
La Justicia cambió la imputación del policía acusado por la muerte de Thiago Correa y ordenó su liberación. Así lo resolvió este martes el juez de Garantías Nº3 de La Matanza, Rubén Occhipinti, en el expediente que investiga el caso del nene de 7 años que recibió un balazo en la cabeza mientras esperaba el colectivo con su papá en Ciudad Evita.
El nuevo fallo, al que accedió Infobae, modifica la acusación original que pesaba sobre el agente de la Policía Federal Facundo Aguilar Fajardo. Ya no está imputado por homicidio simple con dolo eventual, sino por homicidio culposo, homicidio agravado por el uso de arma con exceso en la legítima defensa y lesiones graves, en concurso ideal.
Además, el magistrado rechazó dictarle la prisión preventiva y dispuso su excarcelación con una serie de restricciones.
Aguilar Fajardo estaba detenido desde la primera semana de junio, tras haberse defendido a tiros de cuatro ladrones que lo asaltaron en la calle mientras iba a tomar su turno, acompañado de su mamá. En esas circunstancias, se identificó y abrió fuego contra los delincuentes: mató a uno y otros dos terminaron heridos, pero también baleó a Thiago, quien se encontraba a dos cuadras de distancia junto a su padre.
En su resolución, el juez sostuvo que el agente no se representó la posibilidad de herir a alguien que estuviera a unos 200 metros del lugar del hecho. Para fundamentarlo, describió que era de noche, con escasa visibilidad, y que había obstáculos entre el lugar del tiroteo y donde se encontraba el nene: autos, árboles, postes de luz y toldos.
Sobre la excarcelación, Occhipinti valoró el arraigo -“mas de 20 años viviendo en el mismo barrio”, señaló-, la residencia fija, la contención familiar y la falta de antecedentes penales.
También ponderó “su voluntad por preservar la vida, pues pese a los resultados de muerte, luego del hecho Aguilar Fajardo entró a su casa para verificar que su madre no estuviera herida, y una vez constatado ello, lo primero que hizo fue volver a salir a la calle constatando la presencia de uno de los autores heridos, allí cruzó la Avenida Crovara para identificarse ante un patrullero como personal policial, y lo primero que les pidió fue ayuda para que asistan al herido, narrándole espontáneamente a los interventores todo lo ocurrido instantes antes, lo que demuestra que voluntariamente dio la ‘noticia criminis’“, explicó en la resolución.
En resumen y descartando la existencia de peligro de entorpecimiento, afirmó que los riesgos procesales eran moderados y que se podían controlar con medidas menos graves.
Así, el policía recuperó la libertad con una serie de condiciones. Entre otras cosas, le prohibieron portar o usar armas de fuego, le ordenaron fijar domicilio y no ausentarse por más de 24 horas sin aviso, además de presentarse dos veces por mes ante el juzgado.
También le prohibieron tener contacto con los heridos y los familiares de las víctimas, por cualquier medio, y le impusieron una restricción de acercamiento de 300 metros a sus casas, lugares de trabajo o espacios donde suelan estar. El efectivo, además, deberá acudir cada vez que sea citado por la Justicia o por la policía.
El caso
El episodio ocurrió el miércoles 4 de junio por la noche, alrededor de las 23.10, en la intersección de avenida Crovara y Madrid. Allí, Fabián Correa y su hijo Thiago estaban en la parada cuando el agente de la PFA, de civil, fue abordado por los cuatro delincuentes armados. En consecuencia, sacó su pistola reglamentaria y disparó once veces.
Durante el enfrentamiento, uno de los ladrones, Brandon Corpus Antelo, de 17 años, murió tras recibir dos balazos en el pecho y otro en la mano izquierda. Otros dos, identificados como Uriel Alexis Montenovo y Uriel Emanuel Leyva, ambos de 21 años, terminaron heridos: el primero con un impacto en el muslo derecho y el segundo con un tiro en el abdomen, en estado grave. El cuarto sospechoso, Joaquín López Otto Zacarías (20), se dio a la fuga, aunque fue capturado días más tarde.

En la escena del tiroteo, personal de la Policía Científica encontró un revólver calibre .38 sin numeración ni municiones, una vaina servida, un proyectil deformado y rastros de sangre de Thiago, quien murió dos días después del hecho.
Al prestar declaración, Aguilar Fajardo relató que, de no haber sido por los asaltantes que intentaron atacar a su madre y a él, nunca habría reaccionado como lo hizo y “hoy Thiago estaría vivo”.
También aseguró que, desde que supo lo ocurrido, no pasa un solo día sin pensar en su hermano menor, de apenas 11 años, quien asiste a la escuela. “Y que le pase lo que le pasó a Thiago, o que le roben o que en pleno robo resulte herido o muerto, es en lo que pienso todos los días”, añadió.
El policía insistió en que jamás imaginó que Thiago pudiera encontrarse a tan poca distancia de la escena. Explicó también que, frente a la amenaza de los asaltantes, su única preocupación era que se alejaran de su familia: “Yo siempre estuve focalizado en estos cuatro delincuentes y lo único que quería era que se vayan, nada más”.
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