Los hermanos Benjamín Sánchez y Victoria Zurita
Los hermanos Benjamín Sánchez y Victoria Zurita

Benjamín Sánchez amaneció el pasado domingo con la intensidad y el ritmo frenético que es habitual en él. Su familia no se atrevió nunca a afirmar que padece hiperquinesia, pero sí tiene claro que el niño de 5 años no para de moverse, en cualquier lugar donde vaya. Se terminaba el fin de semana, y "Benja" estaba ilusionado con la llegada del lunes, porque le entusiasmaba la idea de empezar hockey sobre patines en el club Huarpes, de la capital de la provincia de San Juan, y fue con su familia a pasar una tarde junto a los Cisterna.

La familia amiga tiene un auto de carrera e invitó a los Sánchez a ir a la zona de La Laja, en Albardón. El desierto de ese lugar es lo suficientemente amplio como para poder probar el vehículo de competición.

Ese domingo, la cita fue a las cinco de la tarde. Benjamín y su madre, Andrea, llegaron a ese paraje por primera vez en sus vidas, junto a Paz (13 años) y Victoria Zurita (22), ambas hermanas por parte materna. En un lapso menor al de una hora, lo que se suponía una salida familiar cotidiana en el medio del paisaje sanjuanino se terminó por transformar en un torbellino de nervios, gritos, desesperación y desborde.

Los instantes posteriores al rescate de Benjamín Sánchez (Emmanuel Díaz Schlamelcher – Diario de Cuyo)
Los instantes posteriores al rescate de Benjamín Sánchez (Emmanuel Díaz Schlamelcher – Diario de Cuyo)

"Apenas llegamos, Benja ya empezó a separarse del grupo de las familias y se puso a correr por el lugar. Es algo normal que él hizo siempre a todos los lugares donde fuimos. Benja nunca para de correr", relató Victoria Zurita a Infobae.

"No nos llegamos ni a sentar a tomar el primer mate, cuando uno de los hijos de la familia Cisterna se acercó adonde estábamos y nos dijo que Agustín se había metido entre los arbustos y que no volvía", completó.

Después del aviso del menor, las miradas de los adultos se cruzaron, las sonrisas mutaron hacia los ceños fruncidos. Hubo un breve silencio entre todos, antes de que se pusieran de pie y se dispusieran a buscar a chico de 5 años.

"Mi mamá llegó a verlo corriendo. Ahí le gritó que venga adónde estábamos todos. Se ve que Benja pensó que era un juego y empezó a correr aún más rápido, como si lo tuviéramos que atrapar. Así, se metió entre los cactus, las pencas y algunos arbustos y las dos familias lo perdieron de vista", describió Zurita.

Fue entonces cuando la madre Andrea Quiroga cayó en un espiral de desesperación, nervios e impotencia. Los integrantes de las dos familias se repartieron en pequeños grupos para encontrar a Benjamín, mientras se avisó a autoridades policiales para que se dé inicio a un operativo de búsqueda.

"No había forma de contenerla a mi madre. Estaba derrumbada. Casi que no se podía poner de pie. Mi mamá es enfermera de gendarmería, así que además de contactar a la policía, hablamos con sus superiores, para que nos ayudaran", explicó Victoria.

"En los primeros minutos, lo llegamos a escuchar. Estaba llorando. Nosotros le respondíamos, pero parece que no nos escuchaba. Así, lo pudimos ver a lo lejos, fueron unos segundos, hasta que se volvió a meter entre los arbustos. Esa fue la última vez que lo vimos hasta después de su rescate", comentó.

Habían pasado unas pocas horas y Andrea se encontraba devastada. "Mi mamá estaba desvanecida llorando sin parar. A veces se iba a caminar para tratar de despejarse un poco, pero tenía una angustia terrible. Nunca la había visto así. Por eso, yo me puse al hombro todo y empecé a hablar con la gente que la buscaba".

Benjamín Sánchez tiene seis hermanas, tres por parte de cada uno de sus padres
Benjamín Sánchez tiene seis hermanas, tres por parte de cada uno de sus padres

Ya recién entrada la noche, se había realizado un despliegue masivo en la zona para afrontar la búsqueda del menor de edad. Al lugar llegaron efectivos de la policía provincial, Defensa Civil, Gendarmería, Ejército y hasta especialistas del Grupo GERAS (Grupo Especial de Rescate y Acciones de Seguridad).

"Durante la noche y la madrugada fueron los peores momentos. Obviamente nadie de nosotros dormía. Yo trataba de enfocarme en la búsqueda y en ayudar en lo que se podía a los especialistas. Trataba de no pensar en Benja en ese momento. Hacía un frío terrible y él estaba con una remerita azul, seguramente muriéndose de frío y de miedo. Además, ahí es todo seco, no hay un arroyo ni nada. No podía tomar agua en ningún lado. Mirá, lo vuelvo a pensar y me vuelve a entrar un escalofrío por la espalda", graficó la hermana del menor.

Cerca de las siete de la mañana del lunes salió el sol en el desierto de Albardón y no había novedades sobre el paradero del chico. Para esos momentos, ya se habían sumado a la búsqueda un grupo nutrido de personas del pueblo y hasta deportistas del automotor y motociclismo que suelen hacer recorridos por la zona en la competencia del Dakar.

