
Figura en el cuarto cuerpo de los siete que integran el expediente que investiga el brutal crimen de Fernando Báez Sosa, con 1.500 fojas. El correo fue enviado el 2 de octubre del año pasado por Enzo Comelli, uno de los diez imputados, hoy preso en Dolores acusado de ser un partícipe necesario del homicidio. La destinataria es la dueña de la casa que alquilaron en enero para hospedarse con sus diez amigos en Villa Gesell, donde finalmente fueron detenidos.
En el mail, Comelli le comunica a la propietaria que “uno de los chicos” que “figura en el contrato” no podrá ir al viaje por temas familiares, que serán finalmente diez. Da un nombre, “Salvador”. Pertenece a un joven de Zárate de 20 años de edad.
Todos los imputados menos Ayrton Viollaz, que no tenía teléfono, conversaban en un grupo de WhatsApp administrado por Alejo Milanesi, llamado “LosDelBoca3”. A las 6:07 del 18 de enero, horas después del crimen, Matías Benicelli comenta en el grupo: “Están preguntando los otros pibes si nos peleamos... Santino preguntó qué onda que nos peleamos”. “Son re loros amigo”, continuó Benicelli, “dejen de flashar”, enojado por la filtración. Cuatro horas después, Ciro Pertossi escribió en el grupo: “Policía afuera. Salgamos".
Así, fueron detenidos.
En el allanamiento a la casa de Villa Gesell se secuestraron sus teléfonos celulares, que fueron analizados por la Policía Federal en sus laboratorios informáticos con sede en Mar del Plata. En el análisis surge que existe un número que no pertenece a los imputados. Esta información fue detallada por la fiscal Verónica Zamboni en el pedido de prisión preventiva a ocho de los acusados, enviado al juez David Mancinelli este lunes.
Zamboni puntualizó al describir el grupo:
Había un miembro más, un número 11, “Salvi”. Para la fiscal Zamboni, “Santino” y “Salvi” serían la misma persona.
La coincidencia con el mail enviado por Comelli en octubre se vuelve evidente.
Por otra parte, fuentes en Zárate no aseguran lo mismo: “Santino” es otro, distinto a “Salvi”, un joven que conocía a uno de los imputados y que llegó a Villa Gesell horas después del crimen. Se enteró del ataque tras bajar del micro.
El pedido de prisión preventiva, con más de 250 páginas de análisis de pruebas, no habla de un fugado, de un prófugo, de un imputado desconocido, algo que era ratificado por fuentes del caso a mediados de esta semana.
Durante las últimas horas, surgió una nueva especulación sobre un presunto sospechoso número 11 en base a filmaciones de cámaras de seguridad. Sin embargo, una alta fuente del caso niega categóricamente: “No estamos buscando a ningún sospechoso número 11”.
En todo caso, “Salvi” y “Santino” se convertían en testigos de cierta importancia, que tuvieron información de primera mano del crimen minutos después de ocurrido. El número de teléfono de “Salvi” estaba en la causa. No había sido individualizado con nombre y apellido en el expediente al menos hasta comienzos de esta semana.
A mediados de esta semana, “Salvi” declaró. Se descartó su presencia en Villa Gesell, investigadores del caso aseguran que estaba en Mar del Plata al momento del crimen y que luego volvió a Zárate.
Es, efectivamente, el mismo “Salvador” que mencionaba Comelli en su mail, el que iba a ir y no fue.

Mañana por la mañana, los ocho acusados que siguen presos serán recibidos por el juez del caso, David Mancinelli, titular del Juzgado de Garantías N° 6 de Dolores: la reunión fue pedida tanto por la defensa de los rugbiers a cargo de Hugo Tomei como por Fernando Burlando y Fabián Améndola, abogado de la familia Báez Sosa, con el objeto de discutir el pedido de prisión preventiva de la familia a Zamboni.
A pedido de la defensa de los acusados, que podrán declarar aunque lo que digan no consistirá en una indagatoria, no se permitirá el ingreso de la prensa a la audiencia.
Con información de Hugo Martin
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