La Confitería Boston, en Mar del Plata desde 1958, de fama internacional, afronta una grave crisis y los dueños (quienes adquirieron la empresa a fines de 2016) deben gran parte de los sueldos a cerca de 150 empleados, afiliados en su mayoría a la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (UTHGRA). Este miércoles, los trabajadores realizarán una retención de tareas y en asamblea determinaron que "hasta no cobrar la totalidad de los haberes no volveremos a trabajar".

Después de que un grupo de camareros hiciera llegar su reclamo a delegados sindicales por irregularidades en el cobro de salarios, falta de pago de horas extra e incumplimientos en los aportes a la obra social, se visibilizaron los conflictos en la cadena de confiterías, que actualmente tiene cuatro locales: Avenida Constitución 4.694, Buenos Aires 1.927, Diagonal Pueyrredón 3.050 y Boulevard Marítimo 3.887. Por esto, la semana pasada se logró citar a los empresarios en la sede local del Ministerio de Trabajo de la Nación, donde se formalizó el pedido de "regularizar" la situación laboral de la planta de personal.

En las últimas horas, los dueños pagaron el 50% de lo adeudado a 135 trabajadores, 80 miembros de UTHGRA y el resto pertenecientes al gremio de Pasteleros y Camioneros. Luego, en asamblea, los trabajadores determinaron realizar una retención de tareas este miércoles y resaltaron en un comunicado que "hasta no cobrar la totalidad de los haberes no volveremos a trabajar".

"En el último tiempo se redujo el personal y también supimos que nuestra sucursal (la de Pueyrredón 3.050) fue adquirida por otra empresa. Nos tenemos que retirar el próximo 3 de abril, pero nos mudaríamos. No queremos hacer paros, queremos que se solucione nuestra situación y trabajar", explica Maia, empleada desde hace 10 años del local que se inauguró en 2001.

Hasta el momento, los dueños de la confitería no hablaron públicamente y no se refirieron a los rumores de cierre que van creciendo hora tras hora. Además del cese de pago en salarios y hora extras, adeudan una suma millonaria vinculada a los aportes patronales.

Marcelo Albornoz, empleado pionero de la sucursal de la costa, afirmó a Infobae que "los cambios de dueño fueron totalmente negativos, se acortaron las cartas y se sacó personal después de que se implementaran las nuevas máquinas de café en cápsula. Ahora entrás y ese olor se perdió". "Bajaron la calidad de las materias primas y eso trajo muchas quejas de los clientes", agregó.

"Los clientes se perdieron mucho cuando, el año pasado, comenzaron a cerrar las puertas a las 19.30 aunque siempre se valora la atención del personal. Si la Boston sigue en pie es por los empleados que tratan de mantenerla; es una marca que representa a la ciudad, reconocida mundialmente por sus medialunas y nuestro trato. No hay crisis, trabajamos bien, pero el achicar la carta nos perjudicó", concluyó Albornoz.

La historia

La primera confitería estuvo en la calle Buenos Aires 1.927, entre Belgrano y Moreno. En ese entonces, los socios fundadores, Fernando Álvarez y Miguel Potrone, alquilaron la planta baja de un moderno edificio en el centro de Mar del Plata y emprendieron el negocio que originalmente habían soñado como un bar americano de mesas bajas y sillones suntuosos. La lógica del bar se rompería al poco tiempo con la incursión del maestro pastelero don Aurelio Amado, quien amasó las medialunas. Como la demanda de ese producto comenzó a colapsar la ocupación del lugar, obligó a que se promoviera la venta "para llevar". Para satisfacer a sus clientes, de primerísimo nivel, los emprendedores contrataron mozos para brindarles una atención personalizada.

Según Álvarez, la premisa para el funcionamiento de su empresa era: calidad total y excelencia de servicio. Con la medialuna como estrella principal, contrató a otros pasteleros como don Bautista Mazo y don José García, socios fundadores, en aquellos años, del Sindicato de Pasteleros de Mar del Plata, para sistematizar su fabricación sin descuidar al producto.

El crecimiento de la compañía fue meteórico y llegó a tener seis sucursales en la ciudad, en los principales puntos turísticos. Algunos de sus slogans más conocidos fueron "El estilo inconfundible de Confitería Boston" y "La Confitería de las Cosas Buenas".

Nuevos dueños

El 18 de Noviembre de 2016, los nuevos dueños anunciaron un plan ambicioso de negocios que incluyó la promesa de nuevas sucursales en la ciudad, el país y hasta el exterior, junto a la presencia del intendente de General Pueyrredón, Carlos  Arroyo, y parte de su gabinete. "Vamos a crear 300 puestos de trabajo", aseguró el secretario de Desarrollo Productivo antes de pasarle la palabra al flamante CEO, Pablo Lotero. "Desde hace un año empezamos a visualizar un gran activo con una reputación increíble, con las mejores medialunas de la Argentina. Y vimos el potencial de llevar los productos a todo el país, a Latinoamérica y a Europa", afirmó en ese entonces el joven empresario y vocero de la compañía. Al mismo tiempo, se anunciaron los cambios de las máquinas de café y la implementación de las cápsulas para todos los estilos de esa infusión.

"La Boston", como se conoce popularmente a la empresa, fue adquirida por un empresario austriaco en sociedad con jóvenes empresarios de la ciudad responsables de la cadena de panaderías y pastelerías "Xocolata". En un principio se barajó la posibilidad que los locales de "Xocolata" se convirtieran en nuevas sedes de la confitería, pero tampoco ocurrió.

Uno de los empleados de la sucursal de la Av. Constitución objetó que "al poco tiempo caímos en la cuenta de que esta empresa vino a fundir nuestras sucursales, cambiaron la receta de la medialuna y la hicieron de menor calidad. También bajaron la vara con muchos de los productos".

Nostalgia

Desde la difusión de los conflictos en la compañía, miles de marplatenses se acercaron a las distintas sucursales y expresaron a los empleados su solidaridad. "Estamos vendiendo muy bien estos últimos días, la gente se acerca a darnos aliento y para que sigamos", coinciden los empleados de la primera sucursal. Otra de las empleadas, más joven, confiesa que "escuché muchas historias de familia y de nostalgia, estos días, Boston fue y sigue siendo un motivo más para venir a Mar del Plata y reencontrarse con la familia u otros seres queridos. Muchos venían a la salida del Casino, hayan tenido o no suerte, se guardaban plata para pasar por acá".

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