
La titular de la Fiscalía de Instrucción del Centro Judicial de Monteros en Tucumán, Mónica García de Targa, pidió la prisión preventiva de 10 de los 11 acusados del crimen de Luis Espinoza, el trabajador rural asesinado en la localidad de Simoca y cuyo cadáver abandonado en Catamarca. Según señaló la funcionaria, “tiene pruebas suficientes” para sostener que los señalados tuvieron participación activa en el hecho y por eso solicitó la extensión de la preventiva por un año.
La imputación que realizó la fiscalía por el delito de privación ilegítima de la libertad seguida de muerte y desaparición forzada de persona es provisoria. La medida recayó en Rubén Montenegro (subcomisario), José Morales (oficial) y los efectivos Miriam González, René Ardiles, Víctor Salinas, Carlos Romano, José Paz, Gerardo González Rojas y Claudio Zelaya, así como a Fabio Santillán, vigía ciudadano de la comuna de Monteagudo que también participó en el hecho. En cuanto al aprendiz de policía, Álvaro González, de 19 años, que es el primo del agente González Rojas, la fiscal García de Targa aún tiene tiempo para resolver su situación.
En su pedido al juez, la fiscal dio detalles de lo que -cree- habría ocurrido el día del asesinato. Se refirió por ejemplo al operativo. De acuerdo con el diario La Gaceta de Tucumán, la funcionaria describió el operativo policial previo al crimen.
Sostiene que Zelaya y Rojas González iban adelante a bordo de una moto Honda. Eran seguidos en una Renault Kangoo, en la que iban el oficial Morales, Víctor Salinas, Carlos Romano, Miriam González (propietaria del vehículo) y el vigía Santillán. En el último lugar de la caravana era ocupado por un Fox Cross, donde viajaban el subcomisario Montenegro y los agentes Ardiles y Paz. En el planteo también se deja aclarado que los policías actuaron de civil y sin las identificaciones correspondientes.
De acuerdo con su hipótesis, Zelaya comenzó a disparar con su escopeta cargada con postas de goma en contra de los hermanos Luis y Juan Espinoza, que andaban a caballo. Las víctimas intentaron escapar hacia el norte. En ese marco, los persiguieron hasta alcanzarlos en un campo cercano, después de cruzar una tranquera Inmediatamente, y aprovechando la caída de Juan, tanto Zelaya, González Rojas y Miriam González lo golpearon salvajemente. El examen médico realizado al hermano tres días después de haberse producido el hecho corroboraron las agresiones.
“Ante el grito desesperado de Luis Espinoza para que dejen de golpear a su hermano, el oficial Morales apuntó con su arma reglamentaria marca Jericho a la humanidad de Luis, que se encontraba a una distancia de unos 10 metros aproximadamente y, con claras intenciones de causarle su muerte, realizó un disparo directo que impactó en el espacio intercostal izquierdo de la víctima”, dijo la fiscal en el pedido de prisión preventiva.
Tras herirlo fatalmente, García de Targa sostiene que cree que todos colaboraron para arrastrar el cuerpo de Luis hasta un monte ubicado a unos 15 metros del camino donde fue el ataque. Espinoza presentaba escoriaciones en el estómago, lo que probaría esa hipótesis. “Lo hicieron sin saber si se encontraba con vida, privándolo de recibir asistencia médica”, dijo la fiscal.
Después, González Rojas se fue rápidamente del lugar, mientras que Ardiles, Paz, Romano y Salinas se encargaron de servir como vigilantes para asegurarse de que nadie descubriera la brutalidad policial que habían ejercido hacía minutos. La teoría de la fiscalía sostiene González Rojas regresó al lugar en una camioneta Chevrolet Silverado que era conducida por el aprendiz González, en la que transportaba una bolsa de gran tamaño. El joven de 19 años, principio, no estaba al tanto de lo que pasó.

Después -dijo la funcionaria judicial- colocaron el cuerpo de Espinoza y, sin precisar quién lo hizo, lo cargaron en el VW Fox de Montenegro. Recorrieron pocos metros y se detuvieron junto al hermano de la víctima, que había sido golpeado, le quitaron las esposas y lo liberaron sin darle mayores explicaciones.
“Con intenciones de ocultar el hecho y garantizar su impunidad todos ustedes se trasladaron hasta la comisaría de Monteagudo, ingresando el cuerpo de Espinoza al patio de la dependencia policial. Todos ustedes procedieron a sacarle la ropa y envolver el cuerpo en una colcha color gris clara y un plástico color negro de un lado y blanco del otro para proceder a atarlo con cables, unos trozos de soga y por último con cinta de embalar”, detalló la fiscal. Durante el trayecto, según los testimonios que pudo recolectar, se habrían detenido al menos en una oportunidad a conversar con vecinos de la zona, a pesar de que llevaban el cadáver del trabajador rural. Luego, siempre de acuerdo a la teoría de la fiscalía, volvieron a cargar el cuerpo de Espinoza en el auto del comisario para realizar un último viaje.
Finalmente -señaló García de Targa- el cuerpo fue trasladado en el vehículo de subcomisario Montenegro hasta la provincia de Catamarca. Según su hipótesis, el auto fue conducido por el propio uniformado, quien estaba acompañado por Morales, González Rojas y Zelaya. Después arrojaron el cuerpo a 400 metros de La Banderita, ya en territorio catamarqueño.
Otra irregularidad
En la acusación también figura algo que podría complicar aún más a los acusados. A las 20 del día del crimen, María Soledad Ruiz, Thalia Yudith y Claudia del Carmen Espinoza, parientes de Luis, se presentaron en la comisaría de Monteagudo para averiguar el paradero del hombre. Allí fueron atendidos por Salinas y Miriam González, quienes les aclararon que no podían recibirles denuncia hasta que no transcurrieran 72 horas.
“Es un hecho muy complejo, todos cumplieron roles en el hecho, los cuales están definidos, y la fiscalía tiene probado que el cuerpo fue trasladado hasta la comisaría de Monteagudo y que desde allí fueron cuatro personas las que lo llevaron a más de cien kilómetros, cruzando el límite con Catamarca”, dijo la fiscal ayer al canal TN antes del pedido de prisión preventiva. “En este caso, más allá de la intención o no de matar, tenemos el resultado muerte” y que “hubo toda una actividad y un despliegue importante para hacer desaparecer el cuerpo y que nunca fuese encontrado”, aseguró.
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