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Descubren por qué las infecciones respiratorias son más graves en los mayores de 65 años

El estudio, realizado sobre casos de gripe y COVID-19, revela factores biológicos específicos que aumentan la gravedad de los cuadros respiratorios en este grupo poblacional

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Un estudio revela que las infecciones respiratorias como gripe y COVID-19 presentan mayor peligro en adultos mayores debido a una inflamación pulmonar desregulada (Imagen Ilustrativa Infobae)
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¿Por qué infecciones respiratorias como la gripe o el COVID-19 pueden volverse graves en personas mayores? Durante años, la explicación se centró en un sistema inmune debilitado. Sin embargo, nuevas investigaciones sugieren que el problema es más complejo: el propio pulmón envejecido cambia la forma en que el organismo responde frente a estos virus.

Un estudio de la University of California, San Francisco, encontró que los tejidos pulmonares en edades avanzadas tienden a generar respuestas inflamatorias excesivas. En lugar de contener el daño, esta reacción lo amplifica y lo prolonga, incluso cuando la infección ya fue controlada. El estudio fue publicado en la revista Immunity.

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El pulmón envejecido: cuando la defensa se desregula

En condiciones normales, el sistema inmunológico actúa como una defensa coordinada frente a virus y bacterias. Detecta la amenaza, responde y luego se apaga.

En adultos mayores, ese equilibrio se rompe. El estudio muestra que células del pulmón como los fibroblastos —encargados de sostener la estructura del tejido— modifican su comportamiento con la edad y pasan de contener la inflamación a potenciarla.

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Ilustración científica de múltiples virus respiratorios azul-grisáceos con proteínas de espiga, algunos mostrando material genético interno, flotando en fondo azul claro.
Los pulmones envejecidos responden con una inflamación excesiva frente a infecciones respiratorias, prolongando el daño incluso después de eliminar el virus (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esto genera un escenario clave para entender el problema: frente a una infección respiratoria, el organismo no solo responde, sino que lo hace de manera desmedida y termina dañando su propio tejido.

Se puede imaginar una infección como un pequeño incendio en el cuerpo. En una persona joven, el sistema inmune actúa como un equipo de bomberos que controla el fuego y evita que se expanda. En cambio, en un pulmón envejecido, la respuesta se parece más a un operativo desbordado: se despliegan más recursos de los necesarios y se termina afectando también a las estructuras sanas.

En los adultos mayores, el problema no es solo el virus, sino la reacción exagerada del pulmón envejecido.

Las células que agravan la inflamación

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la identificación de una interacción específica entre distintos tipos de células: los fibroblastos, los macrófagos —que eliminan patógenos— y un grupo particular de células inmunitarias asociadas al gen GZMK.

Monitor mostrando un corte transversal de pulmón humano envejecido con zonas rojas e inflamación, y vistas ampliadas de fibroblastos y células inmunitarias en un laboratorio.
El estudio de la University of California, San Francisco, destaca que los fibroblastos pulmonares potencian la inflamación en la vejez, según hallazgos publicados en la revista Immunity (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estas últimas, conocidas como células GZMK+, tienen un comportamiento inesperado. Aunque forman parte del sistema de defensa, en este contexto no logran frenar la infección. Por el contrario, contribuyen a mantener activa la inflamación.

Según explicó Tien Peng, investigador del equipo de la University of California, San Francisco, “nos sorprendió ver cómo los fibroblastos pulmonares colaboran estrechamente con las células inmunitarias para impulsar la inflamación asociada al envejecimiento”.

Este fenómeno se conoce como inflamación asociada a la edad, un estado en el que el organismo permanece en alerta constante, incluso sin una amenaza activa.

Una señal molecular que actúa como interruptor

Los investigadores identificaron que una vía molecular llamada NF-kB cumple un rol central en este proceso. Se trata de un mecanismo vinculado a la respuesta inflamatoria.

Cuando esta vía se activa en los pulmones envejecidos, atrae a las células GZMK+ hacia el tejido. En teoría, deberían ayudar a combatir la infección, pero en la práctica intensifican el daño. Es como si el organismo convocara refuerzos que, en lugar de resolver el problema, lo empeoran.

Científico en bata de laboratorio y gafas de seguridad observa por un microscopio. En un recuadro, se aprecian células pulmonares de colores brillantes.
Las células GZMK+ y la vía molecular NF-kB desempeñan un papel central en la persistencia de la inflamación pulmonar en adultos mayores con infecciones respiratorias (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para comprobar estos mecanismos, el equipo trabajó con modelos animales. Al activar señales propias del envejecimiento en pulmones jóvenes, lograron reproducir el mismo patrón inflamatorio que se observa en personas mayores.

Los resultados fueron claros. Aparecieron acumulaciones de células inflamatorias y aumentó la presencia de células GZMK+, en un cuadro similar al de neumonías graves.

Pero hubo un dato clave: cuando los científicos eliminaron estas células específicas, el daño pulmonar disminuyó de forma significativa, incluso frente a infecciones severas.

Este hallazgo sugiere que la gravedad no depende únicamente del virus, sino de cómo responde el pulmón envejecido, que amplifica el daño en lugar de contenerlo.

Evidencia en pacientes con COVID-19 y gripe

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Análisis de tejido pulmonar en humanos confirmaron que cúmulos de células inflamatorias asociadas a la vejez correlacionan directamente con la gravedad clínica de gripe y COVID-19 (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio también incluyó análisis en humanos. Al examinar tejido pulmonar de adultos mayores con cuadros graves, los investigadores detectaron estructuras similares a las observadas en los modelos animales.

Estos cúmulos de células inflamatorias estaban directamente asociados con la gravedad clínica. Cuanto mayor era su presencia, más comprometido estaba el paciente. En contraste, los pulmones de personas jóvenes no presentaban este patrón.

Tien Peng describió una situación frecuente durante la pandemia: “Vimos pacientes que ya no tenían el virus activo, pero seguían con una inflamación pulmonar persistente y devastadora”. Esto ayuda a explicar por qué algunos adultos mayores continúan con síntomas severos incluso después de superar la infección.

Comprender este mecanismo abre la puerta a nuevas estrategias terapéuticas. En lugar de enfocarse únicamente en eliminar el virus, los futuros tratamientos podrían apuntar a regular la respuesta inflamatoria del propio organismo.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El mecanismo identificado explica por qué adultos mayores pueden experimentar síntomas respiratorios severos aun después de recuperarse de la infección viral (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre las opciones en estudio se encuentra bloquear la acción de las células GZMK+ o modular la vía NF-kB para evitar su activación excesiva. El objetivo sería reducir el daño durante la infección y favorecer una recuperación más rápida.

Un cambio en la forma de entender estas enfermedades

Este descubrimiento aporta una nueva mirada sobre por qué las infecciones respiratorias son más peligrosas en la vejez. No se trata únicamente de una defensa debilitada, sino de un sistema que reacciona en exceso y termina afectando sus propios tejidos.

En otras palabras, el problema no es solo la infección en sí, sino la respuesta desproporcionada del pulmón envejecido.

Comprender este mecanismo no solo permite explicar la mayor gravedad en personas mayores, sino que también abre el camino hacia tratamientos capaces de controlar la inflamación y reducir el daño.

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