
Wanda Nara publicó una serie de historias que terminaron confirmando la noticia más triste: “Me separé”, reveló finalmente y así dio por terminada -al menos, por ahora- su relación con Mauro Icardi. Una historia de amor que ya lleva casi ocho años, dos hijas y una gran familia ensamblada. De un tiempo a esta parte, vienen circulando versiones de crisis. Rumores que la misma empresaria se encarga de disipar cada tanto publicando alguna foto feliz de la pareja, o declarándole su amor al futbolista del París Saint-Germain. Sin embargo, parece que esta vez va en serio. O no, pronto lo sabremos.
¿Lo que mal comienza, mal acaba? Cuenta la leyenda que allá por el 2005, siendo todavía un chico de 12 años, Mauro se había acercado a Maxi López, por entonces casado con la modelo y jugador del Barcelona, para pedirle un autógrafo. Y que, cuando siete años después llegó a compartir club con él en el Sampdoria, se terminó convirtiendo en uno de sus mejores amigos. Las cenas en su casa eran recurrentes y la pareja adoptó a la joven promesa del fútbol, que por ese entonces estaba solo en Europa, como un integrante más de su familia. Wanda y Maxi le dieron calor de hogar y contención, y Mauro forjó un vínculo muy cercano no solo con ellos sino también con sus hijos, Valentino, Constantino y Benedicto.

Wanda le tenía tanta fe a su amigo que, incluso, se ofreció de celestina y le presentó a varias amigas. También, a su propia hermana Zaira, que hacía pocos meses se había separado de otro jugador, Diego Forlán, en el medio de una crisis mediática. “Menos mal que no me casé”, había escrito la hermana menor de las Nara en Twitter un mes antes de su casamiento con el uruguayo. Pero el destino tenía otros planes para todos.
Involuntariamente o no -nunca lo sabremos-, Mauro se acercó a Wanda que por ese entonces estaba en una profunda crisis con el padre de sus hijos. En este joven sencillo, maduro, compañero y contenedor, descubrió a un amigo y confidente, con el que pudo descargar su dolor y llorar sobre su hombro cada noche, cuando el ruido de la casa se apagaba y arrancaban rondas de mate de a dos. En él, sencillamente, encontró todo lo que su marido no podía darle.
Gracias a esa amistad, logró tomar el valor para cortar con ese vínculo tóxico del que no podía salir: con Maxi las peleas eran cada vez más constantes y los rumores de infidelidad eran olas que tapaban cualquier intento de naufragio. El final era inminente y el joven Mauro la ayudó a armar las valijas para volar desde Italia a Argentina buscando consuelo en su familia, amigas y entorno más intimo.
Fue entonces que llegó el famoso tweet. “Basta para mí”, que publicó Wanda en su cuenta de Twitter el 31 de octubre de 2013. Ese día, la mediática había decidido separarse definitivamente de Maxi López después de cinco años de matrimonio y tres hijos. La noticia no sorprendió demasiado, era la crónica de una separación anunciada. “¿Quién te va a agarrar con tres pibes?”, contó tiempo después que le dijo su ex marido cuando se despidió. Las vueltas de la vida.
“Wanda Nara, te amo, nunca me será sencillo decir lo que siento, porque descubrí que esas dos palabras llevan consigo un sentimiento sin límites”, publicó Icardi en su cuenta de Twitter una semana después de que Wanda anunciara su separación con López. Nadie lo podía creer, incluso dudaron si su mensaje era cierto o su cuenta había sido hackeada. Pero la determinación de ese muchacho no quedó ahí y aunque sabía que se estaba exponiendo y que iba a ser señalado en un ambiente machista como es el del fútbol, no reculó y decidió pelear por ese amor pese a que con ese gesto, su amistad con el jugador quedaría rota para siempre.
Nada lo detuvo: ni las críticas de propios y ajenos; ni el mote de traidor; ni el famoso verbo que crearon a partir de su apellido para denominar una traición entre amigos, “Icardear”. Tampoco el asombro de la modelo, ella a la que le habían hecho creer que nadie la querría con tres hijos pequeños, estaba recibiendo una declaración de amor por parte de un chico de 20 años que tenía belleza, fama y dinero y que podría estar con la mujer que quisiera. “¿Cómo se va a fijar en mí, que le llevo seis años y tengo tres cesáreas?”, repetía. Sin embargo, él la quería a ella y lo dejó demostrado tatuándose su nombre en el antebrazo.
Y listo, si Wanda tenía alguna duda, con este gesto no se pudo contener y cayó rendida a sus pies. A las pocas semanas, hicieron un viaje juntos y confirmaron que su pasión también era amor. A la vuelta de esa escapada, ella volvió a hacer las valijas, cruzó el océano ahora en el sentido inverso y se instaló en Europa con él y sus tres hijos. Pero Mauro fue por más y comenzó a planear una seguidilla de demostraciones románticas para su chica. En enero de 2104 le propuso matrimonio con un par de anillos de Bvlgari, mostró una camiseta que decía “Wan te amo” en medio del estadio del Inter y no dejó de meter goles cada vez que su club se enfrentó al Torino, dónde por entonces jugaba López. Todo se fue dando a un ritmo vertiginoso. Los escándalos y acusaciones por el divorcio millonario con Maxi jamás cesaron. Y Mauro siempre estuvo ahí para ella.

Wanda y Mauro se casaron el 27 de mayo de 2014 y lo celebraron con una fiesta en el Palacio Sans Souci, en Victoria. En un video de su boda, se la escucha a la modelo elogiar el cuerpo de su nuevo marido: “Me gustan sus ojos, las pestañas, me encanta su sonrisa, cómo se le iluminan los ojos y su energía”. “Yo quería una compañera y ahora camino junto a la mujer de mi vida”, le decía Icardi feliz. Muy pronto, decidieron agrandar la familia: Francesca nació el 19 de enero de 2015 e Isabella, el 27 de octubre de 2016.

Al poco tiempo Wanda se convirtió en la mánager de su esposo. Ella fue quién negoció cada uno de los contratos que el futbolista cerró en el Inter y en el París Saint-Germain. Su contrato actual se estima en 10 millones de euros al año. Quien quiera tenerlo como imagen de su firma o en alguna publicidad, también se debe sentar con la rubia, que hace años dejó de ser modelo y vedette para convertirse en una empresaria que pelea y administra cada ingreso en el hogar.

En junio y como una especie de premonición, mientras estaban de vacaciones solos en África, Wanda sorprendió a sus fanáticos al asegurar que Mauro y ella eran como “el agua y el aceite”, pero que el jugador había decidido invitarla al viaje debido al aniversario en cuestión. “Ahora abro un debate. El séptimo año dicen que es el de la crisis. Y quiero que me digan secretos para un matrimonio duradero”, les pidió a sus seguidores abriendo una caja para comentarios. Aunque aclaró que hablaba de un “matrimonio largo y feliz”, y no sólo de uno que perdurara en el tiempo.

Aviones privados, viajes a destinos exóticos, vacaciones familiares, casas extravagantes, caprichos millonarios, nada parece poder contener el fin de esta relación que nació, creció y ¿terminó? con millones de seguidores como testigos. Habrá que esperar a que los protagonistas se animen a escribir otro capítulo en esta novela televisada por las redes.
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