Investigadores usan impresión 4D para construir robots autónomos a partir de residuos de azufre

El equipo ha logrado desarrollar estructuras reciclables que responden a calor, luz y campos magnéticos

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La impresión 4D permite fabricar
La impresión 4D permite fabricar robots que cambian de forma y se mueven sin motores, utilizando polímeros derivados de azufre reciclado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un equipo internacional de científicos ha desarrollado la primera tecnología de impresión 4D basada en residuos industriales de azufre, lo que ha permitido fabricar robots blandos, autónomos y completamente reciclables que responden a estímulos como el calor, la luz y los campos magnéticos.

La refinación de petróleo genera millones de toneladas de azufre elemental cada año, la mayor parte del cual termina almacenado o desechado. Un grupo de investigadores de Corea del Sur ha logrado transformar este residuo en la materia prima para una nueva generación de robots blandos.

Liderado por el Dr. Dong-Gyun Kim (Instituto de Investigación de Tecnología Química de Corea, KRICT), el profesor Jeong Jae Wie (Universidad de Hanyang) y el profesor Yong Seok Kim (Universidad de Sejong), el equipo presentó un método de impresión 4D que utiliza estos residuos para construir dispositivos robóticos capaces de moverse sin necesidad de motores o partes mecánicas.

Proceso de impresión 4D para
Proceso de impresión 4D para construir el robot. (KRICT)

¿Qué es la impresión 4D?

A diferencia de la impresión 3D tradicional, que produce objetos estáticos, la impresión 4D añade el factor tiempo al crear estructuras que pueden cambiar de forma o comportamiento cuando se exponen a estímulos externos. El avance de KRICT se basa en un nuevo polímero rico en azufre, llamado polired (redes de poli (fenileno polisulfuro), o PSN), que posee propiedades de “memoria de forma” controladas por su temperatura de transición vítrea.

Una vez impresas, las estructuras cambian de forma bajo la acción del calor o la luz, sin requerir motores. Además, al incorporar un 20 % de partículas magnéticas, los investigadores fabricaron robots de menos de 1,3 centímetros capaces de moverse siguiendo campos magnéticos externos.

Ensamblaje sin adhesivos y precisión en el diseño

Un elemento distintivo de esta tecnología es el proceso de unión de las piezas. Al aplicar un láser de infrarrojo cercano durante solo ocho segundos, se activa una reacción química que rompe y vuelve a formar los enlaces internos de azufre, fusionando los componentes impresos sin necesidad de pegamento.

Dos de los científicos del
Dos de los científicos del equipo muestran el robot resultante del proceso. (KRICT)

El equipo demostró la versatilidad del método al ensamblar estructuras modulares inspiradas en formas arquitectónicas complejas, como una versión en miniatura de la Sagrada Familia y un modelo detallado de un estadio con techo retráctil. Cada bloque, impreso individualmente, puede cambiar de forma según las órdenes recibidas, ilustrando la precisión y el dinamismo que permite la impresión 4D.

Fabricación sostenible y totalmente reciclable

Uno de los mayores logros de este desarrollo es su sistema de fabricación en circuito cerrado. Cuando una estructura impresa deja de ser útil, puede fundirse y reutilizarse como material de impresión sin perder calidad ni volumen. Este proceso permite la reutilización continua del material y apunta a reducir drásticamente los residuos en la fabricación avanzada.

El Dr. Kim destacó la importancia de este avance: “Este estudio representa el primer ejemplo de reciclaje avanzado de residuos industriales de azufre para crear materiales robóticos inteligentes. Se espera que los materiales inteligentes, capaces de moverse de forma autónoma y ser reciclados, impulsen el desarrollo futuro de la robótica blanda y la automatización”.

Este avance abre nuevas posibilidades
Este avance abre nuevas posibilidades para la robótica blanda en medicina, manufactura y automatización, con un enfoque sostenible y eficiente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Implicaciones para la robótica y la sostenibilidad

La robótica blanda, que utiliza materiales flexibles y adaptativos en lugar de metales rígidos, se perfila como fundamental para aplicaciones médicas, administración de fármacos y manufactura de precisión. Hasta ahora, el principal desafío era encontrar materiales que combinaran respuesta, resistencia y sostenibilidad.

El método de KRICT resuelve esos requisitos: emplea residuos baratos, permite robots que funcionan sin energía externa y elimina el desperdicio gracias al reciclaje total del material. Este proyecto, respaldado por la National Research Foundation of Korea y el U.S. Army Research Laboratory, abre una nueva vía hacia una robótica más eficiente, sostenible y adaptable.