El increíble Hulk: el primer superhéroe de Marvel que tuvo éxito en la televisión

La melancólica historia del Dr. Banner y el monstruo verde logró romper la barrera de los comics para llegar al gran público. Los secretos acerca de cómo lo lograron

El Increible Hulk - Santiago Garcia

En la década del 70 Marvel no era el sinónimo de éxito que es hoy. Si bien algunas series animadas habían conseguido su espacio, la idea de historias con personajes de carne y hueso parecía una meta imposible de alcanzar. Eso cambió en 1978 con el estreno de El increíble Hulk. Visto a la distancia, parece una verdadera rareza que haya sido ese personaje y no otros quien haya dado el paso inicial que lo cambió todo. Sin embargo hay algunas explicaciones para ese éxito.

Kenneth Johnson, guionista famoso por haber creado La mujer biónica, recibió de Universal la oferta de adaptar cualquier comic de Marvel que quisiera porque el estudio había comprado todos los derechos. Johnson rechazó inicialmente la oferta, pero luego vio que uno de los personajes le evocaba un libro que había estado leyendo: Los miserables, de Victor Hugo. Si acaso Stan Lee se había inspirado en Frankenstein y en El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde para escribir la historia original, Johnson vio que podía aportar ese nuevo ingrediente que marcaría la diferencia y sería uno de los grandes factores que le daría su encanto a la historia.

En la serie el Dr. David Banner (Bill Bixby) no podía salvar a su esposa en un accidente de auto. Obsesionado con la fuerza interior que habita en las personas, decide investigar como en situaciones extremas el ser humano puede desplegar una fortaleza física inesperada. En medio de esos experimentos sufre una sobredosis de rayos gamma que afecta su cuerpo. Ahora cuando el doctor Banner se enfurece o pierde el control se transforma en un enorme monstruo verde (interpretado por Lou Ferrigno). Todo esto se presenta en el capítulo doble inicial. La casualidad quiere que un periodista sensacionalista, el señor McGee (Jack Colvin), presencie una aparición del monstruo y se obsesione con él. La famosa frase: “No me provoque señor McGee, no soy yo cuando me disgusto”, estaría en la presentación de la serie, de ahí en más.

Apertura de "El increíble Hulk"

La estructura de la serie era muy sencilla. Banner, que ha dejado que el mundo crea que ha muerto, va de pueblo en pueblo buscando trabajo al mismo tiempo que investiga cómo revertir el estado en el cual se encuentra. En cada lugar entabla amistades, inicia algún romance y finalmente algo o alguien hace que se altere o se enoje y se convierta en Hulk. Los motivos varían, pero en general lo hace para reparar una injusticia o rescatar a alguien. La primera transformación ocurre ante de la mitad del episodio y la segunda en el clímax, justo antes del desenlace. Una vez que esto pasa el señor McGee ya se encuentra en el lugar y Banner debe irse. Hay excepciones a las reglas mencionadas, pero la casi totalidad de los episodios responden a esta efectiva estructura. Se nota, por supuesto, la influencia de otra serie muy popular de años anteriores: El fugitivo. A esto hay que sumarle que el monstruo carga con una muerte que no ha sido su responsabilidad.

Además de la presentación mencionada, lo más recordado de la serie es su minuto final. Banner, con su pequeño bolsito marrón se va por la ruta haciendo dedo, mientras suena tema instrumental tocado en piano “The Lonely Man” compuesto por Joe Harnell. La melancolía de ese final es una de las ideas que más impactó. Un final agridulce para cinco temporadas era algo poco habitual, pero hoy nadie imaginaría una serie o película que insistiera en ese tono.

El final de "El Increible Hulk"

El éxito era justamente que ese concepto no parecía para un público infantil, sino adulto. Johnson había logrado combinar dos universos distintos, porque la serie atraía a toda clase de espectadores. Si bien los dos episodios iniciales eran muy dramáticos, la serie se fue animando a poner humor de forma muy inteligente. Muchas veces después de la primera transformación había algún gag cómico donde Hulk se encontraba con alguien que no le tenía miedo o con quien se producía un momento gracioso. Algunos capítulos eran más ligeros y terminaban con un tono más alegre. Algunos, como “Mi mago favorito” (Temporada 3, Episodio 5) eran una mezcla de las dos series anteriores protagonizadas por Bill Bixby: Mi marciano favorito y El mago. En este cómico episodio aparecía Ray Walston, el marciano de aquella famosa serie que hizo famoso a ambos.

