
La voz del Bambino Pons llenó cada uno de los rincones de la embajada británica al grito de ¡Rusfhord!. Invitado especialmente para narrar en vivo el segundo tiempo del clásico británico de este Mundial entre Inglaterra y Gales, el extravagante relator de fútbol se puso a cantar fiel a su estilo -es decir, desafinado- Eigh days a week, de los Beatles, con la letra cambiada para homenajear a Marcus, el escurridizo delantero inglés que rompió el cero en el marcador y, de paso, asestó el primer puñal al equipo galés en lo que fue su partido de despedida de la competición.
Pons, porteño como pocos, fue el animador de la fiesta que organizó la embajadora británica en Argentina, Kirsty Isobel Hayes, para celebrar con la comunidad británica e invitados especiales este choque hasta ahora inédito en una Copa del Mundo entre dos de las naciones que integran el Reino Unido.
Los medios ingleses llamaron a este cruce desigual entre un aspirante al título (Inglaterra) y un equipo que no jugaba un Mundial desde 1958 (Gales) “la Batalla de Gran Bretaña”. Pero de guerra tuvo poco: el partido, a pesar de un primer tiempo que terminó en cero, fue todo para el candidato.

No se vivió con gran tensión el partido en la Embajada. Primero porque no había demasiado en juego: Gales necesitaba de un milagro (hacerle 4 a Inglaterra para pasar directo a octavos de final o ganar y esperar que Irán y Estados Unidos empaten). Eso permitió que el evento fuera una fiesta con estilo british: fish and chips, cerveza, te frío, frutos secos, tortas y una sobria alegría.
Entre banderines de las dos naciones, glitter, cosas ricas, metegoles y la exhibición de una colección de camisetas de la selección inglesas unas 200 personas disfrutaron de un partido que se abrió en el segundo tiempo y que terminó 3 a 0 para el equipo dirigido por Gareth Southgate.
Si el primer tiempo sólo tuvo algunas exclamaciones del público ante jugadas de peligro de Inglaterra, el salón principal de la Embajada tembló tres veces en la segunda parte. Dos minutos después de la apertura del marcador en los pies de Rushford, el chiquitín de Manchester City, Phil Foden, clavó el segundo tanto, para la algarabía de tres cuartas partes de los invitados a la fiesta en Buenos Aires. Y para placer de Pons, quien ama decirle al delantero inglés “Cara roja” y así lo repitió varias veces para las risas de los invitados.

Pareció que la voz Bambino le trajo suerte a Inglaterra. Hasta él se dio cuenta de la contradicción, para alguien tan porteño y bilardista: “Me van a matar”, dijo en un momento.
“Dos cero gana Ingeland”, celebró tras el tanto de Foden y se atribuyó la magia: “En cinco minutos calentamos el ambiente. Traigan el chaleco de fuerza”, reclamó, ante las risas de todos, muchos vestidos con camisetas de Inglaterra, algunos con la de Gales y uno solo con una bella casaca amarilla del Tottenham. El amarillo fue foco de atención de Pons cuando el relator lo vio volver a su sitio con la tercera cerveza negra. “Eso no es agua”, dijo al pasar. Y otra vez las risas.
“Hoy es un día de alegría más allá del resultado. Somos el único país con dos equipos y tenemos mucho orgullo. Es la primera vez que dos selecciones británicas se enfrentan en un Mundial”, comentó la embajadora Hayes en el entretiempo, momento en el que se sortearon dos camisetas, una de cada equipo, para los asistentes. La de Inglaterra la ganó una mujer de ese país. La de Gales fue a parar a las manos de un argentino.

Hayes es escocesa. Por eso aclaró inmediatamente: “La alegría no es completa porque mi propia selección no clasificó”. Y luego apeló al clásico e imbatible humor británico para conectar todo lo que sucedía en la fiesta: “Siendo escocesa puedo saltar cuando la hinchada grita ‘el que no salta es un inglés’”, lo que le valió risas y aplausos.
La embajadora además recordó que el miércoles 30 se cumplen 150 años del primer partido de fútbol oficial internacional reconocido. Fue en Glasgow, entre Inglaterra y Escocia. Terminó 0 a 0. “Los espectadores no habrán terminado muy felices”, rió. Luego destacó el crecimiento de la Premier League (la liga inglesa de fútbol) y elogió a los “cinco jugadores argentinos” que juegan allí “como Dibu y Cuti Romero”.
Fue en ese momento que Hayes presentó al Bambino Pons para el relato en vivo durante el segundo tiempo (el primer tiempo fue con la transmisión oficial). Una argentina distraída preguntó a Infobae si se trataba del “Bambino Veira”.

Por suerte para los ingleses, el partido se abrió, marcaron tres goles y encaminaron su clasificación como primeros de su grupo. Los ingleses gritaron los goles, festejaron con cerveza, y los galeses aceptaron la derrota respetuosamente, como buenos hermanos.
Sam Gilbert, consejero político de la embajada, tenía el corazón partido en dos. Hincha del Nottingham Forest, un poco tiraba para Gales porque su equipo tiene a tres galeses en la formación titular. “Pero soy inglés, así que estoy contento”, comentó, vestido con una camiseta gris vintage de su selección, de la época de Alan Shearer y David Beckham.
Pero las probabilidades no acompañaban al equipo del delantero ex Real Madrid Gareth Bale. Hasta este partido, Inglaterra y Gales se habían enfrentado 103 veces desde el primer partido, en 1879, y el más reciente en 2020. Inglaterra ganó 68, empató 21 y perdió solo 14. La última victoria de Gales fue en 1984. Los Tres Leones ganaron los últimos seis encuentros. Ahora, la seguidilla contra Los Dragones se estiró a siete.

Sam, que en Argentina es hincha de Independiente por el vínculo que tiene con el Nottingham (los fundadores del Rojo de Avellaneda se inspiraron en la camiseta del equipo inglés), cree que Inglaterra es tan candidato como Francia, España, Brasil y Argentina. “Está muy abierto. Si jugamos como podemos tenemos chance”.
Entre los invitados también estaba Leandro Scialfa, coleccionista de camisetas de fútbol, con 47 casacas de la selección inglesa. Argentino, autopercibido anglófilo, fue convocado para mostrar su bella colección, especialmente nutrida por ediciones de los 90 para acá. “Hincho en el mundial por Argentina, pero me gusta Inglaterra. Tiene un gran equipo, aunque hay que ver si avanza. Suele perder por penales. En Inglaterra viene el fish and chip, el té y perder por penales”, comentó con una sonrisa.
Se verá que ocurre con el equipo inglés pronto. El domingo enfrentará a Senegal por los Octavos de Final. Ante la risueña mirada de la embajadora Hayes, Pons sugirió que volviera a hacer la fiesta con los senegaleses que viven en Argentina. Y que sorteara un auto en lugar de camisetas. Más risas.
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