Lowrdez de Bandana, a corazón abierto tras ser víctima de violencia de género: “Me enfermé”

La cantante compartió en LAM fragmentos de la traumática experiencia con su expareja, Leandro García Gómez, el impacto en su entorno y su recuperación emocional

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La cantante visitó LAM donde se refirió a su vida después de su expareja, Leandro García Gómez (Video: LAM/ América TV)

La jornada en que Lourdes Fernández, más conocida como Lowrdez del grupo Bandana, se enfrentó a un episodio de violencia marcó un antes y un después en su vida y en la de quienes la rodean. El hecho involucró a su expareja, Leandro García Gómez, y, aunque los detalles permanecen bajo resguardo judicial, la cantante ha compartido fragmentos de esa experiencia que conmocionó a su entorno y a su público.

La secuencia de esa noche, según relató la cantante en su visita en el ciclo de Ángel de Brito, comenzó en un estado de vulnerabilidad física. “En ese momento yo estaba con fiebre. Me levanté y vi todo el caos”, expresó, al recalcar que la confusión y el desconcierto marcaron cada instante. No puede avanzar en detalles sustanciales debido a una medida cautelar vigente, pero su testimonio deja entrever la gravedad de lo ocurrido. “No puedo hablar mucho más, pero fue más que claro”, declaró, dejando el peso de los hechos en la contundencia de sus palabras.

El recorrido para comprender lo sucedido no fue inmediato. Al ser consultada por Ángel de Brito sobre cómo interpretó el accionar de quienes la rodearon, la artista respondió: “Te vas dando cuenta con el tiempo. Es un proceso muy complejo”. Esa complejidad no solo reside en los hechos, sino en la interpretación emocional y retrospectiva de lo vivido.

Lourdes Fernández y Leandro Esteban
Lourdes Fernández y Leandro Esteban García Gómez

La cantante también remarcó que, aunque en el momento no entendía a cabalidad las acciones de su entorno, con el tiempo logró percibir el cariño y la preocupación genuina detrás de cada intervención de su familia y de sus amistades. “No era la forma como yo lo hubiese hecho si hubiese sido su amiga. Pero a la vez entendí que lo hicieron por amor”, analizó, reflejando el proceso de reinterpretar el pasado con una mirada más amplia.

Durante la crisis, su madre, Mabel López Arias, y su amiga Lissa Vera desempeñaron un rol determinante. Lourdes subrayó la presencia activa de ambas, así como el apoyo constante de otros allegados: “Realmente son muchas personas”. La amplitud de su red de contención resultó clave para sobrellevar momentos de máxima vulnerabilidad.

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En ese contexto, la cantante quiso hacer un reconocimiento especial a su público, expresando que lo vivido no es un hecho aislado: “A ellos también les está pasando esto, no solo con una pareja, sino con la violencia que existe en el mundo”. La dimensión colectiva del fenómeno de la violencia emerge así en su relato, tendiendo un puente entre su historia personal y la realidad de muchas personas.

La relación con su madre se vio atravesada por la tensión y la preocupación. Lourdes compartió la frase que sintetizó el miedo de su familia y de sus seres queridos: “La prefiero enojada a muerta”. Esa confesión, cargada de crudeza, ilustra el dramatismo de la situación y el límite al que llegó el vínculo familiar en medio de la crisis.

La cantante se refirió al modo en el que la violencia se instala y se percibe desde dentro de una relación. “No te das cuenta porque estás enfermo, yo me enfermé”, confesó. En sus palabras, el círculo de aislamiento se va cerrando de manera imperceptible: “Lo que sucede es que todo se empieza a cerrar, el círculo se empieza a cerrar. Tu trabajo también empezás a dejarlo y comenzás a tener dependencia económica”.

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La artista remarcó que, aunque percibía señales de alarma, tendía a perdonar porque estaba enamorada. La culpa, el ocultamiento y el sentimiento de pertenencia a la relación tóxica fueron emociones recurrentes. “No le mentía a mi entorno, pero ocultaba cosas porque me sentía parte. Me daba mucha culpa… No me siento víctima, me siento parte”, reconoció.

El proceso de recuperación incluyó ayuda profesional, sesiones de terapia, yoga y psiquiatría. Ella atribuyó su fortaleza a “el amor de la gente”, que le permitió salir adelante. Con el paso del tiempo, comprendió que compartir su experiencia podía servir de ayuda para quienes atraviesan situaciones similares: “Con el tiempo, comprendí que compartir mi experiencia podía ayudar a otros en situaciones similares”.