Rugby y hockey en el barrio Padre Carlos Mugica: una puerta a una vida más organizada y saludable para cientos de niños y niñas

Hace años que la Villa 31 sumó a los picaditos en los potreros las camisetas de rugby y hockey, dos deportes muy poco tradicionales allí. Muchos jóvenes que transitaban los caminos de la violencia o de las drogas pudieron encontrar aquí un sitio en el que foguearse en materia de solidaridad, disciplina y vida sana

Su nombre Villa 31 Rugby y Hockey Club pero casi todos le llaman V31. Dicho así parece una banda de rock metálico, pero se trata de otro proyecto inclusivo que funciona en el barrio Padre Carlos Mujica, en Retiro. Dos deportes totalmente "desconocidos" para la tradición barrial se hicieron un sitio en el corazón de los más jóvenes.

Hace ocho años el médico de una asociación que brindaba apoyo escolar y sanitario a estos chicos trajo una ovalada y el entusiasmo que provocó fue tal que ya nunca más se fue. Darío Reyes Flota es el entrenador de rugby infantil y uno de los responsables de que este deporte "de elite" se quedara en estas gastadas calles y veredas.

Todo es más dificultoso en un barrio pobre y practicar un deporte no iba a ser la excepción. "Hay muchos chicos con gran talento que además están todo el tiempo jugando pero tenemos muchos obstáculos: muchos no tienen ni siquiera para viajar y se hace muy difícil transportar 30 pibes en tren y subte para poder jugar", señala Reyes.

Su nombre es Villa 31 Rugby y Hockey Club pero casi todos le llaman V31. Se trata de otro proyecto inclusivo que funciona en el barrio Padre Carlos Mujica, en Retiro

Es cierto que en Argentina el rugby es amateur, pero lo que sucede en el barrio Carlos Mugica es otra cosa: no tener cómo trasladarse a la cancha es algo muy distinto. Como en el club de cualquier barriada humilde, en el V31 todos, además, tienen que hacer de directivos, administradores, entrenadores y jugadores a la vez.

El valor extradeportivo que brinda cualquier disciplina también está vigente aquí: "Hemos tenido casos de chicos que estaban muy mal, que consumían drogas todo el tiempo y transitaban una situación de peligro para ellos mismos. Y gracias a quienes trajeron el rugby hasta acá pudieron tener una vida más sana", remarca el joven entrenador. Hoy los chicos que se acercan al rugby son más de 150 y viven en las distintas zonas de la villa: Güemes, YPF, Viejo Correo y Barrio Chino.

Los chicos de la villa practican rugby
Los chicos de la villa practican rugby

Algo similar sucede con el otro deporte que también se luce en estas canchas: el hockey femenino. Oriana es su entrenadora y tiene a su cargo niñas de seis a doce años.

En su inmensa modestia esta joven plantea que solo puede brindar y enseñar al equipo lo poco que sabe. Pero inmediatamente admite que ese poco es muy importante para las niñas: "Este deporte les enseña valores como el del compañerismo, como la humildad; les transmite responsabilidad, porque les enseña a ser puntuales y a cumplir. El deporte les da un gran ordenamiento a sus vidas", cuenta Oriana.

Las nenas de la villa se vuelcan a la práctica de hockey
Las nenas de la villa se vuelcan a la práctica de hockey

El deporte, tan útil para dar y cambiar vidas, tiene su lugar en el barrio Padre Carlos Mugica. Nadie aquí tiene como plan "sacar" jugadores para Los Pumas o Las Leonas sino más bien "sacarlos" de algún camino que puede llevarlos al deterioro y, posiblemente, a la muerte.

Con sus palabras, lo confirma el entrenador de rugby infantil Darío Reyes: "Nosotros no pensamos en que queremos tener jugadores. Nosotros pensamos en que debemos formar personas".

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