco sí y otro poco no, porque si bien la historia de la primer temporada parece una historia concluyente, había ya una intención. Primero porque Gustavo Malajovich ya había escrito una segunda novela, sabía que la gente de HBO la había leído y estaban ahí entre HBO y Pol-Ka viendo si había alguna posibilidad de contar una segunda temporada. Finalmente, esa historia no fue la elegida para la segunda temporada pero empecé a notar que podía haber un atractivo para contar otra historia. Digamos una historia que complemente, que sume a la primera temporada. Lo que si no sabía es por dónde iría la historia. No me lo podía imaginar porque como la primera temporada es una adaptación de un libro que existe y eso va a ser interesante también porque mucho público de El Jardín de Bronce es un público que vio la adaptación de un libro que le gustó, que es diferente la experiencia.
—¡Exacto! Ahora, a mí sí que me sorprendió porque el personaje que encarnás se transforma en detective por necesidad. ¿Cómo va a evolucionar en una segunda temporada en la que ya no tiene que buscar a su hija?
—Hay algo interesante de lo que plantea la segunda temporada y es que, todo lo que lo mueve a él a transformarse en un rastreador es lo emocional con su hija. Sin embargo, en la segunda temporada, se va a ver qué ocurre emocionalmente entre él y su hija, ese vínculo muy particular, vamos a tener más conocimiento de cómo fue lo que le pasó a ella en todos los años que no estuvo con Fabián y algo que es muy interesante es que aparece un caso que lo involucra, no de la manera emocional que lo involucró en la primera temporada a buscar a su hija, pero lo involucra bastante. Y le vuelve a pasar algo a Fabían similar a la primera temporada que de ser un arquitecto que tiene una vida bastante gris, es extraño pero, la desaparición de su hija termina generándole una especie de nueva pasión.
—Claro, motivación.
—Y hay algo de esa lucidez que él tiene para empezar a resolver casos que en la segunda temporada de una manera gradual, muy interesante como lo están planteando, vamos a empezar a darnos cuenta que Fabián, muy a pesar suyo, empieza a darse cuenta que ve más allá de lo que está servido y, cuando tiene esa consciencia, es difícil para él no ayudar.
—¿Te encontraste con gente que descubrió tu trabajo porque es más asidua a ver series que televisión abierta?
—Yo siempre trabajé para un público que te consume gratis en televisión. Cuando hacés cine o teatro, es un público que tiene que pagar para verte. Para mí el verdadero éxito de un actor, si se puede hablar de éxito, al menos cuando vos te podes sentir feliz es si ves la sala llena porque esa gente está interesada en ver la propuesta en su totalidad. Y El Jardín de Bronce tiene esa particularidad, está dentro de una cadena, un stream, donde la gente tiene que ser un espectador que le interese ver eso o las grandes series que tiene HBO y de repente dice "Che, a ver ésta argentina qué tal".
—Pero también tenés que estar a la altura de Westworld, de Game of Thrones, de un montón de series que digamos, tiene un montón de presupuesto…
—Nosotros sabíamos que con el presupuesto y el tiempo que teníamos había que generar lo máximo. Lo buenos es que los argentinos tenemos mucha experiencia en la realización de ficción. No solamente en cuanto a la realización del día a día, sino también en las ideas porque cada área está dando lo máximo de sí mismos. Esos tres meses y medio que yo hice la primera temporada, me organicé para que el foco estuviera puesto en la serie en forma excluyente. En esta nueva temporada será igual.
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