Bandera por Pacheco en el estadio del club
Bandera por Pacheco en el estadio del club

Era un simple asado, como todos los que hacían los miércoles en la sede deportiva porteña de Racing Club en Villa del Parque, sobre la calle Nogoyá. Pero todo terminó mal: un cadáver apareció flotando en la pileta del lugar en medio de un charco de sangre. Se trataba de Nicolás Pacheco, un estudiante de periodismo que cubría noticias del club. Por su asesinato, hay tres condenados que no están presos y un tribunal de Casación que ahora tiene que decidir si son inocentes (como quiere la defensa) o si los sentencia a perpetua, como están reclamando la fiscalía y la familia de la víctima.

Los que lo acompañaron durante esa noche del 23 y 24 de enero de 2013 y encontraron su cuerpo aseguraron que al hombre de 32 años le gustaba hacer cosas osadas. Afirmaron que Nicolás estaba borracho y que había dicho durante la noche que le gustaba lo que Javier Cantero, entonces presidente de Independiente, estaba haciendo para limpiar al fútbol de los barrabravas. Uno de los que lo escuchaban soñaba con ser jefe de la barra de Racing. También dijeron que, en un momento dado, el hombre desapareció: subió a un techo, se tiró a la pileta y se murió sin que nadie se diera cuenta.

Pero la historia era una mentira. La propia médica que llegó de urgencia para intentar reanimarlo lo supo apenas lo vio. "Consíganse un abogado", dijo mientras se iba. A Nicolás Pacheco lo habían matado a golpes. Golpes bestiales. Después arrastraron su cadáver a la pileta y lo tiraron. Una vecina dio la pista clave: en plena noche escuchó a alguien gritar "No, pará, dejalo".

Las tres personas que acompañaron esa madrugada a Nicolás Pacheco fueron condenados en diciembre de 2016.

Enrique Armando Rulet, alias "El Boxeador", de 62 años, Aníbal Domínguez Butler, "el Vaquero", de 34, y Juan Carlos Rodríguez, "el Turu", de 28, recibieron penas de 12 años de prisión cada uno por el delito de "homicidio simple". Fue un juicio "cerrado", en donde la mayoría de los testigos calló por temor o por amor a la camiseta, según determinó el propio Tribunal. La familia y la fiscalía reclamaron prisión perpetua por la alevosía del homicidio. Los acusados, la absolución.

El caso, sin embargo, continúa. Ahora, la familia de Nicolás espera que la Sala III de la Cámara Nacional de Casación Penal revise el expediente. Recién en abril, después de dos años, habrá una primera reunión, pero nadie sabe cuándo llegará el fallo. Mientras tanto, los tres condenados están libres. Y las dudas siguen flotando en el aire: todavía no se sabe por qué lo mataron.

El caso

El día del crimen, los hinchas viajaban a Mar del Plata para ver a su club jugar contra River. La letra de la causa, a la que accedió Infobae, cuenta que hubo un asado y que, entre las 0:50 y las 3 de la mañana, Rulet, Domínguez Butler y Rodríguez abordaron a Nicolás Pacheco y lo golpearon "fuertemente, en forma reiterada y en diversas partes del cuerpo".

El golpe letal lo recibió en la cabeza, pero su cuerpo tenía más de 50 lesiones, incluida una fractura de columna. Las huellas también demuestran que quiso defenderse. Después, lo tiraron al agua para simular un accidente, sostuvo la sentencia que dictaron en diciembre de 2016 los jueces del Tribunal Oral Criminal Nº 23, Luis Rizzi, Carlos Rengel Mirat y María Maiza.

Los acusados dieron una versión distinta. Aseguraron que a Nicolás lo perdieron de vista a las 6 de la mañana. En su indagatoria, Rulet insistió en mostrar que él se había lanzado al agua, con ropa y todo, apenas vio el cadáver. El periodista incluso entró a la pileta con su teléfono Blackberry que, aclaró, por suerte a los diez días le volvió a funcionar. "Fue una locura encontrar a mi amigo muerto, hacía diez minutos estábamos tomando fernet", se lamentó.  Según testimonios, Rulet era una persona violenta, que había desfigurado a una novia. Ansiaba ser el jefe de la barra. Era el que más lloraba durante el velatorio de Nicolás.

