Diego Reinhold le contó a Mario Pergolini su experiencia cercana a la muerte: “Tengo curiosidad por lo que pasa del otro lado”

El actor abrió su intimidad en Otro día perdido y recordó un episodio de su infancia que lo marcó para siempre: "Me pasó toda mi vida en un segundo"

Diego Reinhold contó en ODP con Mario Pergolini una experiencia cercana a la muerte
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La muerte no avisa. Llega, roza, y a veces se va sin llevarse nada, aunque deja algo difícil de nombrar. Hay personas que conviven con esa experiencia como si fuera un dato más de su biografía, sin dramatismo, sin épica. Diego Reinhold es una de ellas. Actor, humorista y referente de la solidaridad organizada, pasó por el programa Otro día perdido, que Mario Pergolini conduce por El Trece, y en un tramo de la charla dejó de hablar de proyectos para hablar de algo más básico: el hecho de haber seguido vivo.

La anécdota empezó casi al pasar, como suele ocurrir con los recuerdos que más pesan. Reinhold contaba que concibe su vida como una gran improvisación, que los golpes le sirven para aprender y que sabe, con una certeza que no le genera angustia, que un día todo terminará. Fue ahí cuando mencionó, casi de costado, que tuvo una experiencia cercana a la muerte. Pergolini lo frenó con curiosidad: “¿Qué experiencia tuviste?”

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La respuesta fue tan concreta como inesperada. De chico, en el día de su cumpleaños número 11, Reinhold fue a abrir la heladera para ver si había torta. Estaba descalzo. El piso estaba mojado. La heladera era de las antiguas, con ese sistema de cierre metálico que, ante una falla eléctrica, puede convertirse en una trampa. Al tocarla, quedó pegado. La corriente lo atravesó y no pudo soltarse por sus propios medios.

“No te faltó nada”, le dijo Pergolini, con el humor seco que caracteriza su registro. Y Reinhold le dio la razón: “No faltó nada”.

Un hombre con anteojos transparentes y camisa beige habla en un plató con logotipos de televisión en la pantalla
Diego Reinhold contó la experiencia cercana a la muerte que vivió cuando tenía 11 años

Fue su padre quien lo liberó. Según reconstruyó el propio actor, el hombre lo tomó por la espalda y el tirón los lanzó a ambos hacia atrás. En ese intervalo —entre el golpe eléctrico y el regreso al cuerpo— ocurrió algo que Reinhold no logró olvidar en las décadas siguientes: dejó de estar ahí y estuvo en otro lado.

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No lo describió con detalle, pero sí con precisión. Dijo que en un segundo le pasó toda su vida. Pergolini lo interrumpió con lógica implacable: “Tenías once años. ¿Cuánta vida te pudo haber pasado?”. La respuesta de Reinhold fue la parte más llamativa del intercambio: “Del otro lado no importa si es mucho o es poco. Yo lo vi todo en un segundo. Ese mismo segundo puede ser ochenta años o cinco, pero en el mismo instante. No es un tema de cantidad”.

Pergolini recogió el concepto: “Es una singularidad”. Y Reinhold confirmó: “De pronto lo entendés todo en un segundo y ahí es como un flash: hay un porqué de todo”.

Pergolini señaló que Reinhold habla de la finitud sin miedo

Lo que siguió en la conversación fue quizás más revelador que el relato del accidente. Pergolini observó que Reinhold hablaba de la muerte —y de su propia muerte futura— sin rastro de temor. «Lo estás diciendo como una gran función que tarde o temprano termina. No veo temor en tus palabras», señaló el conductor.

Reinhold no lo desmintió. Al contrario: dijo que lo que tiene es curiosidad. “Tengo mucha curiosidad por lo que pasa del otro lado”, afirmó. Y sumó un dato personal que le da peso extra a esa postura: el año pasado murió su padre. La pérdida, dijo, no lo llevó al derrumbe sino a reforzar una convicción. “Siento que la muerte es parte del proceso”, explicó. “Como si hubiera algo detrás de toda esta simulación”.

Diego Reinhold entrevistado por Mario Pergolini
Diego Reinhold y Mario Pergolini en Otro día perdido

El actor lleva adelante una tarea solidaria sostenida en el tiempo

Más allá del episodio que dominó esa parte del programa, Reinhold llegó al estudio de Otro día perdido como una figura que combina su trayectoria artística con un trabajo solidario que mantiene desde hace años. Está a cargo del Hogar Mariposa, dedicado a la restitución de derechos de bebés y niños de hasta seis años que se encuentran judicializados tras sufrir situaciones de violencia, abuso y vulnerabilidad extrema. Esa dimensión de su perfil público fue parte del contexto en el que se desarrolló la charla con Pergolini, quien condujo la conversación desde los proyectos hacia las convicciones, y de ahí al territorio más personal.

El actor resume su forma de pararse ante la vida con una frase que repite y que, según admitió, sabe que puede sonar ingenua: considera que su existencia es una obra, con caídas incluidas. «Me he pegado muchos palos, pero me sirven para aprender», dijo. Y agregó que lo toma todo «como si fuese una gran improvisación».

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