Un motochorro intentó robarle y le disparó a quemarropa: se salvó de milagro

Al ser abordado por los delincuentes, la víctima salió a correr. Ocurrió cerca de la medianoche del lunes en José C. Paz. El ataque quedó filmado

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Así fue el ataque de los motochorros

El pasado lunes por la noche, Adrián, un vecino de la localidad bonaerense de José C. Paz, regresaba a su casa luego de practicar acrobacia de suelo. El colectivo en el que venía se pasó de la parada donde habitualmente se baja, casi llegando a la intersección de la avenida Croacia y Matheu, a media cuadra de su vivienda. Por eso tuvo que caminar unos 200 metros. En ese trayecto fue atacado por motochorros, en un hecho que pudo haber terminado con su vida.

Adrián se bajó del colectivo y empezó a caminar sobre avenida Croacia. A esa hora, alrededor de las 23:20, no había mucha gente en la calle: estaban apenas los empleados de una remisería cercana y algunos clientes en una heladería de la zona. También había poco flujo de tránsito.

El joven llegó hasta el cruce de Croacia y Matheu y dobló a la derecha, en dirección a su casa, ubicada a 50 metros. Fue en ese momento cuando los dos motochorros lo sorprendieron e intentaron robarle. “Escuché el ruido de una moto y también la voz de una mujer, por eso pensé que era alguien que venía a estacionar a una casa de la cuadra”, relató.

El ataque quedó registrado por una cámara de seguridad privada. En la imágenes se observa que los delincuentes actuaron con el clásico modus operandi: uno se quedó esperando arriba del rodado mientras el otro se bajó y abordó a la víctima. “Me dijeron ‘quedate quieto’”, contó Adrián. La reacción espontánea del joven fue salir corriendo.

Lo más grave sucedió un instante después. Al ver que Adrián empezó a escapar, el ladrón le disparó a quemarropa. “Lo único que pensé fue en correr, tener firme la mochila y que no se caiga nada”, dijo a TN. En la filmación se observa el fogonazo, a menos de dos metros de la víctima. Por fortuna, el disparo ni siquiera lo rozó y Adrián salvó su vida de milagro.

“Muchos me preguntaron por qué corrí y la verdad es que sentí que si me quedaba, me disparaba de vuelta y me mataba. Hoy en día, vos les das la cosas y te pueden matar igual, entonces dije ‘me voy’”, dijo.

Tras el balazo, los delincuentes huyeron. “En el video se ve que venía un auto y entonces habrán pensado que no les convenía seguirme”, pensó Adrián, que buscó refugio en la remisería. Desde allí llamaron al 911. “No hice la denuncia porque no vi nada, solo el casco y un poco la ropa”, explicó.

A pesar de que no hubo denuncia, la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 19 de Malvinas Argentinas, dependiente del Departamento Judicial San Martín y a cargo del fiscal Weigel, inició una investigación de oficio.

Adrián contó que en inmediaciones a su casa, hace dos meses le robaron a su padre. “Lo siguieron desde el banco, había cobrado la jubilación de mi abuelo”. En ese sentido, se quejó de que en la cuadra solo funciona una de las luces.

También lamentó que un hecho como el que le sucedió lo obligue a cambiar su rutina diaria: “Te da bronca, uno siempre tiene que estar fijándose de que no venga nadie y ahora tengo que avisarle a mi viejo cuando estoy por bajar con el colectivo. Uno no se puede quedar encerrado”.

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