
Néstor Hugo Panagopulo hijo tuvo sus literales días de trueno. Fue hace diez años, cuando tenía 40 y corría como automovilista en pistas del circuito de la ACTC. Daba entrevistas en ese entonces, mientras aseguraba que debutaría en la categoría TC Mouras tras sufrir un accidente en Mar de Ajó. Se lo vería tiempo después en el lugar número 21 de una carrera de la categoría en La Plata, a bordo de un Dodge.
Después, Néstor dejó de correr y se dedicó a otras cosas. Quienes lo conocieron lo describen como un hombre sencillo, entrador, encantador... hábil para el encare y para la negociación. La división Delitos Ambientales de la Policía Federal lo detuvo la semana pasada en su casa de Canning en la provincia de Buenos Aires por órdenes de la fiscal federal de Lomas de Zamora Cecilia Incardona y el Juzgado N°2 del fuero en la jurisdicción, hoy bajo Juan Pablo Augé.
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Panagopulo cayó junto a otras 22 personas, entre ellos su hermano menor, Carlos Hugo. Un concejal de Lanús resultó imputado, Alberto Torres, pero fuentes con acceso directo a la causa aseguran que el ex corredor fue el cerebro y el operador intelectual. El negocio era particularmente pérfido: robarle petróleo crudo a YPF para refinarlo en una empresa clandestina en Valentín Alsina y convertirlo principalmente en gasoil, que podía venderse a un 40 por ciento del precio de lista en el mercado negro.
La operación era visualmente sencilla. Comprendía, literalmente, succionar un caño madre y bombear a una cisterna. También era lucrativa. Durante los procedimientos, los policías de la Federal descubrieron un total de 17.238.440 de pesos en efectivo, 5.470 dólares, 2.485 euros, 1.010 pesos bolivianos, siete camiones, seis cisternas, 34 rodados livianos, tres motovehículos, un acoplado cisterna con 20.000 litros de petróleo, una bomba de succión, una bomba de achique, 30 metros de mangueras camión cisterna con pico de encastre, soldadora y herramientas especiales para la perforación de caños.
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Según la acusación en su contra, según los investigadores de la Federal, el centro de la maniobra era la empresa familiar de los Panagopulo, Delpa Energía, una de varias firmas que integraron a lo largo de la última década
“La materia prima era suministrada por los hermanos Panagopulo, la cual era obtenida y transportada a través de Delpa Energía con remitos y facturas falsas para luego ser distribuida en diferentes puntos de expendio según el producto final obtenido”, asegura una fuente de peso.
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Delpa Energía había comenzado como un negocio perfectamente legal. No era la primer firma de los Panagopulo en el rubro de la energía; quienes los conocen recuerdan una con un nombre más literal, Panapetroleo, cuyo directorio llegó a integrar su hermano Carlos, con una sede en Puerto Madero. Delpa, de acuerdo con el Boletín Oficial, fue fundada en 2012, dedicada en los papeles al rubro de la explotación de energía e hidrocarburos.
Hoy, su perfil no muestra, por ejemplo, pagos de aportes como empleadora. “Terminó como una cáscara”, dice un detective. El perfil, sin embargo, muestra otras cosas, como una marca roja de la AFIP por presuntas facturas apócrifas que data de octubre de 2018. También, otra marca aún más roja del Banco Central de la República Argentina por una serie de 41 cheques sin fondos en los que aparecen vinculados Néstor hijo y Néstor padre, que no fue arrestado. La suma de los cheques llegó a más de 3,7 millones de pesos.
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“Clavaron a unos cuantos”, dice un hombre de negocios bonaerense que los conoce. Carlos, por su parte, es descripto como un jugador menor, “un poco un financista”, dice una fuente en la causa que tomó más de diez meses de investigación. “No era el cuchillo más afilado en el cajón, medio que el padre y el hermano lo ponían para no dejarlo afuera”, asegura el hombre de negocios.

Panagopulo, otra vez según investigadores, operaría con una cartera selecta de clientes, un “club de amigos” que se concentraba en un sector especial: el campo, productores agropecuarios que en momento de siembra, cosecha o uso pesado de maquinarias presuntamente echaban mano a la oferta del gasoil clandestino y barato para abaratar sus costos.
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En cuanto al concejal de Lanús, el propio edil hizo un descargo en su perfil de Twitter y desmintió que esté bajo arresto. En cambio, sí confirmó que fue allanado y se puso a disposición de la Justicia. Torres explicó que fue mencionado por un dirigente que formó parte de su movimiento entre 2013 y 2015: el puntero Gerardo Rodríguez, señalado por investigadores como el presunto jefe de la refinería ilegal y el presunto vínculo con los Panagopulo.
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