Carla Pereyra, la esposa del Cholo Simeone, recorrió Jujuy con sus hijas: “Sentí a Dios muy cerca”

La empresaria eligió el norte del país para pasar unos días a pura de pura conexión espiritual junto a las pequeñas que tiene con el entrenador del Atlético de Madrid

La empresaria eligió el norte del país para pasar unos días junto a las dos hijas que tiene con el DT (Video: Instagram)
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Carla Pereyra recorrió Jujuy junto a las mujeres de su familia y sus hijas, Valentina y Francesca Simeone, fruto de su relación con Diego “Cholo” Simeone en un viaje que ella misma definió como una experiencia única. El grupo compartió jornadas entre cerros de colores, caminatas por la Quebrada de Humahuaca, un paseo con llamas y una tarde en las Salinas Grandes, instancias que quedaron documentadas en una serie de fotografías publicadas en sus redes sociales.

El paisaje del noroeste argentino despertó en Pereyra una reflexión que trascendió lo turístico. “Jujuy me hizo sentir muchas cosas. Entre montañas de colores, en los animales, en tanta belleza, sentí a Dios muy cerca. Hay arte en todo lo que nos rodea. Y ahí arriba, entre la tierra y el cielo, sentí una paz que me cuesta explicar”, escribió en el pie de la publicación.

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Las imágenes registran los distintos escenarios del recorrido. En una de las primeras tomas, Pereyra aparece de perfil frente a la Quebrada, con una campera negra y pantalones color beige, con los cerros rojizos extendiéndose hacia el horizonte. Una fotografía posterior, tomada al atardecer, la muestra sentada sobre una roca en la misma locación, en una postura de descanso. En una tercera imagen del mismo entorno, posa de pie con los brazos cruzados, lentes oscuros y el cabello recogido, mientras las formaciones rocosas en tonos ocres y rojos se despliegan detrás.

Una mujer con gafas oscuras, chaqueta negra y pantalón beige posa de perfil ante colinas rojizas bajo el cielo despejado
Carla eligió un look relajado para recorrer las sierras jujeñas
Una niña abraza a una llama negra con gafas de sol en un sendero al aire libre, con montañas áridas y otras personas de fondo
La tierna foto de la hija de la empresaria con una llama
Un grupo de ocho mujeres y niñas posa sobre una llanura de sal blanca junto a una laguna azul, con cerros en el fondo y cielo despejado
El grupo completo en las Salinas Grandes, uno de los lugares más imponentes de la provincia

El álbum también incluyó registros aéreos: uno muestra la ruta serpenteante entre laderas áridas con parcelas de cultivo en el fondo del valle; otro exhibe un pueblo completo a los pies de una montaña con vetas de colores, con techos de chapa, árboles y calles de tierra que se extienden hasta el límite de los sembrados.

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El paseo con animales autóctonos tuvo un lugar propio en la serie. Francesca aparece abrazada a una llama con un pañuelo bordado en rojo sobre el lomo, con el cerro de los Siete Colores de fondo. En otra toma, la niña camina de la mano con una amiga, ambas llevando dos llamas de pelaje claro por correas, mientras guías y visitantes avanzan detrás entre cactus y montañas.

Las Salinas Grandes concentraron varios de los momentos más personales del viaje. En una imagen, Pereyra aparece de espaldas con una camisa blanca con la frase “Nada de esto fue un error” estampada, sosteniendo un sombrero piluso gris frente a la inmensidad blanca del salar. En otra, se la ve en cuclillas junto a uno de los pequeños espejos de agua que se forman entre las placas de sal, señalando con el dedo la superficie cristalina.

Carretera asfaltada con curvas pronunciadas que desciende por montañas áridas bajo un cielo despejado
El paisaje con el que se encontró el grupo
Una mujer con gafas oscuras, chaleco negro y pantalón beige está sentada en un terreno rocoso frente a un paisaje montañoso
"Entre montañas de colores, en los animales, en tanta belleza, sentí a Dios muy cerca", escribió Carla en el pie de la publicación
Vista elevada de un poblado con casas bajas frente a una cadena de montañas áridas con estratos de tonos ocres y rojizos bajo el cielo
Las casas de un pueblo de la provincia de Jujuy se extienden al pie de cerros

Las hijas también protagonizaron un momento propio en ese escenario: Valentina y Francesca posaron con gesto de silencio, llevándose un dedo a los labios y sosteniendo entre ambas una gorra oscura, mientras al fondo Carla saltaba con los brazos en alto. Ese gesto de celebración se repite en otra imagen, donde aparece junto a otra mujer del grupo, ambas con los brazos levantados hacia el cielo y los cerros rojizos de la Quebrada como escenario.

El grupo completo también se fotografió en las Salinas Grandes, arrodillado junto a una de las lagunas de agua turquesa que se forman sobre la superficie blanca de sal, con la cordillera recortada al fondo bajo un cielo despejado. Una segunda toma grupal, captada con una cámara de 360 grados, muestra a todas las integrantes del viaje reunidas sobre el salar, rodeadas de piletones de agua celeste, con el horizonte deformado en una curva característica de ese tipo de lente.

Entre las jornadas compartidas también hubo espacio para una cena grupal, con empanadas regionales, una tabla de fiambres, tartas individuales de masa filo con tomates cherry y champiñones, y un ceviche con palta y maíz. Las caminatas quedaron registradas en imágenes más informales, como la que muestra a cuatro mujeres de la familia avanzando por un camino de ripio con los cerros de colores de fondo y la luz del atardecer marcando sus siluetas.

Una persona de espaldas con sombrero y camisa blanca con texto escrito permanece de pie en un salar bajo el cielo azul
"Entre la tierra y el cielo, sentí una paz que me cuesta explicar", contó en la publicación que hizo
Dos niñas de pie sostienen un sombrero en un salar bajo el cielo azul, con una mujer de fondo que alza los brazos
La divertida foto que hicieron madre e hijas en las Salinas
Una mujer agachada toca el agua de una pequeña poza en medio de una extensa llanura de sal blanca bajo el cielo azul
Este fue un viaje especial para la empresaria ya que lo hizo con todas las mujeres de su familia

El viaje tuvo además una dimensión simbólica. Los días del recorrido coincidieron con fechas muy especiales, un contexto que llevó a Pereyra a reflexionar sobre los vínculos familiares y la actualidad española enlutada por el accidente de trenes de Urda . “En estos días de recordar a quienes ya no están, y con tanta tristeza por lo que está pasando en España, pienso en lo importante que es disfrutar de los nuestros. Decirnos cuánto nos queremos, demostrárnoslo, no dejar siempre para después ese tiempo juntos”, escribió.

El recorrido también funcionó como el inicio anticipado de una celebración personal que se acerca en el calendario. “Compartir este viaje con las mujeres de mi familia, tener tiempo para hablar de cosas que a veces no hablamos, abrazarnos y descubrir mi país de la mano de mis hijas fue el regalo más lindo”, expresó. Y cerró: “Empiezo a celebrar mis 40 con ganas de más momentos así. De seguir conociendo mi tierra, de admirarme con la naturaleza y de despertarme agradecida por estar acá”.

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