Manuel Vilca ya está internado en el hospital Pablo Soria de Jujuy
Manuel Vilca ya está internado en el hospital Pablo Soria de Jujuy

"Me vi boca arriba, tirado en el pavimento. Tenía la camioneta atrás de mi cabeza. Tenía un dolor terrible de espalda y casi no podía respirar. Por eso, me puse boca abajo. Y ahí sí, lo primero que pensé fue 'Uy, ahora cómo salgo de esta, no tengo un peso para pagar el tratamiento'". Unas dos horas antes de ese 8 de diciembre de 2018, el músico jujeño Manuel Vilca, de 36 años, se había presentado junto a su banda "Grupo Diez Puntos" en un pequeño pueblito cercano a la ciudad de Totora, en Bolivia. El bajista llevaba más de diez años con viajes y estadías constantes en el país vecino. De tal modo, sabía que allí la cobertura de salud es paga y que el tratamiento al que se debería enfrentar resultaría más que costoso.

La historia de Vilca recorrió la opinión pública de la Argentina a lo largo de las últimas dos semanas. Su familia salió a pedir ayuda al gobierno jujeño y a los medios de comunicación, ya que no disponían de los ingresos suficientes como para poder abonar los costos de la internación, tratamiento y una potencial cirugía en una clínica semiprivada de la ciudad de Cochabamba.

A raíz del reclamo angustiante de su madre, María Calisaya, el Gobierno de Jujuy decidió abonar los más de dos mil dólares correspondientes al último período de su internación y costear el traslado a esa provincia argentina para realizarle al joven una compleja cirugía en la columna vertebral.

La historia generó tensión entre el Gobierno de Jujuy y el Estado boliviano. El mandatario provincial, Gerardo Morales, se quejó mediante una carta ante "el trato inhumano" que reciben los argentinos en el país vecino.  Además, se volvió a instalar sobre la mesa el debate sobre el cobro de la salud a ciudadanos extranjeros y la necesidad de un sistema sanitario gratuito, al margen de la nacionalidad de los pacientes.

La foto del reencuentro entre Vilca y su madre, María Calisaya
La foto del reencuentro entre Vilca y su madre, María Calisaya

Hoy, internado en una habitación del departamento de traumatología del hospital Pablo Soria de Jujuy y a horas de someterse a una operación para corregir una fractura de una vértebra lumbar, Manuel Vilca mantuvo una extensa charla telefónica con Infobae, en la que habló de su historia en Bolivia y los casi dos meses reposado en camillas de hospitales en medio de la incertidumbre.

"Yo desde hace diez años que voy de manera constante a Bolivia. De hecho, practicamente que en los últimos dos años viví más tiempo allí que en Argentina", relata el joven músico.

"Desde un principio supe que el sistema de salud allá era pago y que si en algún momento me tenían que internar por algo, yo iba a tener que poner dinero para atenderme", completó.

En su momento, Vilca llegó a vivir seis años en la Capital Federal, donde se desenvolvió en el ámbito de una de sus grandes pasiones, el diseño gráfico. Así y todo, sobre el final del 2016 decidió asentarse en La Paz para vivir de la música: desde entonces, su principal fuente de ingresos sería su labor como bajista de la banda de música tropical "Grupo Diez Puntos".

"Vivimos viajando por todo el país. Casi todos los fines de semana tenemos shows en diferentes ciudades o pueblos y yo logré ganarme la vida con eso", le asegura a Infobae.

El 8 de diciembre, la banda tenía un par de shows programados. Durante la tarde se presentarían en Totora y ya por la noche, debían dar un concierto en Cochabamba.

"Habremos tocado en ese pueblito cercano a Totora, que no puedo recordar el nombre, a las seis de la tarde. Después, nos fuimos una parte de la banda en una camioneta alquilada y el resto acompañó en un auto particular. El accidente fue apenas dos horas después, entre las 19.30 y las 20".

"El chofer de la combi venía manejando más rápido de lo habitual. Si no recuerdo mal, el dueño y cantante de la banda, Daniel Rivadero, le había pedido que haga lo más rápido posible para poder llegar a tiempo al lugar de un nuevo concierto. En una curva, vi que la agarramos ya pasados. El tipo aceleró de más, perdió el control, volanteó dos veces y ahí la camioneta empezó a dar vueltas. Lo último que me acuerdo de eso fue cuando la combi se dio vuelta y me choqué la cabeza con el techo. Después ya aparecí tirado en la ruta", describe.

A raíz del accidente, Vilca padecía un dolor profundo en la espalda, casi ni sentía las cinco fracturas sufridas en su pie derecho. Además, Rivadero, cantante y dueño de la banda, que también salió despedido del vehículo, también sufrió heridas internas, se le dislocó una pierna y sufrió un cuadro de convulsiones. Uno de los guitarristas padeció un corte profundo en su cabeza.

Una vez atendido por médicos en ambulancia, Vilca fue trasladado a una sala de emergencias de Totora. Asimismo, al no disponer de los elementos básicos para el tratamiento, tanto él como el cantante fueron derivados a un hospital público de Oruro.

"Allí nos hicieron rayos y constataron las fracturas en el pie, pero no vieron la fractura de vértebra. Si bien yo les decía día tras día que me moría del dolor en la espalda media y el coxis, ellos no veían la lesión".

