
Ayelén Macarena Ortíz y su pareja, Alfredo Ferreyra, fueron detenidos este lunes en Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos, luego de que Tahiel, el hijo biológico de ella, de apenas dos años, fuera trasladado por su madre gravemente herido al Hospital Centenario de la ciudad, donde finalmente falleció
Sin embargo, el horror no se detiene aquí.
Este martes al mediodía, el padrastro, un hombre de apellido Ferreyra, fue encontrado muerto en la celda en el que se estaba alojado, a la espera de ser convocado para brindar declaración indagatoria. Fuentes policiales confirmaron a Infobae que su cuerpo estaba colgado del barrote de la ventana del calabozo, un aparente suicidio.
El lunes por la mañana, cerca de las 8, Tahiel M. llegó ya desvanecido, envuelto en una frazada y en brazos de su mamá a la guardia del hospital, donde los médicos intentaron varias maniobras de reanimación pero terminaron constatando su fallecimiento. Los investigadores sospechan que cuando llegó a ese centro de salud ya estaba muerto.
En ese momento, los doctores notaron que Tahiel estaba gravemente herido. Luego, un médico legista y un forense corroboraron en el momento que se trataba de una muerte violenta, con un fuerte traumatismo encefalocraneal y constataron la presencia de golpes, hematomas y escoriaciones recientes y antiguas en todo el rostro y el cuerpo.
Macarena, la madre de Tahiel, no supo explicar por qué.
Ante ese cuadro, los médicos y autoridades del hospital dieron aviso al 911 y por disposición del fiscal Mauricio Guerrero, la Policía de Entre Ríos detuvo en el hospital a la mamá del nene. El padrastro fue arrestado en su casa.
Fue la propia tía de Tahiel, hermana menor de Macarena, quien se presentó ante la Policía y reconoció la existencia de maltratos físicos por parte de ella y de su cuñado contra su sobrino y señaló que, si bien no había radicado una denuncia policial, sí había expuesto la situación ante el Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia de la provincia de Entre Ríos.

El padre biológico de Tahiel declaró en la causa: reconoció haber sido víctima tanto él como sus hijos de violencia física y verbal por parte de su ex y denunció una supuesta situación de abuso de sustancias y consumo problemático de la joven y su nueva pareja.
Tal como en el caso de Lucio Dupuy, el chico de 5 años presuntamente asesinado por su madre y su madrastra en La Pampa, los médicos del Hospital Centenario ya habían puesto la alerta por lesiones previas de Tahiel surgidas en un contexto de presunta violencia familiar. Según afirmó la prensa local, habían existido internaciones previas por quemaduras y problemas surgidos de la higiene deficiente.
La casa donde vivían Ortiz y Ferreyra junto a los tres hijos de ella y los cuatro de él -ubicada en las calles Rosario y Monzoni- fue allanada ayer por la tarde por orden del Juez de Garantías Ignacio Telenta. En el interior de la propiedad, los efectivos encontraron manchas rojas, presuntamente de sangre, en la pared de la habitación de Tahiel, que habían sido tapadas con un colchón, y otras más en el piso, en forma de salpicaduras.
También secuestraron sábanas con manchas de algo que parece ser sangre y pus, los teléfonos celulares de los padres y del hermano del padrastro de Tahiel, que vive en la casa de al lado. Por último, se encontró un tenedor doblado que será peritado porque podría coincidir con algunas de las cicatrices que tenía el nene en su cuerpo: los investigadores buscan determinar si el chico fue torturado con ese cubierto.
Por disposición del fiscal Guerrero, este martes se practicó la autopsia sobre el cadáver para que la Justicia acceda a un análisis pormenorizado de las heridas del cuerpo de Tahiel y las causas de su muerte. El fiscal Guerrero estaba a la espera de esos resultados para tomar declaración a Ferreyra, cuando fue encontrado sin vida.
Los otros dos y cuatro hijos de Ferreyra y Ortiz, en tanto, fueron puestos al cuidado del Copnaf.
Así, la casa de la pareja quedó cerrada y con custodia policial por orden de la fiscalía, que dispuso una prueba de luminol en todas las habitaciones para reconocer la presencia de manchas de sangre que los dos detenidos podrían haber intentado ocultar.
“A Tahiel no podía verlo desde hace dos años porque la madre no me lo dejaba ver. Ahora lo voy a ver en un cajón. Esto se podría haber evitado”, dijo Fabiana Magallan, la abuela paterna de Tahiel, en diálogo con el sitio Máxima Online. “Yo conviví con ella cuando vivía con mi hijo. Cuando él iba a dejar la mercadería para los chicos ella se la tiraba a la calle. Incluso Macarena me había amenazado con prender fuego mi casa si le sacaba a mi nieto”.
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