Murió el ex Teniente General Héctor Ríos Ereñú, condenado por delitos de lesa humanidad

Fue jefe del ejército durante el gobierno de Raúl Alfonsín, siendo desplazado tras el levantamiento carapintada liderado por Aldo Rico

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Murió Héctor Ríos Ereñú, ex jefe del Ejército de Alfonsín condenado a perpetua por crímenes de lesa humanidad
Murió Héctor Ríos Ereñú, ex jefe del Ejército de Alfonsín condenado a perpetua por crímenes de lesa humanidad

El militar se encontraba con arresto domiciliario en virtud de haber sido condenado en diciembre de 2013 por delitos de lesa humanidad cometidos en Salta durante la década del 70. Su deceso se produjo en la mañana de este 20 de junio.

Héctor Ríos Ereñú nació el 19 de Octubre de 1930 en Rosario, ingresando al Colegio Militar de la Nación en 1948 y egresando como Subteniente de Infantería a fines de 1951.

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Al producirse el golpe de Estado de 1976 y con el grado de Teniente Coronel, el militar se desempeñó como Jefe del Regimiento de Infantería de Monte 28 con asiento en Tartagal (Salta).

La recuperación de la democracia lo sorprende ya con la jerarquía de General y en virtud de cierto malestar en el Ejército con quien fuera su predecesor en el cargo, el 4 de marzo de 1985 releva al Teniente General Ricardo Pianta convirtiéndose en el segundo jefe del ejército de la era democrática.

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Ni bien asumió el cargo, el entonces General Ereñú dio muestras de la subordinación que en la fuerza reinaba respecto al poder civil y al Comandante en Jefe Raúl Alfonsín. Fue un defensor de la creación de la CONADEP y no se opuso al procesamiento de las juntas militares, pero también fue un ferviente defensor del principio de "Obediencia Debida".

Gozó de una excelente relación con el ex presidente radical y eso le valió diversos cuestionamientos internos por parte de sectores duros de las FFAA que se oponían a cualquier intento de revisión de lo actuado durante la dictadura acaecida entre 1976 y 1983.

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Dentro de estos cuestionamientos, en setiembre de 1986 el por entonces comandante del Segundo Cuerpo de Ejército General Eduardo Gorleri efectuó un fuerte planteo en el que llegó a expresar que "no permitiría bajo ninguna circunstancia" que se juzgara a personal superior o subalterno bajo su mando.

Fue el propio Ríos Ereñú quien propuso al Ministro de defensa Horacio Jaunarena, el pase a retiro del general Gorlerí, designando en su reemplazo al General de Brigada Ernesto Alaís, quien se cobrara notoriedad cuando habiendo recibido la orden de sofocar el levantamiento militar de la semana santa de 1987 liderado por Aldo Rico, demoró la llegada de las tropas leales bajo su mando al lugar de la rebelión a efectos de esperar una solución política incruenta a la crisis.

Precisamente, el llamado "movimiento carapintada" que se acantonó en Monte Caseros y otras unidades castrenses, fue el detonante del pase a retiro de Rios Ereñu. El por entonces Teniente Coronel Aldo Rico, lideraba un movimiento que se oponía al juzgamiento de personal militar y que al margen de haber depuesto su actitud, obtuvo la sanción de la ley que convalidaría el principio de Obediencia Debida y que básicamente indicaba que ningún militar podría ser enjuiciado por haber cumplido ordenes emanadas de la superioridad.

Luego de la negociación realizada por el propio Raúl Alfonsín frente al insurrecto Teniente Coronel Rico este se entregó detenido y Alfonsín descabezo al Ejército pasando a Retiro a 12 generales incluidos Rios Ereñú.
No llegó a alcanzar la jerarquía de Teniente General sino hasta mediados de 1999 donde a propuesta del Senado de la Nación y a pesar de estar en situación de retiro, se le concedió la máxima jerarquía con fecha retroactiva al día en que asumió como jefe del Ejército.

Cultivó un extremo bajo perfil hasta que en Octubre de 2010 fue procesado por la privación ilegal de la libertad del dirigente de la Juventud Peronista de Salta Jorge Mario Santillán (ocurrida en agosto de 1976) siendo condenado a prisión perpetua en 2012. Recientemente, en mayo de este año un fallo lo volvió a condenar en relación con la desaparición de al menos 32 personas, acaecidas también durante su paso por el regimiento 28 de Tartagal. Ereñú mantuvo siempre la postura de haber sido ajeno a los hechos que se le imputaron.

En consideración a su edad y su estado de salud desde hace un par de años se le había concedido la prisión domiciliaria.

Altas fuentes del Ejército consultadas por Infobae, confirmaron la muerte pero aclararon que en virtud de haber sido destituido no le corresponderán ningún tipo de honras fúnebres militares tal como es de estilo para el personal en situación de actividad o retiro al producirse su deceso.

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