El fin de las memorias USB: qué alternativas reemplazan a este formato de almacenamiento

Su presencia se limita a crear unidades de arranque, instalar sistemas operativos y mover datos en momentos sin acceso a internet

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El pendrive, que durante años
El pendrive, que durante años dominó el intercambio de archivos, perdió vigencia ante soluciones más veloces, versátiles y adaptadas a las necesidades actuales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante años, la memoria USB representó el estándar en almacenamiento portátil para millones de usuarios. El pendrive, pequeño y fácil de transportar, fue la solución elegida para intercambiar archivos, realizar copias de seguridad rápidas y trasladar documentos entre computadoras.

En la actualidad, la memoria USB ha dejado de ocupar ese lugar predominante, desplazada por alternativas que responden a nuevas demandas de velocidad, capacidad y compatibilidad.

El progresivo desplazamiento de la memoria USB responde a la consolidación de tecnologías más veloces, el aumento en los requerimientos de almacenamiento y la evolución de los estándares de conexión.

Por qué las USB dejaron de ser necesarias en la actualidad

la transición de los fabricantes
la transición de los fabricantes hacia el puerto USB‑C dejó en evidencia las desventajas de los modelos más comunes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La popularidad de la memoria USB disminuyó por varios factores. Por un lado, la transición de los principales fabricantes hacia el puerto USB‑C dejó en evidencia las limitaciones de los modelos más comunes, basados en USB‑A.

Además, la demanda de mayor capacidad impulsó este cambio. El tamaño de los archivos digitales, como videos en 4K o bibliotecas fotográficas en alta resolución, sobrepasa los 64 o 128 GB que ofrecen la mayoría de las memorias USB.

También, las tasas reales de lectura y escritura de muchos pendrives no cumplen lo prometido por los estándares más recientes, lo que representa una desventaja frente a alternativas modernas.

Qué tecnologías reemplazaron a la memoria USB en la transferencia de información

El mercado se inclinó hacia
El mercado se inclinó hacia los SSD externos, discos duros y tarjetas de memoria con mayores capacidades y velocidades de transferencia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El auge de los SSD externos y otros soportes de almacenamiento cambió las preferencias de los usuarios. El SSD externo, conectado mediante USB‑C o Thunderbolt, ofrece transferencias mucho más rápidas y capacidades que van desde los 500 GB hasta varios terabytes.

Estas características resultan atractivas para profesionales del video, la fotografía y quienes gestionan grandes volúmenes de datos.

El disco duro externo (HDD) se mantiene como opción para quienes priorizan capacidad a bajo costo, con varios terabytes disponibles y precios accesibles.

Asimismo, las tarjetas SD y microSD ganaron espacio por su tamaño reducido y su buena relación entre velocidad y precio, aunque su fragilidad limita el uso en entornos adversos o para almacenamiento prolongado.

Cuál es el aporte del almacenamiento en la nube frente a los formatos físicos

La gestión remota de archivos
La gestión remota de archivos y la colaboración en tiempo real consolidaron la nube como la principal alternativa para el almacenamiento digital. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El desarrollo del almacenamiento en la nube transformó la gestión de archivos. Plataformas como Google Drive, iCloud y OneDrive permiten acceder, compartir y sincronizar documentos en diferentes dispositivos, siempre que exista conexión a internet.

Entre sus ventajas se encuentra el acceso remoto y la posibilidad de colaborar en tiempo real. No obstante, el costo asociado a la nube aparece cuando se requiere mucho espacio, porque las versiones gratuitas suelen ser insuficientes para quienes manejan archivos voluminosos.

A pesar de ello, la flexibilidad y el acceso desde cualquier lugar han consolidado la nube como alternativa principal al almacenamiento físico tradicional.

Para qué sigue siendo útil la memoria USB

La memoria USB mantiene un espacio limitado en tareas técnicas específicas. Continúa siendo útil para crear unidades de arranque, instalar sistemas operativos o actualizar el firmware de routers y televisores. En ambientes sin acceso a internet, el pendrive resulta práctico para trasladar información de forma básica.

su uso se restringe a
su uso se restringe a tareas técnicas específicas y a escenarios donde no es posible utilizar internet ni servicios en la nube. (Imagen Ilustrativa Infobae)

A pesar de ello, su uso generalizado disminuyó de gran manera. El mercado actual exige soluciones capaces de responder tanto a la demanda de velocidad como a la integración con múltiples plataformas y servicios digitales.

En este sentido, la elección del formato de almacenamiento más adecuado depende del perfil de cada usuario: los SSD externos sobresalen por velocidad y capacidad, los HDD por su economía a gran escala, las tarjetas SD y microSD por su portabilidad y la nube por su flexibilidad y acceso multidispositivo.

La memoria USB, símbolo de una etapa de transición digital, queda reservada a funciones técnicas y de portabilidad extrema en escenarios muy puntuales.