Soledad Pastorutti celebró junto a su hermana Natalia los 30 años de su debut en Cosquín: “Cambió nuestras vidas”

Las artistas festejaron tres décadas de su estreno en la Próspero Molina y recrearon una foto emblemática de sus comienzos

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 Soledad y Natalia homenajearon
Soledad y Natalia homenajearon el aniversario de su debut en Cosquín con una foto que conecta pasado y presente (Instagram)

Hace tres décadas, dos hermanas de Arequito subieron por primera vez al emblemático escenario del Festival Nacional de Folklore de Cosquín y allí comenzó a escribirse una de las historias más queridas de la música popular argentina. Soledad Pastorutti debutó a los 15 años junto a su hermana Natalia, de apenas 13, en 1996. Esa noche, no solo conquistaron al público de la Plaza Próspero Molina, sino que marcó el inicio de un camino artístico que las llevaría a recorrer escenarios del país y el mundo. Para celebrar aquel debut inolvidable, La Sole reposteó una publicación de Natalia con la recreación de una foto icónica de sus comienzos, una imagen que conecta aquel sueño adolescente con el presente pleno de ambas artistas.

El pasado lunes, Natalia compartió en su cuenta de Instagram la imagen, una de una de las fotos más representativas de su historia. En la misma, las hermanas posaron en la entrada del cartel de Arequito, su ciudad natal, tal como lo hicieran cuando recién daban los primeros pasos en la música. “Hoy se cumplen 30 años. Es increíble pensar todo lo ocurrido a partir de aquel 26 de enero de 1996”, escribió Natalia, haciendo referencia a la noche en la que acompañó a su hermana en el escenario mayor de Cosquín. Lo que parecía un sueño lejano se transformó, esa misma noche, en el puntapié inicial de una carrera que cambiaría sus vidas para siempre.

Con tan solo 13 años y con la complicidad de siempre, como lo hacíamos en la casa de la esquina, acompañé a mi hermana a cantar, como lo veníamos haciendo, porque así me enseñaron y porque así disfrutaba mi niñez. Pero no era un lugar más: era el escenario mayor de Cosquín”, relató Natalia, dejando en claro la mezcla de inocencia, pasión y entrega que marcó aquel debut.

“Ese camino siempre termina en
“Ese camino siempre termina en nuestro Arequito, que es donde me refugio", aseguró la menor de las Pastorutti (Instagram)

En su publicación, la cantante compartió las sensaciones de minutos antes de pisar el mítico escenario: “Si bien teníamos miedo de que nuevamente se negara la participación porque éramos menores, a la vez estaban la ilusión y la inconsciencia. Estaba también la mirada de mi mamá, con su amor, presente siempre para alistarnos minuciosa en cada detalle; y el aliento de mi papá, las ganas y la pasión que nos transmitió por esta música”.

Esa noche cambió nuestras vidas”, afirmó la cantante, dejando en claro el impacto irreversible de su debut en Cosquín. Entre los recuerdos, Natalia destacó la emoción de la mañana siguiente: “Correr a una cabina telefónica para llamar a mi abuela Valeria y contarle, como si ella no supiera, pero compartirlo con las personas que uno ama era lo más importante”.

Volver al pueblo que las vio nacer y crecer, tiene para Natalia un significado especial: “Ese camino siempre termina en nuestro Arequito, que es donde me refugio, donde bajo a tierra y donde hoy vivo con mis hijos”. La publicación incluyó también palabras de gratitud hacia todas las personas que acompañaron a las Pastorutti desde sus primeros pasos, reafirmando que el éxito siempre se sostiene en la compañía y el apoyo de quienes creen en uno. Soledad replicó el mensaje con dos corazones y la melodía de “A don Ata”, el tema con el que conquistaron al público en la Plaza Próspero Molina una noche de verano de 1996.

La Sole replicó el mensaje
La Sole replicó el mensaje de su hermana con una canción

A tres décadas de aquella noche inolvidable, Soledad y Natalia continúan escribiendo su historia como solistas, sin renunciar a las raíces folclóricas que las consagraron. “Hoy este camino sigue como solista, disfrutando la música, el folclore y los festivales. Celebro estos 30 años con la música… ¡adentro!”, concluyó Natalia, con la emoción intacta y la certeza de que cada paso dado tuvo sentido.

El paso del tiempo, las experiencias y los escenarios recorridos no hicieron más que fortalecer el vínculo entre las hermanas y su relación con la música. Así, el aniversario del debut en Cosquín se convierte en una celebración compartida: del folclore, del esfuerzo y de la familia, que siguen siendo, 30 años después, el motor y la inspiración de la carrera de las Pastorutti.