Una terapia experimental de estimulación cerebral logró revertir síntomas de esquizofrenia

Investigadores de Israel obtuvieron resultados alentadores en ensayos con primates. Lograron restaurar funciones cognitivas y conductuales vinculadas al trastorno psiquiátrico

Guardar
Una nueva terapia de estimulación
Una nueva terapia de estimulación cerebral permite revertir déficits cognitivos en esquizofrenia resistente a tratamientos convencionales (Imagen Ilustrativa Infobae)

Investigadores en Israel desarrollaron una nueva terapia de estimulación cerebral profunda que en estudios preclínicos ha logrado revertir déficits cognitivos asociados a la esquizofrenia resistente a tratamientos convencionales.

Los resultados, difundidos en la revista Nature Communications abren una esperanza para las 21 millones de personas en todo el mundo que padecen la enfermedad psiquiátrica.

La esquizofrenia es una enfermedad mental grave que afecta la forma de pensar, sentir y comportarse de las personas. La esquizofrenia suele detectarse en la adolescencia y, a menudo, se convierte en una condición crónica. Sus principales síntomas incluyen alucinaciones, delirios persistentes, pensamiento y habla desorganizados, conductas inusuales, retraimiento social y deterioro funcional.

Se estima que un tercio de los pacientes no responde a los tratamientos farmacológicos disponibles, lo que supone una carga considerable tanto a nivel personal como para el sistema de salud.

Estimulación cerebral para mitigar los síntomas de la esquizofrenia

El doctor Nir Asch, médico
El doctor Nir Asch, médico e investigador del departamento de psiquiatría del Campus de Atención Médica de Rambam, lideró la investigación (Cortesía Rambam Health Care)

El estudio, liderado por el doctor Nir Asch en el Rambam Health Care Campus y bajo la supervisión del profesor Hagai Bergman de la Universidad Hebrea de Jerusalén, consistió en aplicar estimulación cerebral profunda de baja frecuencia sobre el globo pálido externo en un modelo animal con primates.

La intervención permitió restaurar la flexibilidad cognitiva y equilibrar el comportamiento exploratorio, procesos que suelen estar alterados en la esquizofrenia.

Para simular un estado comparable a la esquizofrenia, los investigadores administraron fenciclidina a los primates, lo que produjo una caída marcada de la flexibilidad cognitiva y un incremento del comportamiento caótico, reflejando los déficits presentes en personas con esta enfermedad.

Posteriormente, la aplicación de estimulación cerebral profunda ajustada a 13 Hz permitió que los animales recuperaran niveles normales en la toma de decisiones y el aprendizaje, de acuerdo con los datos presentados en Nature Communications.

La reversión de la inflexibilidad cognitiva fue inmediata y notable: “Los monos recuperaron los niveles de cuando estaban sanos y, además, eran mucho menos caóticos”, afirmó Asch en declaraciones a The Times of Israel.

El globo pálido externo, definido como una “puerta de entrada” para la regulación de la flexibilidad cognitiva y el equilibrio exploratorio, se consolida como un nodo central en la red neuronal impactada por la esquizofrenia. La investigación demuestra que la actividad en esta región cerebral regula procesos de atención y memoria operativa, componentes clave para una toma de decisiones adaptativa.

El tratamiento experimental demostró mejoras
El tratamiento experimental demostró mejoras inmediatas en la toma de decisiones y aprendizaje en modelos animales simulando esquizofrenia (Imagen Ilustrativa Infobae)

“En la clínica y el quirófano ya se observa una mejora en la flexibilidad cognitiva con la estimulación cerebral profunda en diversas poblaciones de pacientes”, señaló la doctora Idit Tamir, directora de la unidad de neurocirugía funcional del Centro Médico Rabin, en declaraciones a The Times of Israel.

Tras el tratamiento, los primates mostraron mayor rapidez para adaptarse a nuevas reglas y una reducción evidente en la exploración aleatoria no productiva, restaurando patrones similares a los de sujetos sanos.

El equipo investigador subraya que este enfoque se orienta especialmente a quienes no obtienen beneficio de los fármacos actuales, y no pretende reemplazarlos sino sumar una alternativa complementaria en la práctica clínica. El impacto para América Latina y otras regiones podría ser significativo, dada la alta prevalencia de esquizofrenia resistente y su implicancia social. En Israel se calculan cerca de 70.000 casos de esquizofrenia.

Los próximos pasos: evaluar el tratamiento en humanos

Los autores indican que el próximo paso será realizar ensayos en pacientes humanos para validar la seguridad y eficacia de la terapia. “El estudio propone una nueva dirección terapéutica, que en el futuro puede ampliar las opciones de tratamiento para pacientes con esquizofrenia que no responden suficientemente a los tratamientos existentes”, puntualizó Asch a The Times of Israel.

La investigación israelí proporciona una base experimental sólida sobre el papel del globo pálido externo como nuevo objetivo para intervenciones en trastornos psiquiátricos resistentes. Mientras la comunidad médica internacional observa la transición de la fase preclínica a los ensayos en humanos, las expectativas crecen ante la posibilidad de que herramientas innovadoras transformen el pronóstico de quienes hoy carecen de verdaderas alternativas.

Qué es la esquizofrenia y cuáles son sus síntomas

La esquizofrenia es una enfermedad
La esquizofrenia es una enfermedad mental grave que afecta la forma en que una persona piensa, siente y se comporta ( Freepik)

La esquizofrenia es un trastorno cerebral que afecta aproximadamente al 1 % de la población mundial.

Según los especialistas del Grupo INECO, organización dedicada a la investigación y tratamiento de enfermedades mentales, sus síntomas principales incluyen alucinaciones —percepciones de imágenes o sonidos inexistentes—, ideas delirantes —creencias falsas como sentirse perseguido sin motivo real—, y alteraciones cognitivas persistentes en áreas como la memoria, la atención y la resolución de problemas.

La enfermedad también impacta en las emociones y la motivación, generando aplanamiento afectivo y dificultades para mantener la actividad cotidiana.

El inicio suele producirse entre la adolescencia y los 30 años. Los primeros signos pueden ser sutiles, como retraimiento social, irritabilidad, pensamientos inusuales y alteraciones del sueño. La aparición de un episodio agudo, conocido como brote, marca el comienzo evidente del cuadro, con síntomas psicóticos, desorganización del pensamiento y pérdida de contacto con la realidad.

La evolución tiende a ser crónica, con recaídas frecuentes, especialmente si se abandona el tratamiento: ocho de cada 10 pacientes que suspenden la medicación presentan recaídas.