Por qué es un error sacar a la Comisión Nacional de Monumentos de su sede histórica en el Cabildo

Autoridades del Gobierno quieren trasladarla con el argumento de ampliar el Museo de la Revolución. Los especialistas que trabajan allí no han sido consultados. Hay alarma entre los expertos: “Se perdería patrimonio simbólico, que es justamente lo que debe preservar esa comisión”

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La sede de la Comisión Nacional de Monumentos en el solar del Cabildo
La sede de la Comisión Nacional de Monumentos en el solar del Cabildo

El proyecto de traslado fue presentado por autoridades de Cultura y por la propia Teresa de Anchorena, vocal presidente de la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes históricos [en adelante, CNM], como una noticia venturosa y puramente positiva para todas las partes involucradas. Se trataría de la ampliación de dos entidades culturales -la CNM y el Museo del Cabildo-, para revalorizarlas.

“Ampliar un museo es siempre una buena noticia”, dijo Anchorena, y destacó que, “medido en metros, la Comisión gana un aire que le faltaba, sobre todo por el enorme crecimiento de sus actividades” y que la nueva sede propuesta -Alvear 1690, una antigua sede de Cultura- simboliza “la importancia que se le da a las funciones de la Comisión”.

Algo que algunos episodios recientes -como el de la desaparición de la escalera de mármol de la Casa Rosada- no parecen respaldar. Sin mencionar otras intervenciones, como la eufemística “puesta en valor” de la Plaza de Mayo, que en realidad “barrió” con la remodelación de Carlos Thays de 1894.

La Comisión Nacional de Monumentos está integrada por 10 vocales -entre ellos, presidente, vice y secretario, todos honorarios excepto la titular- y un cuerpo de más de 30 expertos, entre los que hay arquitectos, museólogos, escenógrafos, etcétera.

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“La mayoría de los expertos que integramos la Comisión consideramos que la sede histórica del organismo como expresión de nuestro patrimonio no debe cambiarse”, dijo a Infobae la licenciada María Margaretic, museóloga de la CNM.

Además, un amplio grupo de personas del ámbito del patrimonio y de los museos, entre ellos varios ex integrantes de la CNM, envió una nota al ministro de Cultura, Tristán Bauer, manifestando su “solidaridad con los trabajadores de la Comisión Nacional que han expresado (...) su aprecio identitario para con esa sede histórica, y asimismo fundamentado la necesidad y conveniencia institucional del Organismo de permanecer en ella”.

Margaretic contó que en ningún momento les fue comunicado oficialmente el proyecto de traslado ni los motivos. “A comienzos de año nos dicen que, quizás, la comisión se trasladaría a otra sede por razones operativas. No hubo claridad en el porqué. Elevamos una nota pidiendo explicaciones a mediados de marzo, sin respuesta hasta hoy. Ya en cuarentena, nos enteramos, no por vía oficial, de la intención de mudarnos a Alvear al 1600. Pero nadie contesta nuestros planteos. Tampoco Tristán Bauer. Responden por los diarios. Cuando enviamos la segunda nota, a fines de junio, supimos por los medios que el proyecto era ampliar el museo del Cabildo (Museo Histórico Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo).”

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Margaretic recuerda que “Cabildo y Comisión nacieron juntos” y que en 1933 el Cabildo había perdido 3 arcos y la torre y estaba a punto de ser demolido. Por ese entonces, el historiador Carlos Alberto Pueyrredón empezó a promover la creación de una comisión para la declaratoria de “monumento histórico nacional”. Fue por sus gestiones y las de Federico Santa Coloma Brandsen, entonces director del Museo Histórico Nacional, que el Cabildo se salvó de la demolición.

“En 1938 se crea la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y lugares históricos y es ella la que le dio sentido al Cabildo al ponerlo en valor en 1940 a través del arquitecto Mario Buschiazzo y declararlo monumento nacional. Entre los años 40 y 60 se reconstruyen los calabozos para usarlos como oficinas de la CNM que es la sede de la protección, proyección y contralor de todo el Patrimonio”, dice Margaretic.

“En concreto -insiste-, la CNM tiene su sede propia desde hace 80 años, no es alquilada. Comparte la sede con el museo del Cabildo”.

