Las alternativas que alivian una picadura sin dañarla

Evitar el rascado reduce la inflamación y acelera la recuperación, según un equipo de investigadores en Estados Unidos

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Primer plano de un hombre con camiseta azul rascándose el brazo derecho con la mano izquierda; su piel muestra una zona enrojecida.
Rascar una picadura de insecto agrava la inflamación y prolonga la molestia, según una investigación médica difundida por MedicalXpress (Imagen Ilustrativa Infobae)

Rascar una picadura de insecto puede parecer una solución inmediata, pero la investigación médica más reciente advierte que este acto agrava la inflamación y prolonga la molestia.

Un equipo liderado por Brian S. Kaplan, investigador en Estados Unidos, demostró que la acción de rascarse desencadena procesos inmunológicos que intensifican el enrojecimiento y el picor.

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Según lo reportado por MedicalXpress, el rascado activa las células inmunitarias llamadas mastocitos, encargadas de liberar sustancias que incrementan la inflamación y perpetúan el ciclo de picor.

Los experimentos realizados por el grupo de Kaplan, en colaboración con el National Institutes of Health (NIH), incluyeron el uso de “collares isabelinos” en ratones, impidiéndoles rascarse tras la aplicación de un irritante en la piel. Los resultados, difundidos también por Boston.com, mostraron que los animales que no pudieron rascarse presentaron una reacción inflamatoria considerablemente menor y una reducción notable en la acumulación de células inmunitarias en la zona afectada.

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“Ignorar una picadura puede hacer que la molestia desaparezca en cinco o diez minutos para la mayoría de las personas, pero si se empieza a rascar, la picadura puede durar una semana, con más inflamación y picor”, explicó Kaplan en declaraciones recogidas por el medio.

El acto de rascarse, además, provoca la liberación de una sustancia química denominada sustancia P, la cual intensifica la reacción inflamatoria y promueve la sensibilidad de la zona.

Esta conclusión fue respaldada por una investigación publicada en The Washington Post, que detalla cómo la interacción entre la sustancia P y los mastocitos genera una respuesta inmunológica más robusta y prolongada.

Alternativas recomendadas y consejos de los especialistas

Primer plano de una garrapata oscura incrustada en piel pálida, con una protuberancia roja inflamada y un pequeño punto amarillo en el centro de la picadura.
Los experimentos citados por The Washington Post detectaron más bacterias en la piel de los ratones que se rascaron la picadura (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con las fuentes consultadas por MedicalXpress, los expertos recomiendan evitar el rascado y utilizar productos calmantes para aliviar la molestia. Entre las opciones sugeridas figuran las cremas de hidrocortisona, la loción de calamina y los baños de avena, que ayudan a reducir el picor sin dañar la piel.

El equipo de Kaplan también aconseja recurrir a cremas con mentol para engañar temporalmente la sensación de picor y cortar el ciclo antes de que la irritación aumente.

El uso de antihistamínicos puede ser útil cuando las molestias son intensas, aunque para los casos habituales de picaduras de mosquito y dermatitis de contacto, los dermatólogos insisten en la importancia de la prevención: cubrir la piel, evitar zonas con alta presencia de insectos y mantener una higiene adecuada.

La investigación subraya que, si se evita el rascado, la piel tiende a recuperarse más rápido y el riesgo de infección disminuye.

Por qué rascarse puede favorecer las infecciones

Primer plano de dos manos entrelazadas; la mano visiblemente afectada muestra una roncha grande, roja e inflamada con heridas superficiales en el dorso.
La sustancia P se libera cuando una persona se rasca y refuerza el ciclo de picor y rascado en la zona afectada (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los científicos también exploraron una antigua hipótesis evolutiva: rascarse podría haber servido para desprender parásitos superficiales. Sin embargo, los resultados del estudio muestran que el costo inmediato es mayor, ya que la piel se vuelve más vulnerable a infecciones y tarda más en sanar.

El reporte de The Washington Post resalta que, en los experimentos, los ratones que se rascaron mostraron una mayor presencia de bacterias en la zona afectada, lo que refuerza la advertencia sobre el riesgo de complicaciones.

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