El 17 de octubre de 2025 el Ministerio de Ecología de Misiones anunció públicamente la captura y relocalización de la yaguareté Pará y sus dos cachorros. En un comunicado oficial, el procedimiento fue presentado como “un operativo inédito en el país”, realizado tras nueve días de trabajo conjunto entre organismos provinciales, nacionales y distintas organizaciones.
Cuatro meses después, ante la falta de registros sobre las crías, el caso pasó del plano ambiental al judicial.
A partir de una denuncia anónima recibida en diciembre, la Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos contra el Medio Ambiente (UFIMA), a cargo de Ramiro González, abrió una investigación preliminar para esclarecer qué ocurrió con los animales. Si bien cámaras trampa confirmaron la supervivencia de la madre, hasta el momento no hay rastros de sus dos cachorros.
Infobae consultó al Ministerio de Ecología y al Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio), sin obtener respuesta al cierre de esta nota.

Cronología del caso
Según pudo reconstruir Infobae, todo comenzó en febrero de 2025 cuando vecinos del área conocida como “2.000 Hectáreas”, lindera al Parque Nacional Iguazú, denunciaron la desaparición de perros y la presencia de huellas de yaguareté en zonas habitadas. Con el correr de los meses los episodios se repitieron y el animal comenzó a acercarse cada vez más a viviendas.
En junio volvieron a registrarse ataques y la ONG Red Yaguareté se pronunció públicamente. La organización —que desde hace años impulsa programas de convivencia entre pobladores y yaguaretés— advirtió que la extracción del felino no era la solución. “Deben mejorarse las condiciones de resguardo de los animales domésticos en zonas lindantes a la selva. Las 2.000 Hectáreas requieren un manejo especial que incluya caniles seguros para perros y alambrados perimetrales”, señalaron.
A mediados de ese mismo mes, un comunicado del Parque Nacional Iguazú informó que equipos de la Administración de Parques Nacionales, el Proyecto Yaguareté (CeIBA-CONICET), el Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) y otras instituciones capturaron a Pará (y a su cría macho, un cachorro juvenil bautizado Gaucho) y le colocaron un collar satelital para monitorear sus desplazamientos. Según detallaron, el objetivo era “contribuir al diseño de estrategias de convivencia con poblaciones rurales cercanas”.
Durante la revisión veterinaria detectaron restos de perdigones en el lomo. El animal ya había perdido el ojo izquierdo en 2023, un hecho que confirmaba el riesgo de caza furtiva en la zona.

En septiembre, la situación volvió a escalar cuando la hembra fue filmada dentro del patio de una casa. “Tenemos miedo por nuestros hijos”, manifestaron vecinos del barrio, lo que incrementó la presión para intervenir.
Según explicó a este medio el investigador del CONICET Agustín Paviolo, coordinador de Proyecto Yaguareté, a esa altura el escenario ya era crítico. “Los ataques seguían y cada vez más cerca de las casas. Había una conflictividad muy alta y la vida de Pará corría riesgo. Guardaparques hallaron trampas y cebos para matarla”, indicó.
Durante esos meses, organismos públicos y distintas ONG trabajaron en el terreno e intentaron reducir el conflicto mediante medidas preventivas. En ese contexto, el director general del IMiBio, Emanuel Grassi, explicó a Infobae que se entregaron materiales para construir caniles, alambrados y luces disuasorias tipo fox-light, “estrategias probadas para reducir ataques de depredadores”.
Sin embargo, las acciones no alcanzaron. Los relevamientos registraron más de 50 perros depredados y, aunque no se reportaron ataques a personas, entre los vecinos crecía el temor a que ocurrieran. Ante ese escenario, las instituciones que integran la Subcomisión Selva Paranaense para la Conservación del Yaguareté tomaron una medida extrema: relocalizar al animal. Hasta ese momento no sabían que tenía crías.
La captura y el traslado
Según informó el Ministerio de Ecología de Misiones, a cargo del arquitecto Martín Recamán, el operativo se realizó tras nueve días de trabajo conjunto del que participaron el IMiBio, la Dirección de Defensa del Medio Ambiente y Delitos Rurales, el Ejército Argentino, Aeronáutica de Misiones, la Administración de Parques Nacionales, Aves Argentinas, Fundación Vida Silvestre, Fundación Azara–Güira Oga y el Proyecto Yaguareté.
La decisión de relocalizar a Pará fue consensuada unánimemente entre todas las instituciones y cada organismo cumplió un rol específico. “A nosotros nos asignaron la misión de capturarla. Con información que nos fue arrojando el collar logramos identificar que tenía cachorros y fuimos a buscarlos. No estaban con ella: estaban en un escondite”, detalló Paviolo.
El operativo incluyó la instalación de jaulas trampa y lazos en senderos utilizados por el animal, con monitoreo permanente mediante transmisores y presencia rotativa de equipos técnicos. Durante la captura, especialistas del IMiBio tomaron muestras biológicas para análisis genéticos y su resguardo en el Biobanco provincial, mientras que el equipo veterinario del refugio Güira Oga evaluó el estado sanitario de la hembra antes de su traslado al área protegida.
Según explicó el coordinador de Proyecto Yaguareté, la presencia de las crías no estaba confirmada antes del operativo, aunque era una posibilidad que barajaban. “Había indicios, en algún video la vimos medio panzona, pero no lo sabíamos con certeza. De cualquier forma analizamos todos los escenarios. No hubo improvisación: fue un procedimiento planificado”.
Durante la evaluación de la relocalización se analizaron cuatro destinos posibles: las reservas San Jorge y Uruguay-í, dentro de Misiones; el traslado temporal al centro de reintroducción de yaguareté que tienen la Fundación Rewilding en Iberá; y el Parque Provincial Esmeralda, ubicado en el corazón de la Reserva de Biosfera Yabotí, donde se buscaba reforzar la población. Finalmente se optó por esta última alternativa.

