Faltaban unos minutos para la medianoche de este lunes y la unidad 4845 de la línea 100 de colectivos circulaba por la calle Vieytes y Quinquela Martín, en Barracas, cuando dos delincuentes se subieron al transporte para robarle al chofer y a los pasajeros. “Están todos regalados, esto es un asalto”, gritaron los ladrones, que estaban armados. Entre los pasajeros estaba el policía federal Esteban Nicolás Lagos, quien al percatarse del hecho dio la voz de alto. Los asaltantes respondieron a los tiros.
Como consecuencia de la balacera, el uniformado, de 28 años, recibió cuatro disparos y perdió la vida, al igual que Roberto Juan Bonifacio, un recolector de residuos de 43 años que en ese momento se dirigía a su trabajo y quedó en medio del enfrentamiento armado.
El tiroteo se produjo con el colectivo en movimiento y mientras tanto recorrió una cuadra. Tras ello, los ladrones se bajaron y se alejaron corriendo. Algunas cámaras de seguridad de la zona captaron parte de su huida. En las imágenes se ve que uno descendió del vehículo por la puerta del medio y el otro por la delantera, con el arma en su mano. Luego se fueron por Quinquela Martín en direcciones opuestas. Otra filmación en la calle San Antonio, paralela a Vieytes, permite observar la vestimenta de uno de los asaltantes con mayor detalle.
Según las comunicaciones radiales de los primeros policías que asistieron a las víctimas, uno de los delincuentes llevaba puesta “una campera camuflada, de color marrón, tipo militar, y rompevientos". “Es lo único que puede aportar el pasaje”, se le escucha decir a un agente en una de las modulaciones. Los delincuentes aún no fueron identificados y están siendo intensamente buscados. El chofer estimó que sus edades rondarían los 30 y 45 años.

Toda la información forma parte del expediente en manos de la Fiscalía Criminal y Correccional Nº 12 a cargo del fiscal Martín López Ferrando. La causa fue calificada como doble homicidio en ocasión de robo, disparo de arma y lesiones.
El fiscal recibió esta tarde los resultados preliminares de la autopsia. Según consigna la agencia Télam, el policía recibió los cuatro tiros homicidas de frente en el cuello, el tórax, un brazo y una pierna. Murió más tarde en el Hospital Churruca.
Bonifacio, en cambio, fue impactado por un tiro en la espalda, que le afectó varios órganos. Al parecer, el barrendero estaba en uno de los asientos que miran hacia la luneta trasera, por eso el tiro le ingresó por la espalda. Falleció horas después en el hospital Argerich. La Policía Científica recolectó en el interior del colectivo un total de siete vainas servidas, todas calibre 9 milímetros.

Lagos vivía en Ezpeleta y era padre de dos hijos. Formaba parte de la División Mitre de la Policía Federal (PFA) e integraba la fuerza desde el año 2016. Su primer destino fue la División Recuperación Patrimonial.
Bonifacio, quien vivía en Sarandí, también era padre dos hijos y además abuelo de dos nietos.
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