Hilda Lizarazu y Lito Vitale cumplieron 15 años de amor y contaron su primera cita: “Beso en casa y en cada semáforo”

El músico y la cantante revelaron cómo se conocieron y la risueña anécdota del inicio de su relación

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Lito Vitale e Hilda Lizarazu cumplieron 15 años de amor: las anécdotas de la primera cita

Entre risas, recuerdos y anécdotas, Lito Vitale e Hilda Lizarazu compartieron con total franqueza un momento especial de su intimidad: acaban de cumplir, esta semana, 15 años juntos como pareja. Sentados frente a Ernesto Tenembaum y sin perder el tono relajado, Vitale lanzó el dato en voz alta: “El sábado pasado cumplimos quince años de novios. Somos novios”. La aclaración –sencilla pero reveladora– marca no solo la duración de la relación, sino también el modo en que eligen seguir viéndose.

Hilda no dudó en sumarse con su propio balance del vínculo, casi como quien repasa una receta secreta: “Nos respetamos, nos admiramos”. Pero a la hora de explicar el secreto, no hay fórmulas mágicas ni discursos grandilocuentes. Hay, en cambio, afirmaciones simples y concretas.“Siempre nos quisimos y yo qué sé, nos caíamos bien”, completa Lito, como quien va desenredando recuerdos y encuentros.

Ambos artistas, reconocidos cada uno por sus proyectos –ella fotógrafa, ex cantante de Man Ray, corista de Charly García y actualmente presentando “Hilda canta Charly 2”; él uno de los grandes músicos contemporáneos argentinos y director musical del espectáculo de Lizarazu–, cruzan trabajo y vida desde hace más de una década y media.

Lito e Hilda no empezaron como pareja, sino como colegas y amigos del ambiente musical. Hay entre los dos un historial de colaboraciones y cruces laborales que fue sembrando el terreno. La primera vez que charlaron fue cuando coincidieron en la publicidad de un vino, junto a otros músicos, en 2010. Poco después sucedió el amor. “Nosotros nos conocemos hace muchos años. Yo la invité a ella para participar de varios conciertos”, recordó Vitale en la charla radial. Hay, incluso, una anécdota de viaje: “Es más, fuimos a Cuba juntos a presentar un disco de homenaje al rock argentino, en donde ella se puso de novia con otro de los músicos que yo invité a esa gira”. Entre risas, ambos rememoran esos primeros años donde compartían escenarios, pero mantenían vidas sentimentales separadas: “Yo estaba casado perfectamente y ella estaba recién divorciada”, soltó Lito, dejando claro que el romance no fue inmediato ni surgió de un flechazo repentino.

Lito Vitale e Hilda Lizarazu
Lito Vitale e Hilda Lizarazu cumplieron 15 años de noviazgo

Cuando llegó el momento de su primera salida, ni siquiera estuvo tan claro para ambos que se trataba de eso. “En la primera cita que tuvimos, que ella no supo nunca que era una cita, la invité a ver La grande, una banda de Santiago Vázquez”, contó Lito Vitale en la entrevista.

Lito tenía otras intenciones y le propuso a Hilda ir a comer después del show. Inclusive le sugirió pasar primero por su casa, pero Hilda prefirió terminar la noche antes: “Se tiró de la camioneta, desapareció y nunca me habló”, relató Lito. Él lo interpretó como una negativa definitiva: “Listo, esto es un no”. Pero Hilda dio otra versión de los hechos: no era un rechazo a él, sino el contexto dificultaba las cosas. “Yo tenía una niña chiquita. Y era la primera vez que la dejaba con la niñera”, se sinceró, explicando que necesitaba volver a casa temprano.

La iniciativa quedó en suspenso, pero al poco tiempo Lito insistió en salir, recibió un “no”, aunque enseguida fue Hilda la que retomó el contacto para que se repitiera la invitación: “Después llamó ella y dijo: ‘El martes puedo’”, contó el pianista. La cita entonces fue en la casa de Lito. Hilda recordó que lo pensó varias veces antes de ir: “Yo mientras me pintaba, decía: ‘Uy, voy a cenar en la casa de un hombre’. Voy a la boca del lobo, pensaba. Bueno, es Lito Vitale, no hay nada que yo no pueda evitar en caso de que va a ocurrir lo que tenga que ocurrir’”.

“Lástima me tenías vos”, acotó Lito. E Hilda le respondió con una frase que a él no lo conformó: “No, respeto y admiración”. “Es lo peor que le podés decir a un chabón”, cerró esa parte de la charla Lito, entre risas.

Sobre la velada, los detalles hablan de nervios e intentos de causar una buena impresión. “Me cocinó bárbaro. Hizo todo un esfuerzo y, y realmente impactó en mí. Compró un decanter que no sabía ni para qué era”, contó Hilda divertida. Lito, a su modo, corroboró el gesto: “Nunca más lo usamos”. Y Hilda sumó: “Pero está de florero. Un show para que se oxigene. Ah, mirá qué bueno”, en referencia al elemento decorativo improvisado con el decantador de vino.

Hilda Lizarazu contó la primera
Hilda Lizarazu contó la primera salida con Lito Vitale: "En la boca del lobo"

Luego de una cena con toques de comedia y complicidad, la noche tuvo su punto romántico. “¿O sea, hubo beso en tu casa?”, consultó Tenembaum. Y ahí, sin vueltas, Lito lo confirmó: “Hubo beso, hubo beso”. Por si fuera poco, reveló que después de la cena “hubo beso en casa y en cada semáforo hasta la casa de ella”, dejando claro que el momento inicial del romance quedó bien grabado en ambos.

El camino hacia formalizar la relación no fue inmediato ni exento de pequeñas idas y vueltas propias de las etiquetas y los temores. Tras ese primer beso y la noche compartida, llegó el momento de definirse. Lito confesó, en tono juguetón y honesto, que fue él quien planteó primero el tema de ponerse “títulos”: “Como soy un pelotudo, le preguntaba: ‘¿Querés ser mi novia?’. Y ‘no, todavía no sé, eh, por que usamos’”, recordó entre carcajadas.

Para Hilda, ese rótulo implicaba cierto vértigo. “Es más, nos separamos porque yo no quería decir que era sunovia. No quería poner el rótulo de novia. Bueno, no nos veíamos”, relató, marcando esas dudas y distancias iniciales que a veces aparecen tras empezar una historia así de cercana. La relación entró en un breve impasse porque Hilda no se sentía cómoda con la definición formal que Lito le proponía. Fue la distancia la que, finalmente, hizo que reconsiderara su posición: “Yo lo extrañaba tanto y le dije: ‘Dale, sí, somos novios’”, admitió, reconociendo que la ausencia potenció las ganas de estar juntos y superar ese miedo a lo formal.