Preocupación en el ámbito académico: la IA podría dejar sin trabajo a graduados en Historia y Filosofía

El avance de la automatización pone en riesgo empleos humanísticos, mientras expertos debaten cómo reinventar el valor y la función social de estas disciplinas

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La capacidad de síntesis y
La capacidad de síntesis y análisis de la inteligencia artificial reduce oportunidades en Historia y Filosofía, impulsando a los profesionales a destacar su pensamiento crítico, creatividad y empatía frente a la tecnología

La inteligencia artificial se ha convertido en una amenaza directa para el futuro profesional de quienes se han formado en Historia y Filosofía.

Así lo advirtió Alex Karp, director ejecutivo de la empresa estadounidense de software Palantir, durante el Foro Económico Mundial 2026 en Davos. Karp afirmó que la automatización impulsada por IA está acelerando la desaparición de empleos en áreas humanísticas, alimentando la alarma global sobre el futuro laboral de estos perfiles.

IA y carreras humanísticas: el
IA y carreras humanísticas: el desafío de adaptarse para sobrevivir en la era digital - (Imagen ilustrativa Infobae)

La inquietud se centra en la dificultad creciente para comercializar o monetizar especialidades como Historia y Filosofía en un mercado donde los algoritmos son capaces de analizar, sintetizar y producir conocimiento a velocidad y bajo costo.

Para muchos académicos, el debate ya no es si estas disciplinas desaparecerán, sino cómo se está transformando su valor y su función social en la era de la IA.

¿Por qué la IA pone en riesgo las carreras humanísticas?

El primer desafío surge de la capacidad de la inteligencia artificial para procesar grandes volúmenes de información. Sistemas avanzados pueden analizar documentos históricos o textos filosóficos en cuestión de segundos, generando resúmenes y detectando patrones que a un investigador humano le llevaría años encontrar.

Este avance tecnológico pone en peligro los empleos iniciales o de investigación técnica, ya que empresas e instituciones tienden a preferir la eficiencia y el menor coste de los algoritmos frente al análisis artesanal de un profesional.

La capacidad de síntesis y
La capacidad de síntesis y análisis de la inteligencia artificial reduce oportunidades en Historia y Filosofía, impulsando a los profesionales a destacar su pensamiento crítico, creatividad y empatía frente a la tecnología - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El entorno digital se llena de interpretaciones históricas o filosóficas superficiales, que, al repetirse, terminan aceptándose como verdades. El historiador y el filósofo pierden espacio ante la inmediatez de respuestas generadas por IA, lo que erosiona el pensamiento crítico y la valoración social de la reflexión profunda y pausada.

Otra preocupación es que la IA comienza a ofrecer interpretaciones sobre ética y la condición humana, terrenos que tradicionalmente pertenecían a la filosofía.

Si una máquina puede brindar una guía ética práctica o una interpretación histórica satisfactoria para el público general, la relevancia de los profesionales en estas áreas se restringe a nichos muy específicos. El campo humanístico se ve obligado a reinventarse para no quedar relegado a la marginalidad o la nostalgia académica.

Cuál es la importancia de la experiencia humana frente a la IA

A pesar de este panorama preocupante, voces del sector tecnológico insisten en que existen atributos humanos que la IA no puede replicar. Conchita Díaz, responsable de formación en inteligencia artificial y Big Data para Google Cloud en EMEA, señaló que la empatía sigue siendo insustituible.

Inteligencia artificial y humanidades: reinventar
Inteligencia artificial y humanidades: reinventar la profesión para no caer en la marginalidad digital - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque los modelos generativos pueden simular respuestas empáticas, no poseen el criterio, la conexión emocional ni el sentido ético que caracterizan a la experiencia humana.

Díaz subrayó que esta diferencia es especialmente relevante en sectores como la educación, la salud o el liderazgo. En estos ámbitos, lo fundamental no es la velocidad de procesamiento, sino la calidad del vínculo humano. La IA puede potenciar la capacidad cognitiva y liberar tiempo para tareas de mayor valor, pero nunca reemplazará el juicio moral ni la comprensión profunda del contexto.

Ante este escenario, el reto no es competir contra la tecnología, sino colaborar con ella. Los expertos coinciden en que el futuro de las carreras humanísticas dependerá de su capacidad para adaptarse, reinventar su práctica y poner en valor aquello que las máquinas no pueden ofrecer: empatía, creatividad, pensamiento crítico y sentido ético. La clave está en preparar a los profesionales para liderar con lo que los hace únicos.

La inteligencia artificial desafía el valor tradicional de la Historia y la Filosofía, pero también abre la puerta a una redefinición de su relevancia en la sociedad. Más que desaparecer, estas disciplinas se enfrentan al desafío de demostrar que la interpretación humana del pasado y la reflexión ética tienen un papel que ningún algoritmo puede suplantar.