Naomi, en el festejo de sus 15 años (Facebook)
Naomi, en el festejo de sus 15 años (Facebook)

Xiomara Naomi Méndez Morales, hija de padres peruanos, había cumplido 15 años en julio pasado y lo festejó a lo grande. Un gran vestido, una gran celebración y toda la familia reunida. Vivía con su mamá y dos hermanos menores (una nena y un varón) en el límite de Parque Avellaneda y Villa Lugano tras haber registrado un domicilio en la Villa 1-11-14. Cursaba el tercer año del bachillerato en el Liceo N°5 Pascual Guaglianone del barrio porteño de Flores, en el turno tarde.

Este martes, al salir del colegio, dos hombres –a uno lo conocía, según su propia familia– la secuestraron para exigir un rescate y luego fue asesinada, para aparecer en el asiento trasero del auto de sus captores en Ituzaingó.

Por el hecho, los presuntos secuestradores fueron detenidos y serán indagados mañana en los tribunales de Comodoro Py.

La adolescente fue encontrada maniatada con un cinturón a la altura del cuello y tenía la boca cubierta con cinta de embalar. Fuentes policiales informaron que a pesar de que todavía se espera el resultado definitivo de los estudios forenses, las primeras hipótesis indicarían que la menor murió por asfixia.

Mientras avanza la investigación, en el colegio al que asistía todo es tristeza y conmoción. Desde las autoridades hasta el último de los alumnos no salen de su asombro por la repentina muerte de Xiomara, a quienes sus compañeros llamaban por su segundo nombre, Naomi.

Infobae logró hablar con la mamá y la hermana de uno de los estudiantes de la institución, quienes conocían a la víctima. Ambas coincidieron en que la adolescente era "una persona muy tranquila".

Los compañeros de Nahomi cubrieron la entrada con carteles
Los compañeros de Nahomi cubrieron la entrada con carteles

"Sus papás estaban separados y ella vivía con la mamá. El padre en cambio vivía en la  1-11-14. Tenía un montón de amigos que la querían y a pesar de eso no le gustaba salir mucho. Era muy de su casa. No andaba en nada raro. No puede ser", relató una joven. "No lo puedo creer", dijo a su turno la mamá, quien no paraba de tocarse la cara ante el estupor que le causó el homicidio. "Yo la veía todos los días cuando vengo a buscar a mi hijo, que es compañero de su hermanito. Es increíble. Pobrecita. Pero es que en la villa pasan cosas muy pesadas. Eso viene de ahí", no dudó en afirmar.

Los carteles fueron pegados durante la mañana (Julieta Ferrario)
Los carteles fueron pegados durante la mañana (Julieta Ferrario)

La serie de carteles que  pegaron espontáneamente en la entrada los alumnos del Liceo durante la mañana dan cuenta del cariño que sentían por ella y de la necesidad de expresar en conjunto un pedido de justicia por su compañera, por su amiga, que hasta el día anterior había estado con ellos en los pasillos de la escuela. "En mi liceo todos somos uno. Te vamos a extrañar. Sos una persona especial. Justicia por Naomi", reza una de los mensajes dedicados a la joven. Los estudiantes no dudan en asegurar que fue un femicidio. Y así lo dejaron expuesto en otros de los carteles. "De camino a casa quiero ser libre. No valiente", escribieron.

El trágico final para la joven comenzó alrededor de las 17:30 del martes cuando salió de la escuela, ubicada en el cruce de la avenida Carabobo y la calle José Bonifacio, y fue capturada por los delincuentes. Los sujetos la obligaron a subir a un automóvil Fiat Duna rojo y, según se indicó, uno de los individuos se comunicó con los familiares de la adolescente para exigirles 30 mil pesos y drogas como rescate. Algunos comerciantes y vecinos del barrio que hablaron con Infobae dijeron que en ningún momento se observó nada extraño. "No hubo gritos, nada raro, ni forcejeos", coincidieron.

La joven cursaba tercer año (Facebook)
La joven cursaba tercer año (Facebook)

Naomi, hincha de San Lorenzo y con una vida activa en Facebook, era muy cercana a su familia. Además de sus hermanos, contaron a este diario, tenía una relación muy cercana con sus primos, le gustaba el reggaeton y la salsa peruana.

Fuentes policiales precisaron que la mamá, identificada como Jessica Patricia Morales Pérez (36), era dueña de un puesto de venta de ropa en la zona de la avenida Avellaneda en Flores. Su padre, Luis Gerardo Méndez Portilla, se dedica a la compra y venta de vehículos usados.

Según trascendió, las comunicaciones entre los secuestradores fueron a través del WhatsApp de la menor con su madre. El padre pactó el pago del rescate y llevó el dinero hacia un punto de entrega en Boedo donde los delincuentes cobraron el rescate, pero no liberaron a la víctima y huyeron del lugar hacia la Zona Oeste con la adolescente.

La persecución policial empezó cuando los secuestradores intentaron evadir un control vehicular de rutina a la altura del partido de Ituzaingó y culminó en el cruce de la colectora de Acceso Oeste y la calle De la Guitarra donde el vehículo chocó contra otro automóvil, frente a una remisería.

De inmediato, los policías detuvieron a los dos captores y hallaron a la adolescente que estaba desvanecida en el piso del asiento trasero, por lo que la trasladaron de urgencia hacia el Hospital Brandsen donde se determinó que no había nada por hacer. Los sospechosos fueron identificados como Bruno Cortez y Luis Fernández y trasladados hacia una seccional policial. El caso es investigado por la fiscal Alejandra Mangano, quien mañana indagará a los dos detenidos junto al juez Claudio Bonadio.

Las autoridades del colegio Pascual Guaglianone dispusieron que este miércoles se realice una jornada de contención psicológica a raíz de lo ocurrido y que mañana no se dicten clases, por lo que la escuela permanecerá cerrada por duelo. Con cánticos, aplausos y toda la comunidad educativa reunida en la parte trasera de la escuela, rindieron una suerte de homenaje a la alumna asesinada a la espera de que la Justicia determine por qué la mataron.

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