“Siguiendo los protocolos técnicos establecidos, las jaulas de transporte de la madre y sus crías fueron ubicadas de manera enfrentada para el reconocimiento mutuo. Tras el tiempo previsto, se procedió a la apertura para permitir la salida voluntaria de los animales”, indicaron desde el Ministerio.
Consultado acerca del procedimiento, el director de Conservación de Fundación Rewilding Argentina, Sebastián Di Martino, explicó que las traslocaciones forman parte del manejo habitual de especies amenazadas. “Para reintroducir el yaguareté en Iberá o en El Impenetrable hemos tenido que trasladar muchos animales. Todo traslado implica riesgos y también hay que evaluar el de no actuar”, señaló.
No obstante, en hembras con crías una situación de estrés puede provocar abandono. Por eso existen distintas modalidades de liberación: algunas con adaptación previa en corrales (“suelta blanda”) y otras directo en el ambiente (“suelta dura”). “Con animales provenientes de cautiverio suele ser preferible una suelta blanda; si es un animal silvestre, la suelta dura puede ser una opción. Como sea, no hay que demonizar el manejo: una especie en peligro crítico de extinción requiere acciones activas para recuperarla”, afirmó.
Paviolo agregó que la decisión también se apoyó en consultas a especialistas nacionales e internacionales, como expertos del Projeto Onças de Brasil. “Como no hay protocolos estandarizados para estas traslocaciones, se aplicaron los mejores criterios disponibles entre quienes trabajan con la especie. La alternativa era que la maten o que vaya a cautiverio; en un contexto de amenaza de extinción nos pareció más importante que continuara en vida silvestre y aportara a la recuperación poblacional”, explicó.
El especialista recordó además que la mortalidad de crías es elevada incluso sin intervención humana. “Menos de la mitad de los cachorros llega a la adultez. Incluso en contextos de alta conflictividad como el de las 2.000 Hectáreas, el riesgo para los cachorros es mayor que para los adultos”, indicó.

El misterio de los cachorros
El 30 de noviembre, un medio de Misiones publicó la primera advertencia: un mes y trece días después del traslado al Parque Provincial Esmeralda no había registros de las crías. La nota, firmada por la periodista Kelly Ferreyra, planteaba la pregunta central: ¿Dónde están los cachorros de Pará?
El 2 de diciembre, el Ministerio de Ecología emitió un comunicado sobre el monitoreo del animal. Allí informaba que la hembra presentaba desplazamientos normales dentro del área protegida, pero aclaraba que no disponía de registros directos que confirmaran la localización de las crías, ya que el seguimiento satelital solo puede colocarse en animales adultos.
“No obstante, no existen elementos técnicos que indiquen que las crías no continúen su desarrollo en el ambiente natural”, concluía el parte oficial.
Ante la falta de precisiones, la organización Red Yaguareté realizó un pedido de acceso a la información pública para conocer los detalles del seguimiento posterior al traslocación. La entidad solicitó que se presentaran evidencias sobre el estado de los cachorros y se plegó a la denuncia anónima para reclamar la intervención de la Justicia federal. “Los organismos y organizaciones involucradas deben demostrar que Pará cuidó a los cachorros luego del traslado y que estos no fueron abandonados a una muerte segura”, dijo a este medio Nicolás Lodeiro Ocampo, director de la ONG.

Ante la consulta de este medio, Agustín Paviolo confirmó que Pará continúa siendo monitoreada: “Se mueve dentro del área de liberación y, hasta hace unos días, tuvimos registros. Los collares satelitales no transmiten datos todo el tiempo: en zonas de selva densa muchas veces no envían señal”.
Respecto de las crías, aclaró que no contaban con transmisores y que su ausencia en cámaras trampa no permite concluir su muerte. “No hay registros recientes, pero eso no significa que no estén. No sabemos a ciencia cierta si están vivos o no; no hay información confirmada”, indicó.
El investigador explicó además que los datos que arrojan los collares son administrados por la autoridad ambiental provincial. “Nosotros recibimos la información y brindamos apoyo técnico para su análisis, pero legalmente pertenecen al Ministerio de Ecología”, precisó.
Mientras tanto, los movimientos de Pará y todo lo vinculado al traslado forman parte de la investigación de la UFIMA. Según pudo saber Infobae, el organismo a cargo de Ramiro González solicitó la intervención de la División Delitos Ambientales de la Policía Federal para reunir testimonios y obtener información sobre lo ocurrido. En paralelo, aguarda informes urgentes para evaluar posibles hipótesis delictivas.
El yaguareté es Monumento Natural Nacional y está en peligro crítico de extinción en la Argentina: quedan unos 250 ejemplares.
La incertidumbre sobre las crías de Pará, así como la reciente desaparición de Acaí, deja en evidencia la fragilidad extrema de la especie y las limitaciones que enfrenta la Justicia. Como reveló la investigación Los expedientes del yaguareté, la mayor parte de las causas por caza o tráfico ilegal en el país terminan archivadas.
Agradecimiento/Valeria Druckmann.
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