El cadáver de Pacheco tenía más de cincuenta golpes
El cadáver de Pacheco tenía más de cincuenta golpes

Butler, en tanto, era el más cercano a la víctima y hasta iban a empezar un programa de radio juntos. "Nico era un muchacho muy audaz, le decían 'el Mago' y le gustaba tirarse y meterse en lugares prohibidos con agua", dijo. Destacó que ese día su ropa había quedado "dobladita, porque era muy meticuloso", como si la idea de tirarse a la pileta hubiera sido elegida.

Rodríguez, por su parte, afirmó que esa noche "Vaquero (Butler) iba y venía acomodando las cosas, sacaba las cosas de la mesa y la ponía en la cocina" y en un momento dado "dijo que vio un fantasma" con una "camisa blanca" cerca de la cancha de básquet.

"Escuchaba que Nico y Enrique hablaban y Vaquero estaba con el celular. Nico decía que le parecía bien lo que hacía el presidente de Independiente  con las barras, él decía que las barras tenían que dejar de existir. Enrique decía que para él no, porque la barra es el folclore del fútbol. No discutían, sino hablaban fuerte. Lo escucho a Nico que quería darse un chapuzón a la pileta, yo le dije que no se tire si era al pedo, que se iba a mojar la ropa", añadió.

En un momento dado, afirmó, no lo vieron más y llamaron a su celular. La música del viejo dibujo animado de Hijitus, el ringtone de su teléfono, sonó sobre la mesa en donde habían comido el asado, una contradicción frente a los dichos de Rulet. Así, fueron hasta la pileta por un techo. "Yo me quedo shockeado y pienso: 'No puede ser que se haya muerto'".

Testigos, peritos y pruebas

El testimonio en el juicio oral de los médicos que vieron el cadáver fue concluyente: el periodista ya estaba muerto cuando lo tiraron a la pileta, muerto a golpes. Los horarios tampoco cerraban, Pacheco falleció tiempo antes de los primeros llamados al 911. Antes de eso, hubo una veintena de comunicaciones de los acusados con familiares y allegados. Parecía que estaban pidiendo ayuda ante un final que se había precipitado.

A los fiscales y los querellantes también les llamó la atención un dato: la extrema limpieza que había en el lugar, después de 20 personas comiendo asado. "Hubo un orden exagerado", opinó la querella. Además, uno de los acusados se cambió de ropa.

Hubo un dato clave, el testimonio de una vecina que, despierta de madrugada, escuchó ruidos. "Eran gritos muy fuertes, parecía una discusión, pero no comprendía lo que decían. Duró muy poco tiempo, y en un momento escucho el ruido del agua de la pileta, y después silencio".

La mujer declaró segura de que no eran dos personas, sino "tres o cuatro", y que la discusión se dirigía hacia una sola persona. "Eso lo dedujo porque escuchó la frase: 'No, pará, dejalo'".

"La versión de los acusados es que se tiró, se cayó, se resbaló, le pifió a la pileta, se golpeó y se ahogó, por borracho, porque se tropezó, por lo que fuera. Esta versión tampoco es viable, es desopilante", dijo la fiscalía.

Los acusados en el juicio con el abogado Albino “Joe” Stefanolo
Los acusados en el juicio con el abogado Albino “Joe” Stefanolo

"Acá nos mintieron desde el principio y tenían motivos: son coautores de homicidio. Respondieron a un plan común. Es indistinto quién lo golpeó, está claro que fue más de uno. Lo que es incuestionable es que a la 1 AM Nicolás estaba vivo y su cuerpo aparece en el fondo de la pileta entre las 6:10 y las 6:30. A las 6:40 es el llamado al 911", aseguró el fiscal Fabián Céliz.

