Exmiembro de WhatsApp se arrepiente de haberle vendido la app a Zuckerberg: “es una sombra de lo que quisimos construir”

La integración de WhatsApp en el ecosistema de Meta desdibujó sus principios fundacionales, según quienes participaron en su creación y posterior venta

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Lo que empezó como una app sin anuncios ni rastreo se transformó en una plataforma clave para el negocio de datos de una de las tecnológicas más poderosas del mundo - REUTERS/Dado Ruvic/File Photo
Lo que empezó como una app sin anuncios ni rastreo se transformó en una plataforma clave para el negocio de datos de una de las tecnológicas más poderosas del mundo - REUTERS/Dado Ruvic/File Photo

Una de las aplicaciones de mensajería más populares del mundo no fue desarrollada por Meta ni por Mark Zuckerberg. WhatsApp nació como un proyecto independiente, creado por los programadores Jan Koum y Brian Acton, con la premisa de ofrecer un canal de comunicación simple, privado y sin distracciones comerciales.

En 2014, esa visión original cambió para siempre cuando ambos fundadores decidieron vender la compañía a Facebook por 19.300 millones de dólares.

En los años siguientes, la aplicación evolucionó rápidamente. Incorporó funciones de llamada, videollamada y herramientas para negocios. Creció hasta convertirse en uno de los servicios más utilizados del planeta. Pero también generó críticas internas.

Cuando Mark Zuckerberg compró WhatsApp, también compró el rumbo de la privacidad digital - REUTERS/Mario Anzuoni
Cuando Mark Zuckerberg compró WhatsApp, también compró el rumbo de la privacidad digital - REUTERS/Mario Anzuoni

Lo que para millones de usuarios fue una mejora en funcionalidad, para algunos de sus desarrolladores originales fue una transformación que rompió con los principios fundacionales del proyecto.

Cuál desarrollador se ha lamentado por la venta de WhatsApp

Uno de ellos fue Neeraj Arora, quien se desempeñó como director de negocios de WhatsApp incluso después de la adquisición. En 2018, cuatro años después de la venta, anunció su salida definitiva de la empresa. En aquel momento, publicó un mensaje conciliador.

Dijo estar orgulloso del impacto global de la aplicación y expresó su deseo de tomarse un tiempo para descansar y estar con su familia. Pero su opinión cambiaría con los años.

En 2022, Arora utilizó su cuenta de X para manifestar un arrepentimiento profundo por haber sido parte de la negociación con Facebook. Aseguró que, si pudiera volver atrás, no repetiría esa decisión. También afirmó que otros exejecutivos de la empresa piensan lo mismo, aunque no reveló sus nombres.

Lo que prometía ser una alternativa sin anuncios ni vigilancia terminó incorporándose al engranaje digital más criticado por defensores de la privacidad online - WHATSAPP OFICIAL
Lo que prometía ser una alternativa sin anuncios ni vigilancia terminó incorporándose al engranaje digital más criticado por defensores de la privacidad online - WHATSAPP OFICIAL

En su publicación, compartió parte de las condiciones que habían planteado durante las primeras conversaciones con Zuckerberg.

Contó que WhatsApp obtenía ingresos cobrando un dólar por descarga. Esa estructura, según Arora, permitía mantener la independencia del servicio sin recurrir a modelos invasivos de publicidad o recolección de datos.

Durante las negociaciones, el equipo de WhatsApp insistió en tres condiciones clave: no extraer información de los usuarios, no insertar anuncios y no aplicar seguimiento multiplataforma. Facebook, en ese entonces, habría aceptado esos términos.

Pero con el tiempo, las promesas se desdibujaron. Según Arora, WhatsApp pasó de ser un servicio minimalista enfocado en la privacidad a convertirse en una pieza clave dentro del ecosistema comercial de Meta. “Hoy en día, WhatsApp es la segunda plataforma más grande de Facebook, incluso por encima de Instagram o Messenger. Pero es una sombra del producto en el que pusimos todo nuestro corazón”, escribió añadiendo que no era el único que lo lamentaba.

La plataforma de Meta lanzó esta función a finales de 2023. (WhatsApp)
El cambio en el modelo de negocio de WhatsApp evidencia cómo una plataforma pensada para el usuario fue redirigida hacia intereses comerciales masivos - (WhatsApp)

Cuestionamientos a la privacidad del usuario

Su crítica más severa llegó al comparar a la empresa con una criatura incontrolable. “Nadie sabía al principio que Facebook se convertiría en un monstruo de Frankenstein que devoraba los datos de los usuarios y escupía dinero sucio. Nosotros tampoco”, escribió en un mensaje que tuvo gran repercusión en medios especializados.

El malestar de Arora no es aislado. Los propios creadores de la aplicación, Jan Koum y Brian Acton, también decidieron abandonar Meta por razones similares. Acton renunció en 2017 y más tarde criticó públicamente a Facebook por priorizar los beneficios económicos sobre la protección de los usuarios.

Koum hizo lo mismo al año siguiente, cuando comenzó a notar intentos dentro de la compañía por debilitar el cifrado de extremo a extremo, una de las funciones más valoradas por los defensores de la privacidad digital.

Ambos sentían que su visión había sido distorsionada y que el producto que alguna vez pensaron como una alternativa ética y segura se había convertido en otra herramienta más del engranaje publicitario de Silicon Valley.

La venta que en su momento los volvió millonarios terminó dejando un sabor amargo, no por el dinero, sino por la transformación radical de aquello que habían construido desde cero.