
Adolfo Calabretta, de 76 años, fue asesinado de un tiro en la cara este jueves a la madrugada durante un confuso episodio en la entrada de su casa del barrio porteño de Villa Soldati. Mientras los investigadores del caso intentan averiguar lo que ocurrió mientras la víctima paseaba su perro e iba a comprar el diario; su hijo, Alejandro, habló y aseguró que a su padre lo mataron por una serie de problemas que mantenía con su negocio.
“No fue un robo o un caso de inseguridad, lo vinieron a buscar a él, que pobrecito salía todos los días a las cuatro o cinco a buscar el diario. Yo sabía que él tenía algunos problemas con su empresa o con gente, cosas que pasan en el negocio, pero nunca nadie se imaginó que iba a pasar esto. Él estaba haciendo una demanda y tenía unos problemas con otras personas, cosas del negocio”, dijo Alejandro ante la prensa.
El hijo de la víctima recordó que a veces, a pedido de su padre, le atendía el teléfono, y que en alguna oportunidad recibió llamadas en la que le enviaban mensajes por una supuesta deuda. ”Cosas como ‘decile a tu viejo que me pague lo que me debe, que no se haga el boludo’. La verdad, nunca me amenazaron o lo amenazaron de muerte. Llamaban y, quizá como él no quería atender, me daba el teléfono a mí para que atienda a esa persona y, bueno, yo le pasaba el mensaje”, explicó.
Incluso, contó que su padre “le decía a casi todo el mundo que se levantaba a las cinco y salía a comprar el diario”. Y agregó: “Yo lo dije que tenga cuidado, porque sabía que podía haber problemas”.

“Mi viejo compraba y vendía máquinas gráficas, fue un laburante toda la vida. Hoy, que tenía 76 años y estaba jubilado, seguía laburando, se levantaba a las cuatro, no para leer el diario sino para diagramar su día; y capaz a las 20 seguía trabajando”, agregó.
El hallazgo del cadáver se produjo durante las primeras horas de este jueves cuando una persona que pasaba por el frente de la vivienda, ubicada en la calle Tabaré al 2.700, dio aviso al 911. Llegaron agentes de la Comisaría Vecinal 8B y médicos del SAME, quienes constataron que Adolfo estaba muerto y tenía una herida de arma de fuego en el rostro.
En el lugar trabajó personal de la División de Homicidios de la Policía de la Ciudad y la investigación quedó a cargo de la Fiscalía Criminal y Correccional N°3, cuyo titular es el fiscal Marcelo Roma, quien además dispuso la intervención de la Unidad Criminalística Móvil y la obtención de declaraciones testimoniales.
En un primer momento, trascendió que se trató de un homicidio en ocasión de un robo. Sin embargo, de acuerdo con los elementos que pudieron obtener en la investigación, la hipótesis principal viró a un homicidio por encargo o ajuste de cuentas.
En ese sentido, la Policía obtuvo algunos datos de la vestimenta del supuesto homicida y lo busca intensamente por la zona, ya que fue filmado por cámaras de seguridad que captaron la secuencia. De acuerdo con lo que trascendió, vestiría una campera azul, jean y zapatillas con suela blanca.
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