Ya está en Rosario Damián Gerardo Ernesto Reifenstuel (43), el simpatizante de Newell’s que se mantuvo prófugo un año y medio luego de haber matado a piedrazos a Ivana Garcilazo, una hincha de Rosario Central que regresaba en moto a su casa después de ver el clásico disputado entre ambos equipos. Un equipo de la Interpol y Gendarmería lo trajo este miércoles desde Sucre, Bolivia, y quedó alojado en la cárcel de Piñero, donde fue incluido en el sistema para presos de alto perfil. Será llevado a audiencia imputativa en el Centro de Justicia Penal.
La audiencia se hará el próximo viernes a las 10 en la sala 7 del edificio judicial ante el juez Fernando Sosa. No estará presente Reifenstuel, ya que, por seguridad, se decidió que siga por videoconferencia la imputación del fiscal Lisandro Artacho para evitar escenas de tensión y una gran movilización.
Según indicaron a Infobae fuentes de la investigación, el profesor de Química quedará detenido como preso de alto perfil, pero no por la peligrosidad que representa sino porque es un mejor sistema para custodiarlo de posibles ataques de la población carcelaria debido a la sensibilidad del caso.
El presunto homicida llegó escoltado por Gendarmería en un vuelo al aeropuerto de Ezeiza este miércoles a las 2.30 y por unas horas quedó alojado en el edificio de la Policía Federal.

Al mediodía, en ese lugar, la ministra de Seguridad Nacional, Patricia Bullrich, realizó un acto para ponderar la labor de las fuerzas federales, quienes dieron con el prófugo el pasado 23 de febrero pasado en la localidad de Samaipata, en la región de Santa Cruz de la Sierra. Luego, lo trasladaron en helicóptero desde Buenos Aires hacia el penal de Piñero.
Reifenstuel será el tercer imputado en el expediente, que ya tiene en prisión preventiva efectiva por el plazo de ley a Ariel Matías Cabrera (43) y Juan José “Tuerca” Massón (41), quienes están cerca del juicio oral y público bajo un pedido de 30 años de cárcel por parte del fiscal Artacho.

Para los tres se aplicó la misma calificación legal: coautores de un homicidio agravado por la ley de espectáculos deportivos, cuya pena puede ser de hasta 35 años de encierro.
El caso
El 30 de septiembre de 2023, Ivana Garcilazo salió de la cancha de Rosario Central, el Gigante de Arroyito, después que la victoria por 1 a 0 ante Newell’s, el clásico rival. En moto, se dirigió a su casa, hasta que en la intersección de Ovidio Lagos y Montevideo –a una cuadra del estadio de la Lepra– recibió un piedrazo en la cabeza que le hizo perder el equilibrio y cayó al piso, donde murió en el acto.
De acuerdo a la investigación del Ministerio Público de la Acusación, los agresores eran Ariel García, Juan José Massón y Damián Reifenstuel, quienes se echaron a correr al ver que la víctima había quedado tendida en el suelo al lado de su moto.
Días después, la Justicia provincial difundió el video de la fuga de los tres atacantes y pidió colaboración a la población para reconocerlos. Rápidamente, se recolectó información de personas que hicieron su aporte vía redes sociales y se tomaron declaraciones testimoniales valiosas, como la de un taxista que vio el momento exacto del impacto de la piedra en Ivana Garcilazo y le reprochó a Reifenstuel que la había matado.
Ariel García, docente que trabajaba en el club Social Lux de Rosario, se presentó ante la Justicia e incluso hizo uso de la palabra en la audiencia celebrada el 18 de octubre de 2023 para decir: “En ningún momento quise matar a nadie. De hecho, no lo he hecho. Estoy completamente a disposición de la Justicia para que se aclare. Es más, tengo hermana y madre hinchas de Central”.

Por su parte, Massón fue acusado diez días después de García, una vez que se puso a disposición una vez que allanaron su domicilio y no lo encontraron.
Distinta fue la situación de Reifenstuel, que dos días después del homicidio de Ivana pidió licencia médica en las escuelas en las que trabajaba, en Puente Gallego –extremo sudoeste de Rosario– y en Cabín 9, en la vecina ciudad de Pérez, y después presentó la renuncia en ambos establecimientos “por motivos personales”, según la reconstrucción hecha durante el avance de la causa.
El profesor de Química viajó hasta Bolivia e ingresó al vecino país “con una carpa y una mochila” a través de un paso fronterizo no habilitado, de acuerdo a los datos que constan en la investigación.

Desde allí no se supo más nada de él hasta el 23 de febrero que lo detuvo Interpol cerca de un establecimiento donde daba clases. A ese lugar llegaron los agentes después de que un testigo de identidad reservada diera información precisa al Ministerio Público de la Acusación a cambio de una recompensa de 10 millones de pesos que ya fue abonada por el gobierno provincial.
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