El Museo del Cabildo y la Comisión Nacional de Monumentos nacieron juntos, explican los expertos. (Credit: Photo by Michael Szonyi/imageBROKER/Shutterstock)
El Museo del Cabildo y la Comisión Nacional de Monumentos nacieron juntos, explican los expertos. (Credit: Photo by Michael Szonyi/imageBROKER/Shutterstock)

El museólogo e intérprete del patrimonio Carlos Fernández Balboa atribuye esta iniciativa a la titular de la Comisión, pero descree de las razones expuestas. “En principio hablan de una ampliación de las instalaciones del Museo del Cabildo, pero sus exposiciones todavía pueden ordenarse de manera de optimizar espacios. Esa es la justificación formal, pero suponemos que hay intereses de los funcionarios de tener un espacio más ‘prestigioso’, en desmedro del significado histórico y emblemático de que la comisión continúe funcionando allí.

La decisión de que la comisión pierda la sede menoscaba el valor histórico del edificio y transmite hacia afuera un mensaje negativo (Arq. Magadán)

El arquitecto Marcelo Magadán, especialista en preservación del patrimonio, y que fue vocal de la CNM hasta 2017, también considera un error esta mudanza: “El Cabildo es la sede que se le adjudicó a la comisión al momento de su fundación en 1938. Ese predio alojó al organismo por 82 años. Hay aquí una cuestión simbólica e identitaria muy significativa y no menor, tratándose del máximo organismo en materia de tutela del patrimonio arquitectónico y urbano a nivel nacional. La decisión de que la comisión pierda la sede menoscaba el valor histórico del edificio y transmite hacia afuera un mensaje negativo, como si cualquier acción sobre un bien histórico fuese posible. Solo dependiendo de quien la tome”.

Alvear 1690, la nueva ubicación propuesta para la comisión es una antigua sede de Cultura
Alvear 1690, la nueva ubicación propuesta para la comisión es una antigua sede de Cultura

Magadán subraya también el carácter poco democrático de la iniciativa: “El manejo del patrimonio siempre es complejo y por ello requiere de la participación de especialistas. Lamentablemente, rara vez se convoca a quienes tienen algo para aportar, tanto desde lo conceptual, como desde lo técnico”.

Contra lo que dice Anchorena, él no cree que toda iniciativa de ampliación sea siempre una buena noticia. “Una gestión inadecuada echa por tierra las mejores intenciones de conservación -advierte-, porque uno de los principios rectores de la operación sobre los bienes culturales es el de la prudencia; si no estoy absolutamente seguro del resultado de lo que voy a hacer, mejor no lo hago. Los que trabajamos en patrimonio no podemos desconocer que lo que se destruye se pierde para siempre, se trate de la demolición de un edificio o de la ruptura de una relación simbólica o identitaria”.

La Comisión perdería patrimonio simbólico que es justamente lo que debe ocuparse de conservar en sitios y monumentos (Fernández Balboa)

“La comisión perdería prestancia e identidad sumada a otros espacios de oficinas públicas del Ministerio de Cultura. Es decir, perdería patrimonio simbólico, que es justamente lo que debe ocuparse de conservar en los monumentos y sitios que tiene a su cargo”, dice por su parte Fernández Balboa, subrayando esta paradoja.

En el mismo plano de las razones identitarias que desaconsejan este traslado, se ubica Oscar Andrés de Masi, ex vocal Secretario de la CNM, docente, investigador e intérprete del patrimonio monumental argentino. En un detallado artículo en la revista Hábitat, De Masi reconstruyó la historia de la CNM y del Cabildo restaurado poniendo justamente el acento en las “implicancias inmateriales”, en el “terreno de lo simbólico-mítico”. Un recordatorio para las autoridades acerca del porqué de la presencia de la CNM en el solar del Cabildo.

El Museo del Cabildo y de la Revolución de Mayo
El Museo del Cabildo y de la Revolución de Mayo

El edificio estuvo pues a punto de desaparecer, y si hoy es uno de los emblemas de la Revolución y del nacimiento de la patria, fue porque hubo quienes tuvieron en cuenta esa dimensión simbólica que hoy se quiere desconocer.

Han sido 82 años de continuidad en un mismo lugar, cuya semántica identitaria y su condición aurática son evidentes (De Masi)

“Fue la voluntad de Ricardo Levene y del primer cuerpo colegiado (de la CNM) que la Comisión Nacional estableciera su sede oficial en el Cabildo”, escribió De Masi. “Desde entonces [N. de la R: desde la primera sesión, el 8 de agosto de 1938], ya en el edificio principal del Cabildo, ya en sus edificios subalternos refaccionados (los antiguos “calabozos”), ya en el edificio construido en 1960, la Comisión Nacional nunca se desarraigó de aquel solar. Han sido 82 años de continuidad en un mismo lugar (...) cuya semántica identitaria y su condición aurática son evidentes”.

