La historia de Gia, la travesti prófuga en Milán que cayó por un tatuaje

Nacida en Perú, fue arrestada en Buenos Aires con once bolsitas de cocaína en su corpiño y más droga en su casa. El juez Casanello la envió a juicio. Nunca se presentó: estuvo cinco años a la fuga. Interpol la capturó ayer en el norte de Italia. El problema de las trans presas por menudear droga.

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2016: Gia Nicol, junto a
2016: Gia Nicol, junto a amigas trans en una playa italiana.

Gia Nicol, nacida en Pucalpa, Perú, dejó atrás un pequeño departamento en la esquina de Suipacha y Tucumán y a un novio paraguayo problemático para viajar a Milán y comenzar una vida nueva a mediados de 2016 luego de vivir cinco años en Argentina. Ya en Italia, Gia subía selfies a su cuenta de Facebook con otras amigas trans también peruanas que se prostituían junto a ella en cruces ruteros, en tapados y portaligas por donde pasaban los camiones por las noches o en bikini en la playa en Lago di Como brindando con cervezas, mientras lamentaba la muerte de Mocita, su perra caniche.

Los registros migratorios de Gia tenían un hueco evidente. Su último movimiento registrado fue un ingreso a Argentina desde Chile a fines de 2015: habría entrado a Italia de forma ilegal. Lo cierto es que Gia estaba a la fuga.

Había sido detenida en la calle en octubre de 2013 con once bolsitas de cocaína en su corpiño. Su departamento fue allanado poco después, se encontraron otros 85 gramos de polvo, tijeras, pedazos de nylon y once mil pesos en efectivo. El juez federal Sebastián Casanello, a cargo del expediente, decidió enviarla a juicio; Gia recayó en el Tribunal Oral Federal N°3. Estuvo libre durante todo el curso de la causa. Sin embargo, Gia nunca se presentó.

El 20 de mayo de 2016, el Juzgado Federal N°7 de Casanello publicó un edicto en el Boletín Oficial en donde se compulsaba a Gia a concurrir en los tribunales de Comodoro Py en un plazo de 48 horas. No lo hizo. Fue declarada como rebelde por la Justicia argentina en julio de 2017: el Tribunal Oral Federal N°3 ordenó una circular roja de Interpol sobre su cabeza. La tarea de encontrarla y detenerla fue asignada a la división Búsqueda de Prófugos de la Policía Federal; la división Investigación Federal de Fugitivos actuó como un enlace con Interpol. El Comando Unificado Federal de Recaptura de Evadidos del Ministerio de Seguridad aportó logística y recursos técnicos.

Finalmente, Gia fue capturada ayer en Lomazzo, una pequeña ciudad a 30 kilómetros de Milán. Abrir una cuenta de Facebook y postear con frecuencia fue su mayor equivocación, la herramienta que le permitió a la Federal identificarla. Se había olvidado de tapar quizás su seña más distintiva: un tatuaje algo crudo de un escorpión en su antebrazo derecho.

Gia Nicol, poco después de
Gia Nicol, poco después de su salida ilegal de la Argentina.

La división Búsqueda de Prófugos comenzó a rastrearla en las discos gay del centro porteño que frecuentaba. Allí supieron que había dejado el país, que se hacía llamar Gia Nicol en algún lugar del norte de Italia, que otras dos trans peruanas la acompañaban. Su nombre y su cuenta de Facebook aparecieron poco después. La inteligencia policial italiana la ubicó en varias fiestas de colectividades latinoamericanas cerca del estadio Giuseppe Meazza, la cancha del Milan y del Inter.

Así, Gia Nicol deberá esperar a ser extradita de vuelta a Buenos Aires donde la espera un juicio por narcotráfico con una pena máxima de 15 años. "Y, ponele que Pablo Escobar no es", sisea entre los dientes un investigador.

Las travestis peruanas acusadas de menudear droga son una constante en la planta baja de los tribunales de Comodoro Py, detenidas por la Policía de la Ciudad en Constitución o en el circuito de los bosques de Palermo, donde los pasamanos en el tráfico nocturno son casi constantes. La provincia de Buenos Aires tiene a La Plata como su foco caliente.

Gia en foto policial.
Gia en foto policial.

Hay hipérboles. En mayo de 2016, Claudia Córdova Guerra, también trans y peruana como Gia, fue detenida con un gramo de cocaína y condenada a cinco años y tres meses de cárcel por el Tribunal en lo Criminal N°1 de La Plata. El Tribunal consideró como agravante que Claudia fuese una extranjera. Quedó libre poco después luego de un fallo de Casación: colectivos LGBT como Otrans militaron por su salida.

Hoy, Otrans es una de las principales organizaciones que trabajan sobre la problemática de las trans detenidas por narcomenudeo. Su presidenta, Claudia Vázquez Haro, presentó una decena de informes al respecto a organismos internacionales como el Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas y el CEDAW, la convención de la ONU contra la discriminación femenina. Vázquez Haro apunta: "Hasta 2015 había 33 trans presas en el penal de Florencio Varela. Hoy son 88. El 99 por ciento son migrantes del cono sur, peruanas y ecuatorianas. El 90 por ciento tiene HIV. La Plata es un laboratorio para esta política represiva. Esto es parte de la precarización donde una travesti se ve forzada a vender droga."

El tatuaje del escorpión llevó
El tatuaje del escorpión llevó a la PFA a identificarla en redes sociales.

Vázquez Haro continúa: "No les queda otra. Los clientes les pagan más para tomar con ellas. Hay pibas que han denunciado con nombre y apellido a policías que las obligan a vender, que las amenazan con armarles causas. Hemos presentado cerca de 40 habeas corpus por sus condiciones insalubres de detención, ya murieron cuatro en la cárcel. Se habla de una política de combatir el narcotráfico pero las compañeras son el último eslabón de la cadena. Las requisas policiales son humillantes, les meten la mano en el ano. Pedimos que se descriminalice esta práctica. Claramente las trans no son el 'Chapo' Guzmán."

Al menos 15 personas trans murieron en lo que va de 2018 por asesinatos o enfermedades prevenibles, según datos del Archivo de la Memoria Trans reproducidos por Télam: su promedio de edad era de 36 años.