Desde hace dos años, Vilca pasa más tiempo en Bolivia que en Argentina
Desde hace dos años, Vilca pasa más tiempo en Bolivia que en Argentina

Los médicos advirtieron que tres fracturas del tobillo ameritaban una cirugía. Por eso, le pasaron a Vilca un presupuesto de 1.300 dólares, sólo por las placas de titanio y el instrumental de la operación.

"Daniel, el dueño de la banda, me había dicho que tenía a su disposición el dinero de unos contratos de shows firmados y que se iba a hacer cargo de los pagos. Por eso, ahí lo tomé como un accidente laboral y que el tratamiento corría por parte de quien me empleaba. Estaba tan tranquilo que ni siquiera le avisé a mi familia", le cuenta a Infobae.

La familia de Vilca se enteró del accidente recién el 23 de diciembre, 15 días después del hecho, después de que un amigo de la familia supiera del vuelco en las noticias locales.

"Ahí, mi madre movió cielo y tierra para venir a verme. Ella es muy humilde, vive en una casita del pueblo La Mendieta, con muy poco", completa.

Una vez recibida la visita, Vilca ya había sido trasladado a la clínica Pro Salud de Cochabamba. La decisión había sido tomada por el líder de la banda, quien encontraba allí mayores comodidades y, supuestamente, poseía contactos en la administración del centro de salud. A su vez, en los cinco días internado en el centro de salud público de Oruro, hubo que pagar unos 22.000 pesos bolivianos (3.183 dólares) al margen de la operación del pie.

"Apenas llegados a Cochabamba, Daniel había depositado unos 3.000 bolivianos (434 dólares) para abrir la cuenta. Allí se irían sumando todos los gastos. Él estuvo internado dos días. Hasta ese momento seguía todo cubierto. Después de su alta empezaron los problemas con los pagos", completa.

"Cuando llegué a Cochabamba para visitar a mi hijo, apenas entrada, se me acerca personal de la clínica y me dicen que debíamos 2.500 pesos bolivianos (361 dólares) por la internación y el material", le cuenta María Calisaya a Infobae.

Como si fuera poco, los médicos constataron la fractura de la primera vértebra lumbar en la espalda del músico y advirtieron la necesidad de una cirugía de extrema complejidad.

"Me dijeron que había que pagar unos 4.600 dólares de material, la misma cantidad por el cirujano y el resto de personal y que, con el costo de los días posteriores de internación, todo se redondearía en unos 10.000 dólares. Imposible de conseguir para alguien como yo", relata Vilca.

La incertidumbre se alimentó con los primeros cortocircuitos en la relación del bajista y el líder del grupo, Rivadero: "Mientras esperábamos para ver de dónde se podía conseguir esa cantidad de plata, Daniel me decía que él estaba pagando mi internación y el día a día en la clínica. Por eso, yo no llegaba ni a preocuparme", dice Vilca.

"Daniel me decía que el dinero lo podía sacar de un auto, del alquiler de una casa, no sé de qué cosas más. Yo seguía tranquilo porque creía que estaba todo pago. En un momento, sé que pagó unos 3.000 dólares por mi internación", completa.

La espera por la cirugía de columna se dilató hasta que la familia fue consciente de que no podría pagar ese tipo de operación. Fue así que semanas después se decidió realizar un traslado a un hospital en Jujuy. Todo sería abonado por el dueño de la banda musical.

Se dispuso así el traslado para el miércoles 30 de enero.

"Tres días antes de que me fuera de Cochabamba, el líder de la banda me dijo que ya estaba todo pago. Pero el día anterior, yo pedí el resumen y, cuando lo trajeron, notamos que había una deuda de unos 2.100 dólares. Ahí fue cuando mi mamá empezó a pedir ayuda en los medios de Jujuy y mi historia llegó al gobierno de la provincia"

Extracto de una factura de la clínica Pro Salud de Cochabamba, con el detalle de los cobros de papel higiénico y jabón, entre otros accesorios
Extracto de una factura de la clínica Pro Salud de Cochabamba, con el detalle de los cobros de papel higiénico y jabón, entre otros accesorios

Según explica Vilca, el pago de esa deuda se realizó el mismo día del traslado por orden del secretario de Salud provincial, Pablo Jure. En total, la clínica de Cochabamba recibió unos 7.000 dólares por su internación y tratamiento.

Vilca abandonó Bolivia y llegó a su provincia natal el último miércoles, donde se encontró con sus cinco hermanos, a quienes no había vísto desde el accidente. "Ellos me esperaban directo en el hospital. Hubo mucha emoción, mi mamá se emocionó bastante, lloraba sin parar, estaba ilusionada con la certeza de que podamos salir adelante".

Una vez pasada la tensión por los pagos, de las facturas con los precios por el uso de jabones, shampoo, papel higiénico o un termómetro, Vilca logró poner toda su concentración y expectativas en la operación de columna a la que se someterá mañana desde las 6 de la mañana.

"Estoy muy asustado, para ser sincero. Hay excelentes profesionales, pero también tengo claro que es una operación compleja y con sus riesgos", le cuenta a Infobae.

El bajista quiere dejar los últimos dos meses de internación atrás y no se anima a tomar una postura definida sobre el cobro a los extranjeros en los hospitales de cada país. "Es difícil saber qué hacer. A mí me gustaría que nadie tuviera que pagar por curarse. Pero si hay un país en el que se cobra eso, tendría que haber un sistema agilizado de conexión con las cancillerías o las embajadas de los países de los que vienen los pacientes".

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