
El pasaporte, la escritura de la casa, un poco de dinero y algo de ropa. Marcelo Mack (52), intentó meter su vida en una valija. Una tarea imposible. No lo logró, pero tampoco podía seguir en Ivano-Frankivsk bajo la constante amenaza de la invasión rusa.
Sin trabajo a consecuencia de la guerra, el argentino de Tres Arroyos, que emigró a Ucrania en 2018, había optado por quedarse solo en su departamento. Priorizó la seguridad de su su mujer, ucraniana, y madre de un niño de 13 años, que pudieron escapar hasta la frontera con Hungría.
PUBLICIDAD
Pero no soportó más la persecución constante, vivir bajo el ruido de bombas o las alarmas. Para irse del país necesitaba encontrar un refugio para él y su familia. Sin dinero, y sin trabajo no sabía cómo hacerlo. “Cancillería argentina jamás me respondió los e-mails, asumí que no me asistirían. Estuve intranquilo”, le cuenta a Infobae.
Hasta que un mensaje inesperado cambió todo. “Recibí un mensaje de Sara, argentina, residente de Alemania, que me ofreció su ayuda. Le conté que éramos tres. Nos brindó lo que precisábamos: un techo seguro”.
PUBLICIDAD
No es tarea sencilla dejar el hogar, ese que proporciona un sentimiento de arraigo, donde se habla el idioma, donde están los seres queridos. Es difícil, a pesar del peligro de vida constante. “Fue un factor decisivo que sea una argentina la que nos abrió las puertas, porque es muy duro dejarlo todo para volver a empezar, en un nuevo idioma, con costumbres desconocidas…”, explica
Con la decisión tomada hizo su valija, y huyó en auto hacia el encuentro con su mujer. ”La casa quedó como cualquier lugar de dónde uno huye: con los muebles, con los placares llenos, y con algo de comida en la heladera”.
PUBLICIDAD
Las mascotas, dos gatitas, están ahora al cuidado de la suegra de Marcelo que se resiste a dejar su tierra natal. “No quiere dejar el país, la tratamos de convencer con mi esposa pero dice que ahí vivió toda la vida y que no quiere abandonar todo lo construido. La entiendo”, destaca.
Vivir como refugiado
Después de nueve días separados, el argentino se reencontró con su esposa en la estación de micro, donde comenzó la verdadera travesía: abandonar el país. “Había mucha gente en una situación similar a la nuestra. Sobre todo madres con niños pequeños. Por suerte conseguimos boletos para los tres; mi mujer y su hijo no pagaron ya que son ucranianos”.
PUBLICIDAD
Una vez en la estación de tren, viajaron hasta Budapest. Hicieron noche en un hostel y la mañana siguiente partieron a la Estación Central para dirigirse hasta Munich. Casi un día y medio más tarde pusieron los pies en Heidenheim an der Brenz, una ciudad en el centro de Alemania.
Ni bien se bajaron en la estación, allí estaban Sara y Romina, las argentinas que lo esperaban con un cartel amarillo decorado con las banderas de las tres naciones, donde se leía ‘Bienvenidos Marcelo, Irina y Dany’. Se dieron un abrazo. “Sentí una emoción grande, alivio con mezcla de cansancio... y desconocimiento. Es algo muy difícil de transmitir”.
PUBLICIDAD

La nueva casa, temporal
Sara, que es profesora de idiomas y mendocina, tiene una casa grande de tres plantas con departamentos privados: en uno de ellos se instalaron los tres. “El primer día nos prepararon un asado argentino en el jardín. La verdad es que son de gran ayuda no sólo en la logística sino también a nivel emocional”, destaca.
PUBLICIDAD
Esa noche pudieron descansar como hacía mucho que no lo hacían. “Ya no tenemos miedo de perder la vida. Estamos a salvo… pero claro, esta nos es la vida que elegimos”.
Vivir como refugiado
El cambio es rotundo. No solo en el estilo de vida, sino a nivel migratorio. Para poder permanecer en Alemania la familia tuvo que registrar en el gobierno local su estatus de refugiado y así acceder a la protección y también algunos derechos como la salud y posibilidad de empleo. “No paramos desde que llegamos porque tuvimos que hacer trámites que validaran nuestra estadía en Alemania”.
PUBLICIDAD

Mientras tanto, Irina está aprendiendo alemán y Marcelo hace sus intentos. Y con la asistencia de Sara y Romina, Marcelo montó un gabinete donde ofrece masajes y sesiones de Reiki. “Les conté que tenía un certificado y me cedieron un espacio en la oficina de ellas. Hasta hoy solo tuve tres clientes, esperemos que lleguen más. Por ahora es lo que puedo hacer, y creo que es mucho. Pero lo más importante es que estamos tranquilos”.
Seguir Leyendo:
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Discutió con su hermano y lo mató de un escopetazo: lo detuvieron tras 16 días prófugo en Santa Fe
Fernando David Coronel (21) está acusado de haberle disparado a su hermano, Pablo Adrián (37), durante la madrugada del 5 de julio, mientras compartían bebidas alcohólicas

Susto en Santa Cruz: un colectivo perdió una rueda trasera en pleno viaje por la Ruta Nacional 40
Ninguna persona resultó herida, pero se vivieron momentos de tensión. El detalle mecánico que le permitió al vehículo mantener el equilibrio
Misiones: detuvieron a un hombre por maltrato animal tras la viralización de videos donde les pegaba a perros con un bate
Una cámara de seguridad registró los ataques. La ex del acusado denunció que el hombre ya había protagonizado otros episodios de maltrato hacia sus mascotas. IMÁGENES SENSIBLES

Córdoba: volvió borracho a su casa, quiso entrar saltando la reja y terminó incrustado
Un hombre de barrio Parque República intentó trepar la reja de su domicilio y terminó con una punta de hierro clavada en la zona abdominal. Tuvo que ser rescatado por los vecinos de la cuadra




