En video: el destino excepcional de Napoleón y su obra maestra militar, la batalla de Austerlitz

El destino fulgurante de Bonaparte se cumplió en menos de 20 años, y lo convirtió en el personaje más fascinante de la era moderna. El 2 de diciembre de 1805, contra todo pronóstico, venció a dos imperios coaligados, cambió la faz de Europa y consolidó su mito

El destino fulgurante de Napoleón Bonaparte

En menos de 20 años, Napoleón Bonaparte cumplió su extraordinario destino en el mundo. Dejó a su paso reformas que todavía hoy impregnan la sociedad y el estilo de vida de los franceses. El Código Civil y la modernización de la administración y de la economía son parte de un legado del que Francia sigue viviendo.

En el primero de los dos videos de la revista Herodote, que aquí se reproducen, se puede ver una apretada síntesis de ese destino de excepción que fue el de Bonaparte. Y en el segundo, una crónica de su obra maestra militar, la batalla de Austerlitz o Batalla de los tres Emperadores.

Napoleón consolidó los principios de igualdad de la Revolución Francesa convirtiéndolos en organización institucional. Derrotó a las grandes potencias absolutistas de la época: a Austria en Austerlitz, a Prusia en Jena y a Rusia en Friedland.

Alteró las estructuras de Europa y deshizo el Sacro Imperio Romano Germánico, y llevó las ideas de la Revolución hasta Moscú.

Sus victorias y sus derrotas revelaron a las naciones a sí mismas: entre otras cosas, su accionar sentó las bases para la unidad de Alemania e Italia.

También en nuestro continente repercutió la gesta napoleónica, ya que las colonias americanas aprovecharon la guerra de los franceses contra España y Portugal para emanciparse.

VIDEO: CÓMO FUE LA BATALLA DE AUSTERLITZ O BATALLA DE LOS TRES EMPERADORES

Video de la Revista Herodote.net: crónica de la Batalla de Austerlitz, librada el 2 de diciembre de 1805

La batalla de Austerlitz enfrentó al Gran Ejército de Napoleón -75.000 hombres- contra los 85.000 efectivos de la coalición formada por Austria y Rusia, comandados por el emperador austríaco Francisco II y el zar de todas las Rusias, Alejandro I.

En esa batalla, Napoleón Bonaparte compensó la inferioridad numérica de sus fuerzas, haciéndole creer a sus enemigos que se estaba retirando, para incitarlos a atacar en su flanco más débil mientras reservaba al grueso de sus fuerzas para contratacar en el momento oportuno.

El desarrollo de la batalla, que se inició a las 4 de la mañana y terminó a las 13 horas, está descripto en este video.

Pero más allá de la derrota militar, que para la Coalición formada por austríacos y rusos fue inesperada, está el impacto geopolítico que tuvo Austerlitz. El Sacro Imperio romano germánico, viejo de casi mil años, desapareció al día siguiente de la derrota, dando lugar al surgimiento, en buena parte de sus territorios, de la Confederación del Rin, formado por 16 estados aliados a Napoleón y que quedaban bajo su órbita.

El gran derrotado por lo tanto fue Francisco II, que debió ceder a Francia, a los estados alemanes y al Reino de Italia, cuyo virrey era ni más ni menos que el hijastro de Bonaparte, Eugène de Beauharnais, hijo de Josefina.

La planicie de Austerlitz donde Napoleón derrotó al emperador Francisco II y al zar Alejandro I
La planicie de Austerlitz donde Napoleón derrotó al emperador Francisco II y al zar Alejandro I

Rusia también salió golpeada de la batalla, viendo afectado su prestigio como potencia imperial, además de que la mayoría de las bajas fueron rusas.

Austerlitz consolidó el poder de Napoleón sobre el continente europeo y consagró a Francia como la gran potencia del momento. A la vez, este dominio sobre Europa, que no siempre era ejercido de buenas maneras, atizó los sentimientos nacionales en los diferentes territorios, sembrando las semillas de la consolidación de futuras naciones.

La batalla también alimentó el mito en torno a Napoleón, por las condiciones en que venció a dos poderosos imperios, basándose esencialmente en una estrategia audaz.

LOS HUÉRFANOS DE AUSTERLITZ

Napoleón era un genio de las grandes estrategias, pero no descuidaba ningún detalle.

Después de la victoria, escribió un decreto cuyo artículo primero decía: “Adoptamos a todos los hijos de los generales, oficiales y soldados franceses muertos en la batalla de Austerlitz”.

El artículo 2° fijaba que estos huérfanos serían “mantenidos y educados” por el Estado francés y que “las viudas recibirían una pensión”.

Finalmente, el artículo 3° decía: “Independientemente de sus apellidos de bautismo y de familia, tendrán el derecho de unirle el de Napoleón”.

Así por ejemplo se encuentra en un cementerio francés una lápida a nombre de Geneviève Napoleón.

La lápida en la tumba de una hija adoptiva del Emperador Napoleón, huérfana de Austerlitz
La lápida en la tumba de una hija adoptiva del Emperador Napoleón, huérfana de Austerlitz

En la inscripción se lee: “Aquí descansa Geneviève Napoléon Lamarche, huérfana de de Austerlitz, hija adoptiva del Emperador Napoléon. Esposa de Pierre Barnabé Lebrequier, alcalde de Carneville, fallecida en esta comuna el 23 de enero de 1842 a la edad de 40 años y 21 días. Buena esposa, tierna y amable madre, amiga sincera, amante del orden y del trabajo, nunca cesó de dar el ejemplo hasta sus últimos momentos, una digna esposa y madre”.

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