La querella, a cargo del abogado Luis Charró, fue en el mismo sentido. "Todos ellos han contribuido al hecho y a fraguar la escena del crimen, para salir ilesos -afirmó el abogado-. No fue una muerte de igual a igual, o por pelea. Fueron todos contra uno. El cuerpo quedó destrozado, con 51 lesiones".

La fiscalía y la familia pidieron la pena de prisión perpetua por considerar a los acusados coautores de homicidio agravado con alevosía.

Los acusados, en tanto, pidieron nulidades y absoluciones. Dijeron que las pruebas no eran suficientes. Uno de ellos reclamó, subsidiariamente, la figura del homicidio en riña.

La decisión del tribunal

Para el Tribunal quedó claro que los tres acusados lo mataron.  "La versión de los tres acusados resulta absolutamente mentirosa. Lo que declara Rodríguez es literalmente un disparate, y ha quedado perfectamente acreditado que ello no fue así. Que Nicolás Pacheco no se tiró a la pileta, y mucho menos en el horario que pretende ubicarlo Rodríguez, ya no vale la pena ni decirlo. Todas, absolutamente todas las pruebas lo desmienten", dijo la sentencia a la que accedió Infobae.

Para el TOC, los golpes en la víctima fueron concluyentes y también el de los tres acusados, en sus manos. "Lesiones típicas del que golpea, no del que es golpeado", dijeron.

"Pero volvamos a la versión que han pergeñado. Su ya demostrada falsedad lleva a otra conclusión no menos importante: y es que si los tres se han hecho eco de la farsesca y estudiada historia que repitieron en forma preparada y coincidente, especialmente en cuanto a los horarios, es porque los tres asumieron la responsabilidad por la muerte de Pacheco. De otra manera quien no participó, quien no fue responsable, habría adoptado una actitud muy distinta".

El TOC Nº23 continuó:

"A veces, pocas veces, el sentido común aflora. Y, cuando aflora, hay que estar atentos. Hemos tenido un juicio difícil, cerrado. Muchos de ellos, no sabemos si por temor o –peor- por lo que podríamos llamar una 'fidelidad a la camiseta', han dicho aparentemente menos de lo que sabían. Insistimos: no sabemos si por temor o por una estúpida fidelidad. Pero ha habido suficiente prueba. Suficiente prueba para el sentido común. No, Nicolás Pacheco no murió por un accidente. Nicolás Pacheco murió fruto de una paliza. Es otra certeza. Y la más importante certeza del más elemental sentido común: Nicolás Pacheco murió en circunstancias en que sólo se encontraban presentes él y –pongámoslo en los términos en que se quiso colocar la situación- sus 'amigos' Vaquero, el boxeador y Turu. Antes, durante y después de la muerte de Nicolás Pacheco, estaban sólo ellos cuatro. Nadie más".

El pedido de justicia por el caso se volvió un reclamo para muchos hinchas del club de Avellaneda
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El Tribunal fue elocuente al describir el cerco de silencio que se montó en el juicio, por el que desfilaron como testigos las autoridades de Racing. "Y acá hubo, fuera del mundo futbolero, fuera del mundo barra brava, fuera del 'Mundo Racing', dos o tres testigos del sentido común. Dos o tres testigos –como dijo alguno- asépticos, sin fidelidades ficticias, sin cuestiones de barra, sin Guardias Imperiales, ni Racing Stones, ni 95. Dos o tres testigos impolutos".

Sin embargo, el TOC entendió que los acusados debían ser condenados por homicidio simple, sin agravantes. "Para imputar alevosía hace falta bastante más. Debemos saber cuál fue el verdadero grado de indefensión de Pacheco. Debemos saber si lo acecharon, qué cautelas pergeñaron, de qué medios traidores o engañosos se valieron, en que consistió la seguridad y la impunidad que previamente –y no después- procuraron para dar una muerte segura a la víctima", aseguraron los jueces. "No sabemos el verdadero motivo de esta muerte, pero su desarrollo lo comprobamos con certeza: una paliza severa, sin justificación y en la que participaron los tres".

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