La confesión de David Lebón y Pedro Aznar que sorprendió a Mario Pergolini: “Nunca nos gustó”

Los músicos de Serú Girán se prestaron a un juego con el conductor. Semejanzas, diferencias y una química que se mantiene a lo largo del tiempo

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Pedro Aznar y David Lebón revelaron detalles de su amistad

En la previa a sus conciertos en homenaje a Serú Girán, el conductor Mario Pergolini reunió a dos figuras centrales del rock argentino: David Lebón y Pedro Aznar. El segmento se transformó en un intercambio ágil y descontracturado, donde las bromas y las confesiones marcaron el pulso de la charla.

La dinámica en Otro día Perdido (El Trece),comenzó con una consigna simple: “Señálense nada más. ¿Quién es el más obsesivo?” propuso Pergolini. Sin titubeos, la reacción de Aznar fue inmediata y provocó risas. “No sé si te ganó en velocidad. Okey”, comentó el conductor, mientras Lebón concedía con su silencio.

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El ambiente se mantuvo relajado, permitiendo que las respuestas fluyeran sin rigidez. Cuando Pergolini preguntó quién creía ser “el más talentoso”, y entonces ambos músicos se señalaron mutuamente.

Un hombre de mediana edad, con cabello gris, traje oscuro y corbata azul a puntos, sonríe y mira hacia la derecha, sentado en una silla negra
Pedro Aznar definió a David Lebón como un músico ansioso y remarcó que él mismo admitió ese rasgo durante la charla

Las preguntas continuaron —quién se enoja más, quién es el más ansioso— y cada vez que el foco recaía sobre él, Lebón respondía con risas, eludiendo definiciones tajantes. Al abordar la cuestión de la impuntualidad, la interacción cambió de tono.

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Pergolini señaló: “¿El más impuntual?“. El guitarrista apuntó a su compañero, quien pensó un rato y buscó conseno con su compañero. “No somos impuntuales, ¿verdad?”, apuntó Aznar, buscando matizar la acusación.

Anécdota de Lebón y Aznar en Otro día perdido capturas
Pedro Aznar y el ex Serú Girán participaron de Otro día Perdido y respondieron preguntas sobre talento, enojo e impuntualidad con humor

Enseguida, el bajista ofreció su propia interpretación del asunto: “Él llega... Bueno, la impuntualidad...”, cuando Pergolini lo interrumpió: “Llegar antes también es ser impuntual, ¿eh?” Aznar coincidió y explicó: “Eso iba a decir, eso iba a decir. Él viene antes”.

El relato se volvió aún más concreto cuando Aznar describió las rutinas previas a los ensayos: “Quedamos a las 14 para chequear las líneas y vamos a ver las programaciones y el no sé qué y la consola no sé cuánto”. Según el bajista, Lebón suele aparecer a las “13.40” y le avisa: “Papu, voy un ratito antes porque le quiero cambiar las cuerdas a la guitarra”. Aznar, entre carcajadas, reveló: “Pero va a espiar. Va a chusmear todo lo que pasa”. Lebón se reconoció en ese retrato y celebró: “Me encanta”.

Un hombre de mediana edad, con cabello gris, traje oscuro y corbata azul a puntos, sonríe y mira hacia la derecha, sentado en una silla negra
Mario Pergolini reunió en Otro día Perdido a David Lebón y Pedro Aznar en una charla sobre su convivencia profesional en el rock argentino

En ese instante, Aznar lo definió: “Es un poquito ansioso”, y subrayó que no era una observación ajena: “Lo admitió él mismo, no fui yo”. Y Lebón defendió su actitud. “Iba a hacer eso porque ensayar no me gustaba. Nunca me gustó ensayar”. En este punto, hubo coincidencia entre los Serú -“A mí tampoco”, suscribió Aznar-, lo que derivó en la sorpresa del conductor. “¿No ensayaron mucho?“, indagó de cara a los próximos conciertos. Pedro recogió el guante y devolvió con cierta ironía apuntando a la banda que los acompaña. ”Nos sale así, ¿verdad chicos? Nos sale así“.

El intercambio dejó en claro cómo cada uno asume su rol dentro del trabajo en equipo. A través de las preguntas de Pergolini, emergieron detalles de la convivencia profesional. Lebón fue señalado como “obsesivo” y “ansioso”, pero lejos de incomodarse, respondió con humor, incluso cuando se le atribuyó la manía de llegar demasiado temprano.

Un hombre de mediana edad, con cabello gris, traje oscuro y corbata azul a puntos, sonríe y mira hacia la derecha, sentado en una silla negra
La conversación sobre los ensayos mostró que David Lebón y Pedro Aznar no confían en que un show salga bien sin trabajo previo

Demostrando una complicidad que se mantiene inalterable arriba y abajo del escenario con el paso de los años, la pregunta sobre el talento no encontró una respuesta definida. Lebón prefirió la risa a la autoafirmación, sugiriendo que en el grupo no existe una competencia explícita por ese atributo.

Las referencias a los ensayos revelaron una preferencia por la espontaneidad y el trabajo previo individual, más que por largas sesiones grupales. El propio Lebón admitió que la verdadera razón por la que llegaba antes era evitar ensayar, un procedimiento que nunca le resultó atractivo.

La charla, lejos de buscar definiciones tajantes, expuso la riqueza de la convivencia creativa y las pequeñas manías que, lejos de ser un obstáculo, forman parte del universo cotidiano de quienes llevan años compartiendo escenarios y proyectos.

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