
El reciente hallazgo de que la movilidad de los espermatozoides es mayor durante el verano ha generado interés en la comunidad científica internacional.
Un estudio publicado en la revista Reproductive Biology and Endocrinology muestra que, aunque tanto la cantidad de espermatozoides como el volumen de semen permanecen estables a lo largo del año, la capacidad de movimiento de los espermatozoides varía según la estación.
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Esta diferencia, detectada en regiones de clima templado y cálido, podría mejorar el momento de la realización de pruebas y tratamientos de fertilidad masculina, según informó BBC News.
Diversos trabajos previos han observado fluctuaciones estacionales en parámetros relacionados con la fertilidad masculina, aunque los resultados no siempre han sido concluyentes. Una revisión publicada en Reproductive Biology and Endocrinology señala que investigaciones desarrolladas en países del hemisferio norte, como Italia y Japón, identificaron patrones similares de mayor movilidad espermática en los meses de verano.
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No obstante, la dispersión de las evidencias y la falta de consenso sobre los mecanismos biológicos subyacentes motivaron la necesidad de estudios a gran escala y en diferentes contextos geográficos, como el que ahora encabezan los equipos de Dinamarca, Reino Unido y Canadá.
La investigación se llevó a cabo con la participación de especialistas del Reino Unido, Canadá y Dinamarca. Se analizaron muestras de 15.581 hombres de entre 18 y 45 años, originarios de Dinamarca, caracterizado por estaciones diferenciadas, y de Florida, en Estados Unidos, donde predomina el clima cálido durante todo el año.
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El resultado principal del estudio es que la movilidad de los espermatozoides alcanza su punto máximo en junio y julio y cae a su valor más bajo en diciembre y enero.
Por el contrario, tanto la concentración de espermatozoides como el volumen del semen no presentan cambios relevantes asociados a las estaciones; estos datos indican que la época del año tiene un impacto específico sobre la capacidad de desplazamiento, pero no sobre su cantidad ni volumen.
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Metodología del estudio sobre fertilidad masculina
Para llegar a estas conclusiones, los especialistas recolectaron y analizaron 15.581 muestras de semen de hombres jóvenes y de mediana edad, procedentes tanto de Dinamarca como de Florida. La investigación evaluó tres parámetros principales: la movilidad de los espermatozoides, la concentración de espermatozoides en cada muestra y el volumen de semen obtenido en cada eyaculación.
Los resultados fueron consistentes en ambos lugares a pesar de las diferencias climáticas, lo que refuerza la conclusión de que las variaciones estacionales se dan sin importar cuán cálidas sean las condiciones ambientales.
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Implicaciones clínicas y factores determinantes
Este descubrimiento aporta información valiosa para la planificación de pruebas y procedimientos de infertilidad. El estudio sugiere que ajustar los análisis de semen y los tratamientos con los meses de mayor movilidad podría aumentar las posibilidades de éxito.
La variación detectada no se explica solo por la temperatura ambiental. Incluso en Florida, donde el clima permanece cálido a lo largo del año, el patrón de movilidad se repite: sube en verano y desciende en invierno.
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Los autores remarcan que la temperatura óptima de los testículos es de dos a cuatro grados por debajo de los 37 ℃ (98,6 ℉) de temperatura corporal media; cualquier desviación de este rango puede limitar la movilidad de los espermatozoides y, en consecuencia, impactar en la fertilidad.

Opinión de los investigadores sobre la estacionalidad
Entre los autores destaca el profesor Allan Pacey de la Universidad de Manchester, quien enfatizó a BBC News la relevancia de los resultados. “Nos sorprendió lo similar que resultó el patrón estacional en dos climas completamente distintos”, explicó.
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Y añadió que “incluso en Florida, donde las temperaturas se mantienen cálidas, la movilidad de los espermatozoides tuvo su punto máximo en verano y cayó en invierno, lo que sugiere que la temperatura ambiental por sí sola no explica estos cambios”.
La evidencia recogida por BBC News señala que contemplar la estacionalidad al evaluar la calidad del semen puede abrir nuevas perspectivas en la salud reproductiva masculina. Profundizar en estos patrones estacionales contribuye a perfeccionar las estrategias para optimizar los resultados de los tratamientos de fertilidad.
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