
Tras identificar como Norberto Alejandro Sánchez al cuerpo hallado totalmente calcinado el lunes por la tarde en un descampado de la ciudad de Guaymallén, Mendoza, la Justicia imputó por homicidio simple al único sospechoso del crimen.
Se trata de Mauro Ortega, alias “Bigote”, quien fue señalado por la fiscal de Homicidios, Andrea Lazo, como responsable de la muerte del hombre de 78 años. El acusado, de 33, había sido aprehendido en la madrugada del viernes tras un operativo desarrollado por efectivos de la División de Homicidios de la Policía de Mendoza. Ortega tenía pedido de captura vigente.
Según indicaron fuentes de la investigación, la víctima murió tras recibir dos heridas de arma blanca en el tórax, situación que determinó la calificación provisoria determinada por la fiscal. En la causa determinaron además que la calcinación del cuerpo ocurrió post mortem, es decir, después del fallecimiento de Sánchez.
No obstante, remarcaron que por ahora el caso avanza sin que el imputado brinde detalles sobre el hecho.
El cuerpo de Sánchez fue hallado este lunes por la tarde a metros del cruce entre las calles Manuel A. Sáez y Victoria. Su identidad fue confirmada tras los peritajes forenses realizados al cadáver y gracias a la colaboración con el entorno familiar. En este sentido, también señalaron que la investigación permitió individualizar y capturar al presunto responsable del hecho.
El caso se encuentra caratulado como homicidio agravado y permanece bajo estricta reserva, según consignaron autoridades judiciales.

El macabro descubrimiento fue realizado por un vecino a comienzos de esta semana, quien advirtió humo en la zona, se acercó y notó la presencia de un cadáver recientemente incinerado. De inmediato, dio aviso al 911.
Minutos después de la denuncia, personal de la Comisaría 9na llegó al terreno baldío ubicado unos 100 metros al este de calle Victoria. Allí, los efectivos constataron la presencia de un cuerpo en posición de cúbito dorsal, con signos de incineración y aún humeante. Según el parte oficial, la víctima sostenía en una de sus manos una especie de recipiente, hecho que en un primer momento motivó que no se descartara un posible suicidio.
Sin embargo, todo cambió tras los primeros trabajos realizados por Policía Científica. De acuerdo con fuentes judiciales, los peritos detectaron heridas compatibles con arma blanca que, según las primeras estimaciones, habrían causado la muerte antes de que el cuerpo fuera prendido fuego. La fiscal de Homicidios, Andrea Lazo, tomó intervención inmediata en el caso y ordenó las tareas periciales en la escena, así como la recolección de posibles pruebas.

El cadáver fue trasladado al Cuerpo Médico Forense, donde se realizaron estudios complementarios para determinar la identidad de la víctima y precisar la cantidad y ubicación de las heridas. Debido al nivel de carbonización, el sistema biométrico no pudo arrojar resultados inmediatamente, por lo que fue necesario aguardar el avance de los estudios genéticos y de ablandamiento de tejidos para identificarlo.
Según se determinó por ahora en el marco de la causa, el cuerpo habría sido rociado con algún líquido inflamable y envuelto en un material plástico o textil, presuntamente con la intención de eliminar cualquier rastro que conduzca a los responsables.
Además, una de las hipótesis que cobra fuerza entre los investigadores es que el crimen no ocurrió en el mismo lugar del hallazgo, sino que el cadáver fue trasladado posteriormente al descampado. Esta línea investigativa, sin embargo, no está comprobada y la fiscal busca esclarecerla con la sumatoria de pruebas.
Mientras tanto, la División Homicidios, bajo las directivas de Lazo, trabaja en el análisis de cámaras de seguridad cercanas y en la toma de testimonios a vecinos del barrio, que fueron cruciales para identificar al sospechoso detenido. Para identificar a la víctima, también se había solicitado a distintas dependencias el relevamiento de denuncias de paradero de los últimos días ante la posibilidad de que exista alguna coincidencia.
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