“En la visión fundacional de la institución, y aún luego, prevalecieron las razones simbólicas por encima de las razones funcionales”, asegura De Masi. Para Levene, “la Comisión Nacional, llamada a ser el organismo estatal rector en materia de Patrimonio histórico”, debía “reconocerse visiblemente a través de una sede indisolublemente ligada a la memoria identitaria argentina y que cualquier ciudadano, aún los niños en edad escolar, pudieran reconocer”.

En concreto, la CNM no es un huésped extraño en el Cabildo, que bien podría alojarse en cualquier otro sitio público, sino que ha sido precisamente ese organismo el que le ha dado sentido al lugar.

El historiador Ricardo Levene
El historiador Ricardo Levene

“No nos olvidemos -dice el arquitecto Magadán- de que la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos es el máximo organismo que tiene a cargo la tutela de los bienes inmuebles del país. La que debe dictar cátedra y dar el ejemplo. Y, en este caso, la que tiene que aprobar el proyecto de traslado y de modificación del museo.”

Aunque admite que siempre hay casos en los que los responsables directos de un bien no consultan a la comisión o consultan tarde, “cuando queda poco margen de maniobra”, considera que de esta decisión participó la Presidenta del organismo, pero recuerda que “tanto el cambio de destino, como las modificaciones en el museo, deben ser aprobados por la propia comisión.”

Es evidente que los expertos no fueron consultados, dice. “No hubo un ámbito de debate lo que se puso de manifiesto cuando unos y otros hemos tenido que recurrir a firmar una nota para las autoridades con otra visión sobre lo que esto implica y pedir que la medida se deje sin efecto. Esa nota fue firmada por personalidades relevantes de la cultura, pero también por quienes tienen o han tenido directa relación con la comisión, tanto ex miembros, como actuales, técnicos, vocales, asesores y hasta algún ex presidente”.

“Un problema de la Comisión -acota Fernández Balboa- es que es un organismo consultivo, con relativa injerencia en la conservación efectiva del patrimonio nacional. Y en realidad tampoco el patrimonio es un tema de agenda pública”. En ese sentido, cuestiona la continuidad de los funcionarios. “¿A alguien se le ocurriría que hoy estuviera en funciones el ministro de Economía de la gestión macrista? ¿O el de desarrollo social? El hecho de que haya una continuidad de la política macrista en el gobierno actual demuestra la poca importancia que la temática suscita tanto a nivel político como social”.

“En cuanto a los expertos -señala-, muchos callan ante un deterioro, un robo o una malversación. Es decir, el conocimiento no implica necesariamente un compromiso en la conservación del patrimonio. Muchos integrantes de la comisión, no todos por supuesto, anteponen su conocimiento y prestigio al bien común, obrando por omisión o por acción directa en situaciones que deterioran el patrimonio. Otros, que tienen mi mayor estima y respeto, optaron por renunciar, como el arquitecto Magadán o la doctora Sonia Bergman, al ver que se aceptaban cosas que iban contra el Patrimonio. Ellos no son convocados porque su opinión va en contra de intereses específicos”.

En efecto, a fines de 2017, Magadán y Sonia Berjman dejaron la CNM, en desacuerdo con resoluciones que afectaban a sitios históricos como la Plaza de Mayo, el Jardín Zoológico y el Botánico, ocurridas bajo la presidencia de Teresa Anchorena.

(Imagen de archivo) Teresa de Anchorena, en una entrevista en la sede histórica de la Comisión, en el solar del Cabildo, que ahora quiere abandonar
(Imagen de archivo) Teresa de Anchorena, en una entrevista en la sede histórica de la Comisión, en el solar del Cabildo, que ahora quiere abandonar

“No consultan al área técnica porque no quieren que opine, intuyen que será en contra”, dice Margaretic.

Pero además, los expertos que se oponen al traslado consideran además que existen alternativas. La secretaria de Patrimonio Cultural, Valeria González, argumentó en respaldo del traslado que el Cabildo recibe medio millón de visitantes por año, una cuarta parte del público de todos los museos nacionales del país.

Esto es cierto, dice Margaretic. “Pero la gente que viene al Museo del Cabildo lo hace para entrar a la Sala capitular. No entienden las autoridades que lo importante, lo valioso, lo simbólico, es el edificio. El sitio vale porque fue escenario de la resistencia a las Invasiones Inglesas y de la Revolución de Mayo”.