En otro aparecía el propio Lou Ferrigno interpretando no solo a Hulk, sino a un joven fisicoculturista que en el momento cúlmine del capítulo terminaba cara a cara con el monstruo. Graciosamente, Hulk era más alto que él. Este episodio, el 9 de la temporada 4 les permitía a Bill Bixby y Lou Ferrigno tener escenas juntos. A medida que la serie avanzaba se buscaban estos detalles simpáticos que eran los favoritos del público. Otro episodio curioso estaba construido sobre imágenes de Duel (1971) el telefilm de Steven Spielberg, lo que produjo la furia del director ya que usaban incluso la famosa escena del camión cayendo por el barranco.

Pero el capítulo más demoledor de todos fue sin duda “Homecoming” (Temporada 3, Episodio 8). David Banner volvía a su hogar de la infancia para el Día de acción de Gracias. Se reencontraba con su hermana y con su padre, con quien se había peleado por la muerte de su madre. Sus familiares, que lo creían muerto, son felices por el reencuentro y las cuentas pendientes se van saldando, pero llega la inevitable transformación y el ansiado festejo familiar queda trunco. El señor McGee termina con la familia de Banner y él se va solo por la ruta. Es el resumen perfecto del espíritu de la serie y el más triste también. Aun así, con lo duro que es, tiene a su costado feliz.

Bill Bixby en "El increíble Hulk"
Bill Bixby en "El increíble Hulk"

Si todo lo dicho es el secreto de un éxito, es importante aclarar que el casting también fue importante. Bill Bixby era mucho actor para algo que parecía tan simple, pero la serie demostró una complejidad que con otro actor pudo no haber funcionado. Lou Ferrigno era un fisicoculturista fuera de serie y fue elegido por encima de Arnold Schwarzenegger para el papel, porque era más alto que él. Jack Colvin también era un gran actor y la serie supo darle a su rol de villano accidental una profundidad mayor con el correr de las temporadas.

La serie fue optimizando recursos. El maquillaje del monstruo se fue simplificando y lo que se iba filmando era usado en otros episodios, una práctica habitual en aquellos años. Los capítulos igualmente era casi todos intercambiables en la cronología, por lo cual es una serie que una vez entendida la premisa (explicada siempre en el prólogo) puede ser vista de cualquier forma. Ferrigno y Bixby se hicieron amigos. Incluso Colvin era un gran amigo de Bixby, lo que absurdamente enojaba a los fans cuando los veían almorzar juntos, algo habitual para ambos actores fuera de rodaje.

La serie perdió algo de fuerza cuando la tragedia golpeó la vida de Bill Bixby. Su pequeño único hijo falleció y su exmujer, la madre del niño, se suicidó por la tristeza. Lou Ferrigno declaró que los últimos dos años de la serie no fueron lo mismo, que Bill Bixby no volvió a ser el de antes. La serie se canceló en 1982 pero le quedó fuerza para hacer tres telefilms en los años siguientes, donde aparecieron otros personajes de Marvel e incluso el primer cameo de Stan Lee. Este resurgimiento de los personajes quedó trunco cuando Bill Bixby enfermó. Todo el equipo abandonó la idea de seguir, por razones obvias, con un planeado cuarto film.

Bill Bixby y Lou Ferrigno, las dos caras de Hulk
Bill Bixby y Lou Ferrigno, las dos caras de Hulk

Hoy Hulk es uno de los personajes del Universo Cinematográfico de Marvel y ha tenido previamente sus propias películas. No es un riesgo apostar a él, pero en 1978 la situación era muy diferente. Con un buen guionista y buenos actores se logró lo que parecía un imposible. Hoy, vista cuarenta años después de su cancelación, la serie se mantiene intacta. Tal vez sea uno de los mejores programas de televisión de la historia. Un héroe melancólico diferente a todos.

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