"A la mañana no había novedades y el nerviosismo se hacía cada vez más grande. Nuestra preocupación crecía y el margen de esperanza se nos hacía cada vez más corto. Es difícil transmitir cómo crecía ese nerviosismo", explicó Victoria.

El niño de 5 años comenzará esta semana a tomar clases de hockey sobre patines
El niño de 5 años comenzará esta semana a tomar clases de hockey sobre patines

Victoria Zurita, además, destacó su sorpresa por la solidaridad de las personas que se acercaron a ayudar, o simplemente para llevarles mate o para preparar café para la familia. "Querían que nos sintiéramos lo más cómodos posible en esa situación tan terrible. Eso, ahora, tiene un valor enorme", describió.

Así y todo, las horas pasaban y el tiempo que el niño de cinco años permanecía a la intemperie sin su familia comenzaba a dar lugar a posibles problemas en la salud."Con mi mamá, lo único que decíamos era que no se hiciera de noche nuevamente. No sabíamos si Benja lo iba a poder aguantar otra vez. Además, ya empezábamos a ver las caras de cansancio entre los rescatistas. No les decíamos nada, pero notábamos que ya había desgaste. Nos sentíamos a la buena de un milagro ya", explicó Zurita.

Benjamín pasó 24 horas sin ingerir agua ni alimentos. Se cree que apenas pudo dormir una hora a la intemperie
Benjamín pasó 24 horas sin ingerir agua ni alimentos. Se cree que apenas pudo dormir una hora a la intemperie

Recién pasadas las 16.30 del lunes,  uno de los handies de los directores del operativo de búsqueda sonó. Victoria Zurita se encontraba con una de las hermanas por parte paterna de Benjamín. Ellas sabían que a las 19 se iba a parar la búsqueda para retomarla recién cerca de la medianoche.

"¡Lo encontramos!", escuchó. Lo siguiente fue una explosión de gritos, insultos al aire, miradas al cielo y agradecimiento. Benjamín Sánchez había sido encontrado a unos 21 km del lugar donde se había perdido. En casi 24 horas, el niño de cinco año había caminado la distancia de un medio maratón.

"Explotamos en gritos y alegría. La gente corría de un lado al otro. Y yo aproveché para abrazarme con otras cuatro hermanas de Benja (el niño tiene tres hermanas por parte de su madre y otras tres, del lado paterno), éramos cinco de las seis. Nos quedamos unos segundos todas abrazadas llorando y agradeciendo. Todas nos quedaremos para siempre con ese momento", detalló.

Según relató el director de Defensa Civil, Alfredo Nardi, "Benjamín fue hallado por una patrulla de baqueanos que caminaron más allá del radio de 12 kilómetros establecido". Del equipo participó el piloto de Dakar Alberto "Puchi" Ontiveros y la clave para el hallazgo fue el seguimiento de las huellas de sus pequeñas zapatillas azules.

Con una remera de manga corta, jogging y zapatillas estaba Benjamín al momento de su desaparición
Con una remera de manga corta, jogging y zapatillas estaba Benjamín al momento de su desaparición

El reencuentro del chico con su madre se dio recién unas horas después del hallazgo ya dentro del hospital Rawson. "Al hospital fuimos mi mamá, su psicóloga, que la acompañó a todo momento, y yo. Benja estaba ahí en una camilla. Todo tan chiquito, él".

"Nos abrazó fuerte y lo primero que nos dijo fue que nos había extrañado mucho. Según lo que nos contaron los rescatistas, lo primero que hizo cuando lo encontraron fue pedir agua y siempre se mostró amable con los desconocidos. No paraba de hablarles con total normalidad", agregó.

Así, ya en la intimidad familiar y dentro de la habitación del nosocomio, el pequeño de cinco años pudo relatarle a sus padres y a sus hermanas cómo se vivieron las 24 horas de la odisea desde el otro lado.

"Una de las primera cosas que me preguntó fue '¿Me viste en la película de la tele?'. Después, nos dijo que en un momento vio las luces de las linternas con la que los buscábamos y escuchaba a los lejos nuestras voces. Dijo que nos gritaba '¡Mami!, ¡Vicky!', pero que no lo escuchábamos. Estábamos demasiado lejos y él no lograba acercarse", explicó Zurita.

Según lo que pudo descifrar la familia, Benjamín habría podido dormir apenas una hora durante toda la madrugada. "Nos dijo que le dolía la cabeza y que se tiró en el suelo para descansar. Pero que cuando apoyó la cabeza en una piedra, le empezó a doler más. Entonces decidió seguir caminando. También nos comentó que le dolía el corazón porque no nos encontraba", describió.

Benjamín también aprovechó para derribar un "mito terrorífico" que le había establecido su familia durante sus primeros años de vida. "En casa, cuando no se quería ir a dormir, siempre le decíamos que iba a venir el hombre de la bolsa. Por eso, como casi no durmió en toda la noche, me dijo 'Al final, el hombre de la bolsa no era tan malo. Nunca vino'".

Benjamín permaneció la noche del lunes internado en el hospital Rawson debido a un cuadro de deshidratación. En los próximos días podría recibir el alta para regresar a su casa. Será momento para que la familia recupe la paz y su normalidad. Esa normalidad en la que el niño de mamá vuelva a correr sin parar, se apasione con el videojuego de Plantas Vs Zombies, con los dibujitos de Iron Man y el Hombre Araña y para que realice sus primeros deslizamientos en el hockey sobre patines.

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