Además, recuerda que existe un predio contiguo sobre Hipólito Yrigoyen que fue expropiado en los años 70 con el proyecto de crear un “complejo museográfico” con el Museo Histórico Nacional, el Cabildo y el Museo del Traje. Los terrenos fueron expropiados, pero nunca se hizo el traspaso a Nación. Actualmente es un paseo donde se hacen actividades al aire libre y hay artesanos. “Podemos convivir, CNM y Museo, si se usara ese predio. Es más fácil construir allí que un traslado. Por el volumen de nuestro archivo y biblioteca no podemos ir a dos oficinas, o dos salas, en un 2° piso en Alvear. La biblioteca de la CNM tiene 1800 volúmenes y hay 600 archivos que contienen la historia de cada monumento o sitio histórico”, agrega Margaretic.

Tristán Bauer: el ministro de Cultura no ha respondido las cartas de los trabajadores de la CNM ni de los expertos en patrimonio (Gustavo Gavotti)
Tristán Bauer: el ministro de Cultura no ha respondido las cartas de los trabajadores de la CNM ni de los expertos en patrimonio (Gustavo Gavotti)

Los promotores de la mudanza también exponen motivos socio-sanitarios. Pero Magadán sostiene que las salas que hoy ocupa la CNM, “son de dimensiones exiguas, angostas y alargadas, y no permitirían un desarrollo museográfico de calidad, además de que no cuentan con una ventilación adecuada, lo que puede facilitar la transmisión del virus”.

El arquitecto señala además que no parecen estar teniendo en cuenta “la gestión de las visitas a los museos en otras partes del mundo”, después de las cuarentenas. “Entre otras medidas, hay severas limitaciones de cantidad de personas por sala y por día. En este escenario, en el que el distanciamiento social es básico, resulta impensable que el Cabildo pueda volver a recibir un promedio de 1.600 visitantes por día, por lo que sumar salas no aporta una solución al problema”.

También él considera que debería contemplarse la posibilidad de construir en el predio, en el patio sobre Hipólito Yrigoyen: “Se podría hacer allí un edificio que responda a las necesidades del museo, con una planta baja para exposiciones temporarias, un pequeño auditorio y alguna planta más, para desarrollar oficinas, sala de investigación, depósito, taller de montaje, de restauración, etc. Ese edificio permitiría recomponer la línea de fachada y de algún modo el paisaje de la cuadra”.

Museo del Cabildo y de la Revolución de Mayo
Museo del Cabildo y de la Revolución de Mayo

Imagina también “un subsuelo en el que se exhibirían los restos de las edificaciones demolidas que subsisten enterrados, así como los objetos rescatados, lo que agregaría un atractivo para los visitantes”. Los espacios que liberaría el actual Museo podrían pasar a la comisión que, “sin perder su sede histórica, dispondría de mayor espacio para oficinas y archivos, mejorando su ambiente de trabajo”.

Para Carlos Fernández Balboa, desde lo simbólico y lo conceptual, la sede actual es difícilmente reemplazable, por su alta representatividad, aunque un paliativo podría ser la Manzana de las Luces; una idea sugerida por Dr De Masi, con quien coincide.

“Adjudico también esta propuesta de traslado a una falta de sentido de pertenencia de las autoridades de la Comisión Nacional de Monumentos con el propio organismo (Fernández Balboa)

Pero a los motivos históricos y simbólicos para mantener la sede actual, Fernández Balboa suma otros de orden práctico, ya esbozados por Margaretic: “Hay un enorme archivo documental que es peligroso trasladar porque en Argentina los traslados de este tipo de archivos derivan en deterioro o pérdidas”.

“Yo adjudico también esta propuesta de traslado a una falta de sentido de pertenencia por parte de las autoridades de la CNM con el propio organismo. Nadie que quiera a la comisión verdaderamente, desearía que se invisibilice en otros edificios públicos en desmedro de su identidad.”

Que se haya preservado el Cabildo es obra de la Comisión y de hombres como Pueyrredón y Levene. Hoy la quieren mandar a un palacio que no tiene que ver con su historia (Margaretic)

Estamos juntando firmas en Change.org -dice María Margaretic- y, recién ahora, la Secretaria de Patrimonio nos envió una nota diciendo que nos reuniremos cuando estén dadas las condiciones. Que suponemos quiere decir cuando termine la cuarentena”.

La museóloga insiste: “La Comisión le da nacimiento al Museo y que se haya preservado el Cabildo es obra de la comisión y de hombres como Pueyrredón y Levene. Hoy la quieren sacar y mandarla a un Palacio que no tiene nada que ver con su historia.”

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