“¿Cuánto vale tu libertad?“: otro audio de la banda de estafadores que extorsionó al soldado de Olivos

El llamado refleja el modus operandi de la organización delictiva de los internos que usaban perfiles falsos y amenazas para exigir transferencias de dinero bajo presión psicológica constante

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Así extorsionaba el preso que se hacía pasar por un policía y que ahora está detenido por la muerte del soldado en la Quinta de Olivos

—Hola, buenas tardes, Iván, ¿me escuchás?

—Hola. Hola, sí.

—Bueno, de este lado te habla el subteniente a cargo de la DDI de San Justo. Te comento el motivo de mi llamada. Aproximadamente en 5 minutos tengo a la madre de una menor de edad radicándome una denuncia en tu contra. Manifiesta que usted está manteniendo conversaciones con su hija menor de edad... Bastante comprometedor de tu parte.

Así comenzaba la extorsión a otra víctima de la banda que está implicada en el suicidio de Rodrigo Andrés Gómez, un soldado voluntario de 21 años del Ejército Argentino destinado a la custodia de la Quinta Presidencial de Olivos que se mató agobiado por los aprietes de esta organización delictiva que funcionaba desde la cárcel.

Rodrigo Gómez, la víctima
Rodrigo Gómez, la víctima

Con ruidos de moduladores de la Policía de fondo y un discurso acelerado para abrumar que solo se frena en momentos clave, el preso Tomás Francavill, el jefe de la banda que se hacía pasar por un subteniente y que le robó la identidad a un oficial porteño; amedrentaba a su víctima con frases como “detención de cumplimiento efectivo”, “acusando es pedofilia”, “grooming, este es un delito informático porque fue cometido a través de redes sociales con una aplicación de chicas, Evermatch y WhatsApp”.

En el audio al que accedió Infobae, después de que el falso policía le explicó todo lo que se suponía que tenía en contra de Iván, la víctima le respondió que la chica le dijo que era mayor de edad. El extorsionador subió la apuesta: “Las pruebas son contundentes... Mirá, sabé que si me estoy comunicando con vos es para ver si te puedo dar una mano en esto, ¿viste?“.

Y ahí empieza a aflojar en su discurso para pedirle plata: primero le pinta el panorama negro, después le dice cómo zafar -de algo que en realidad no existe- y el costo económico para evitarse el problema, un método clásico de las estafas virtuales.

Tomás Francavilla, el principal sospechoso
Tomás Francavilla, el principal sospechoso

“Esto es así. Yo lo que voy a hacer por vos es esto: mando a la madre a la casa... rompo las actas, las planillas y hacemos como que no pasa nada. Pero esto es así. Una mano lava la otra y con las dos nos lavamos la cara, Iván.... ¿Cuánto vale tu libertad, Iván?“, le lanza mientras la presunta víctima ya se dio cuenta de lo que pasa y deja de prestarle atención.

Pero el extorsionador insiste; a veces se enoja, otras se pone en modo conciliador. Abrumarlo es el método para no darle tiempo a pensar. “Tu libertad y tu reputación están en mis manos”, le repite y le pregunta cuánta plata tiene en cuentas bancarias y billeteras virtuales disponible. El interlocutor le responde: 27 mil pesos. Y el extorsionador acepta y le dice que le va a pasar el alias de su secretaria. Incluso se lo manda y le pide el comprobante de la transferencia.

Iván lo dejó hablando solo. Pero el soldado Gómez cayó en la trampa. La trama que llevó a su muerte comenzó a descubrirse cuando la jueza Sandra Arroyo Salgado ordenó a la División Homicidios de la Policía Federal una investigación para esclarecer la muerte del soldado.

Gómez había dejado una nota y su celular fue clave. Así se descubrió que la banda de Francavilla, condenado y preso en el penal de Magdalena, estaba detrás de su muerte.

En las últimas horas, la División Homicidios culminó su investigación con una serie de siete allanamientos en la zona oeste del conurbano bonaerense y los penales de Magdalena y Olmos. Siete sospechosos fueron detenidos, incluidos Francavilla y otros dos presos de la Unidad N°36.