
En la madrugada de hoy, Sabrina Maturano, una mujer de 29 años en situación de calle —embarazada de ocho meses y madre de cinco hijos— fue atacada en el barrio Nuevo Alberdi de Rosario por dos pistoleros a bordo de una moto. Ahora la mujer se encuentra internada en estado crítico en el Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria, asistida por un respirador. Le encontraron 13 disparos en el cuerpo: las balas le costaron la pérdida de su bebé.
El riesgo de que Sabrina muera es cada vez mayor. Su historia es parte de un drama mucho más grande. En Rosario, según estadísticas oficiales, la industria del sicariato y las economías narco vinculada al 70 por ciento de los crímenes en la jurisdicción más violenta de la Argentina mata cada vez a más mujeres.
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Números compilados por el Ministerio Público de la Acusación aseguran que, en el año 2020, 4 de cada 10 mujeres asesinadas perdieron la vida en el contexto de las economías ilegales y el crimen organizado. En 2021 ocurrió un salto dramático: fueron 7 de cada 10. En 2022, aumentaron a 8 de cada 10.
En el resto de Argentina, las tasas de asesinatos de mujeres se mantienen estables, pero en Rosario esto cambió en 2022, una cifra impulsada por el sicariato. En la jurisdicción, el porcentaje de mujeres víctimas de crímenes se mantuvo entre un 9 y un 11 por ciento entre 2015 y 2021. El año pasado saltó a un 22.3%. En lo que va de 2023, con 192 víctimas fatales hasta ahora, representan el 17%.
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Es, en sí, parte de una tendencia mucho peor: en el Departamento Rosario, los asesinatos por encargo representaban el 10.4% del total en 2014. En 2022, alcanzaron el 54.5% de todas las muertes violentas.

Los números fueron presentados esta semana por la fiscal general María Cecilia Vranicich en un encuentro organizado por el CELIV de la UNTREF, que presentó su análisis sobre las estadísticas de homicidios a nivel nacional. Para la fiscal general, la suba de las estadísticas apunta a un solo frente: la vulnerabilidad de las mujeres victimizadas por el hampa y la problemática de género que implica el negocio del narcotráfico.
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Los casos, mientras tanto, se apilan. A mediados de agosto, tras las elecciones primarias, una adolescente de 15 años y una joven de 28 fueron asesinadas a tiros en dos hechos ocurridos a 300 metros de distancia en la zona oeste de Rosario. Los dos casos tuvieron como denominador común que fueron cometidos por dos sicarios cometidos a bordo de una moto: se investiga si los asesinos son los mismos en ambos hechos, investigados por el fiscal Ademar Bianchini.
A comienzos de mayo, Valeria Cecilia Nasca, de 45 años, fue acribillada en la zona oeste de Rosario. Su historia en el hampa podría explicar su muerte. La mujer había sido condenada como miembro de la asociación ilícita de Esteban Lindor Alvarado, el capo narco que rivaliza con Ariel “Guille” Cantero, líder de Los Monos. Nasca, también, era pareja de Jorge Benegas, un jugador clave en la estructura de Alvarado.
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